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miércoles, noviembre 05, 2008

Platillo volante de Tamadaba

Los compradores habituales del Mercado de Vegueta no dan crédito estos días a la seta de cerca de siete kilos que luce desde el pasado lunes en el puesto número 41 y no hay guiri que pase que no quiera fotografiarse con tan peculiar ejemplar. Antonio Quintana, propietario de la frutería y aficionado a la recogida de setas, encontró el hongo en el pinar de Tamadaba.

Antonio Quintana, puestero del Mercado de Vegueta, acaba de añadir un trozo de historia a los 150 años del antiguo mercado de abastos de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. En su frutería luce un espectacular hongo de cerca de siete kilos, natural del pinar de Tamadaba, que ha dejado en una pequeñez a la seta, de 1,700 kilos, encontrada la pasada semana en la isla de Tenerife. "Parecía un platillo volante cuando la descubrimos entre la pinocha", señalaba ayer Quintana, dueño del puesto número 41. Es aficionado a las setas y dice que la tierra de la Isla es muy generosa en esta materia aunque los isleños no sepan muy bien apreciar dicho producto.
El pasado sábado por la tarde descubrió tan peculiar ejemplar buscando hongos en Tamadaba. Desde el lunes, la seta, que según su propietario ha mermado desde que se recogió, asombra a los turistas que visitan el mercado y a sus habituales compradores. "Todos los turistas se hacen una foto con ella", cuenta. Tanto Quintana como Francisco Quintana, uno de los miembros del consejo de administración del mercado, espera que la seta, que no es comestible, entre en el Libro Guinness de los récords o que el Jardín Botánico se interese por tan curioso ejemplar. La seta se mima mientras tanto con cariño como el resto de la fruta. Se expone por el día y por la noche pasa al frigorífico. No es la primera vez que Quintana, que desde los seis años ayudaba a sus padres con el puesto, asombra a la clientela.
Hace un mes trajo un ñame de 35 kilos de una finca de La Aldea. Aunque el tamaño de sus productos no es lo que está convenciendo en tiempos de crisis económica a la clientela sino el precio y la calidad de sus productos.Ha seguido la tradición familiar de comprar directamente a los productores y así mantiene su negocio mientras colabora con el mantenimiento de la agricultura canaria. Su lema es "buenos precios para competir" y así lo reflejan los 1,59 euros el kilo de las habichuelas, los 1,69 euros/kg los aguacates o los 99 céntimos de los calabacines.
LOURDES S. VILLACASTÍN; Fotografía: LUIS DEL ROSARIO
Vía: La Provincia 05/11/08

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