"Novedad. Cosa nueva y no acostumbrada. Suele ser peligrosa por traer consigo mudança de uso antiguo" (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS) 1539-1613

"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

viernes, junio 20, 2014

El “rozamiento” de los témpanos reduce las especies de la Antártida

El impacto de los témpanos de hielo a la deriva como resultado del cambio climático está disminuyendo la variedad de especies cuyo hábitat es el lecho marino de baja profundidad, según un artículo que publica Current Biology.

"La vida en el lecho marino costero de la Antártida oscila entre los veranos plagados por los témpanos flotantes y los inviernos, cuando escasea la comida", indica el estudio dirigido por David Barnes, del Instituto Antártico Británico en Cambridge (Reino Unido). En el invierno, cuando la superficie del mar se congela, los témpanos quedan atrapados y eso disminuye sus golpes sobre el lecho marino. En tanto, en el verano hay menos hielo que impida el libre movimiento de los icebergs.

Pero, según los investigadores, en el último medio siglo ha habido pérdidas enormes de hielo marítimo invernal a lo largo de la Península Antártica. También se ha evidenciado una retirada de los glaciares y desintegración de estratos de hielo junto con un rápido calentamiento del clima local.

"La Península Antártica puede considerarse como un sistema de alarma temprana, como el proverbial canario en la mina de carbón", señaló Barnes. "Los cambios físicos que allí ocurren se cuentan entre los más extremos y la biología es muy sensible, por lo que siempre ha sido un buen sitio para observar los impactos del cambio climático", según el autor del artículo. El investigador añadió que "una buena parte del planeta depende del ambiente cercano a la costa, empezando por la comida".

Estudios anteriores ya habían alertado de un incremento en la mortalidad de la Fenestrulina rugula, una pequeña criatura marina perteneciente a un grupo descrito a menudo como animales moho. Barnes y sus colaboradores sospecharon que las pérdidas eran aún mayores que las informadas. De hecho, un estudio en 2013 dejó al descubierto grandes áreas en las que no podían encontrarse seres vivos, pese a que en el sector eran frecuentes las inmersiones de los investigadores y la presencia de algunos animales. En el nuevo estudio los autores ofrecen detalles de los cambios en la riqueza biológica coincidentes con el golpeteo o 'rasqueteo' de los témpanos flotantes.

Ninguna de las especies que estaban presentes en 1997 ha desaparecido, pero muchas son ahora tan raras que desempeñan un papel menor en la comunidad. En 2013, el 96% de las interacciones involucró una sola especie, la Fenestrulina rugula, haciendo de este uno de los sistemas biológicos más simples del planeta.

Según la publicación, los científicos se mostraron sorprendidos porque un fenómeno de tanta magnitud como el cambio climático haya ocurrido tan rápido, pues se esperaba una evolución lenta. "Es probable que el calentamiento, que aumenta el impacto de los témpanos flotantes sobre el lecho marino, incremente la mortalidad y reduzca la complejidad biológica, y que también ayude al establecimiento de especies no nativas", concluyó el estudio.

Vía: EFE Verdfe, 17/06/2014
F:http://www.efeverde.com/blog/noticias/el-impacto-de-los-tempanos-la-deriva-reduce-las-especies-en-la-antartida/

domingo, junio 15, 2014

Analizan la variabilidad climática entre los dos hemisferios en el último milenio

Que el clima mundial sea algo cambiante no es una novedad, sin embargo, la precisión de las predicciones globales podrían estar enfrentando un punto de giro. El científico suizo Raphael Neukom encabezó un estudio del que participaron científicos argentinos y de todo el mundo, con el objetivo de analizar la variabilidad climática entre los dos hemisferios, a la luz de una enorme compilación y comparación de distintos tipos de datos. Los resultados fueron publicados en Nature Climate Change de marzo.

