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domingo, noviembre 04, 2007

Aproximación al Reino Fungi

La Asociación Micológica Zamora conmemora el X aniversario de una exposición que fraguó su constitución.
«Hace veinte años, cuando iba a por setas, la gente de los pueblos tenía verdadero temor y ponía el grito en el cielo, mientras que ahora... raro es el día que no te encuentran grupos de gente». Con estas palabras Soledad Alonso, miembro fundadora de la Asociación Micológica Zamorana, Amiza, resume la evolución producida en la micología.Una afición que hace una década reunía a un grupo reducido de zamoranos. «Por aquel entonces nos llamábamos para quedar e ir a buscarlas en grupos de cuatro o cinco», comenta Alonso, mientras rememora que en el otoño de 1997 se conjugaron varios factores para la germinación un año más tarde del colectivo micológico zamorano.Alrededor del colegio Arias Gonzalo existía un grupo de personas «con inquietudes» que junto con más aficionados impulsaron una exposición de setas en una sala de Caja Duero, recuerda Juan Gutiérrez, en tanto que Soledad Alonso, entre sonrisas, comenta: «¿Te acuerdas?, hacía mucho calor y la semana que duró la muestra tuvimos que salir al campo a diario para reponer porque las setas se pudrían», a lo que planea en la conversación, «y comíamos un bocadillo porque no nos daba tiempo».A aquella exhibición de la que ahora se cumple una década se unió unas jornadas sobre micología que realizó el colegio de Veterinarios. «Fue un cúmulo de acontecimientos», ratifica Alonso. Finalmente en 1998 y con una treintena de socios arrancaba la Asociación Micológica Zamorana, Amiza, que surgió con la filosofía de dar cabida a todos los aficionados a la micología y difundir este saber entre la población. Con esfuerzo «logramos una sede gracia a la cesión del local por parte de una entidad», comenta Javier Martín. Una ubicación que, coinciden los miembros del colectivo, ya se queda pequeña para los talleres que realizan todos los lunes desde octubre a junio. «Debería de existir un centro cívico donde colectivos como el nuestro puedan tener cabida», enfatiza Herminio Ramos, otro de los miembros fundacionales que muy taxativo afirma: «yo recogía setas desde niño y cuando me enteré que se iba a formar la asociación quise formar parte de ella».Junto con los talleres donde «identificamos a todo aquel que haya recogido setas si es comestible o no», concreta Luis Gutiérrez, el colectivo organiza salidas y excursiones como la desarrollada recientemente a Burgos o la efectuada en septiembre con la Agrupación Montañera Zamorana. Pero sin duda la labor de difusión y promoción de la micología a través de publicaciones editadas por distintas instituciones, los boletines en los que incluyen desde textos eruditos a recetas, o de las charlas informativas suponen la apuesta más fuerte de la asociación. «Intentamos recorrer unos 50 pueblos cada año», asegura Javier Martín que todavía recuerda una anécdota relacionada con las setas venenosas. «Habíamos cogido ejemplos de amanitas phalloides para que vieran cuales eran y aguardábamos la llegada del que decían que era el más entendido del pueblo. Cuando las vio el señor dijo que era el boleto del pino y que era muy rico, cuando es mortal». Y es que, según los integrantes de Amiza, una de las ideas que mucha gente tiene «es que las setas sólo se dan en el otoño cuando las hay todo el año porque las asocia con la gastronomía», enfatiza Javier Martín al tiempo que enumera diversos tipos como marzuolus que sale en marzo.Otra de las integrantes del colectivo, Cres Peláez, asevera: «se ignora la cantidad de setas que existen hasta que se agacha en el bosque porque muchas veces pasan desapercibidas».Los más veteranos de la asociación vuelven la vista hacia atrás y reconocen que han tenido un gran apoyo por parte de las instituciones y establecimientos lo que les ha permitido adquirir microscopios y aluden al incremento de productos en su cesta de Navidad. En la actualidad el colectivo lo integran 335 personas de las cuales 253 se encuentran en activo. Más de dos centenares de aficionados de distintas edades y perfiles entre los que citan a un niño de 10 años, Carlos Hernández «que se ha apuntado solo, lo trae todos los lunes su madre y pone un gran interés», concluyen varios de los integrantes del colectivo. Además, la asociación micológica cuenta entre sus filas con más de un centenar de personas que viven en distintos puntos de la provincia e incluso los hay que residen en otros lugares de España desde Valladolid o Salamanca hasta Barcelona. Ana María de Pedro se considera "culpable" de que unos amigos de León formen parte de la asociación «todo surgió a raíz de la cena degustación con la que todos los años concluimos las jornadas micológicas», afirma. Y precisamente las X jornadas micológicas comienzan el día 4 e incluyen, entre otras actividades, la tradicional exposición de setas en el palacio de la Encarnación desde el domingo al martes, un dossier de todas las informaciones relativas a actividades del colectivo publicadas en los medios ó el VIII concurso fotográfico que cuenta con 27 instantáneas. Dicho certamen surgió debido a la necesidad de fotografías de calidad para ilustrar los manuales didáctica, apuntan fuentes de la organización. Un largo e intenso camino para ensalzar y aproximar a los zamoranos al mundo de la micología.
La irrupción del "depredador"Durante los últimos años los integrantes de la Asociación Micológica Zamorana están observando cómo desaparencen las setas en zonas que antes tenían una elevada población. «La gente va con el rastrillo y elimina el micelio y las setas dejan de salir», sentencia Soledad Alonso mientras que Herminio Ramos califica de «verdadedos depredadores» a las personas que se dedican a coger todo lo que encuentra sin importarle si es comestible o venenoso «para ellos el caso es llevar y llevar». Lo que constrasta con la actitud de Ana de Pedro que ejemplica que en la salida en grupo que hicieron a Burgos «corté cinco níscalos porque nosotros ante todo respetamos». Los integrantes del colectivo reclaman una legislación que regule la recogida de setas «igual que pasa con la pesca y la caza» y subrayan que la petición «ya se la hemos efectuado en reiteradas ocasiones a la Junta, pero todavía estamos esperando». En la conversación surge el desarrollo de la micología y de industrias asociadas en el medio rural, «supone una potenciación del turismo rural y en última instancia facilita recursos económicos a los pueblos pero si lo esquilmamos no tendremos nada», asevera Cres Peláez. Esta mujer subraya que la micología se sustentan en tres pilares: el repecto a la naturaleza, un saber científico «porque siempre estás aprendiendo» y un aspecto gastronómico. Apartado en el que sus compañeros aseguran que es una gran experta. Y es que con los hongos se pueden preparar desde bombones, a licores pasando por infinidad de platos.
NATALIA SÁNCHEZ
Vía: La Oinión de Zamora, 04/11/07

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