“Las reconstrucciones climáticas hasta la fecha habían presumido la existencia de coherencia en los procesos de circulación atmosféricos entre los dos hemisferios. Ahora con esta investigación internacional se ve, por primera vez, que el hemisferio sur no tiene la misma dinámica interna que el norte, lo que cuestiona el modelo con el que se venía trabajando”, comenta Ignacio Mundo, unos de los investigadores del CONICET que participó del estudio.

Como parte del equipo encargado de aportar los datos del hemisferio sur, Ignacio Mundo y Ricardo Villalba, investigadores del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales en Mendoza (IANIGLA, CONICET), contribuyeron a los más de 300 registros que se utilizaron con series de ancho de anillos de árboles patagónicos.

“Si bien no es la primera vez que se hace una reconstrucción global, sí es la primera que toma una cantidad tan grande de registros para el hemisferio sur. Todas las anteriores estaban basadas en datos y modelados obtenidos en el norte, por lo que históricamente los modelos climáticos de todo el mundo se desarrollaron en función de ese conocimiento relativamente sesgado”, comenta Villalba, quien también es director del IANIGLA.

Además de los datos provistos por el equipo argentino, el estudio vincula registros marinos, sedimentos acumulados en el fondo de lagos, testigos de hielo de la Antártida, arrecifes de coral y documentación histórica, como bitácoras de barcos de la época colonial, entre otros.

Toda esta información permitió a los investigadores tener una mejor interpretación de cómo fue el clima de los últimos mil años en el hemisferio sur y contrastarlo con los modelos predictivos calibrados para el hemisferio norte.

El resultado: un nuevo esquema de variabilidad climática global del último milenio que evidencia que los modelos previos sobrevaloraron la sincronía entre ambos hemisferios al subestimar la influencia de la dinámica océano-atmósfera, un factor determinante en la dinámica interna del hemisferio sur.

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Araucarias en Pampa de Castro, Cuenca del Lago Rucachoroi, Parque Nacional Lanín. (Foto: gentileza investigadores)



Mundo y Villalba aportaron su conocimiento y experiencia en dendrocronología, es decir proveyeron datos de los anchos de anillos de árboles y arbustos de Patagonia que permiten entender cómo respondieron a distintos factores climáticos y ambientales a lo largo de los siglos, y en función de esto inferir el clima del último milenio.

“Partamos de que los árboles, como todos los seres vivos, responden a las variaciones del ambiente en el que crecen y se desarrollan. El ancho de los anillos de crecimiento nos permite inferir indirectamente cómo fueron las condiciones en las cuales crecieron como por ejemplo, las temperaturas, precipitaciones y a partir de estas series de crecimiento realizar reconstrucciones climáticas, de historia de disturbios e incluso de caudales de ríos”, explica Mundo.

Según el investigador, los árboles crecen más cuando las condiciones ambientales son favorables en función de los requerimientos intrínsecos de la especie, es decir que invierten más de sus productos de la fotosíntesis en madera. En cambio, cuando las condiciones son más adversas, rigurosas o extremas, aportan menos energía al crecimiento radial.

“Comparativamente se observa una mayor sincronía en la variabilidad climática de los hemisferios en el último siglo que en el último milenio. Esta sincronía de los últimos cien años, visible en la marcha de las temperaturas hemisféricas, se relaciona fuertemente con la actividad antrópica”, señala Mundo.


Las variaciones del sistema climático mundial resultan de las interacciones entre la dinámica interna y específica de cada hemisferio, caracterizada por factores como El Niño o la circulación de los océanos, y ‘forzantes’ externos, tales como la radicación solar, las erupciones volcánicas que afectan a ambas mitades del planeta y la emisión de gases invernadero por acción del hombre.

Los investigadores del IANIGLA señalan que dado que en el pasado la influencia antrópica era menor, la variabilidad interna de cada hemisferio era mayor, es decir que a pesar de que somos una sola tierra hay variación entre los patrones de circulación atmosféricos de cada lado del Ecuador.

“En el trabajo concluimos que la variabilidad climática es de origen interno, lo que explicaría la autonomía relativa de cada hemisferio a lo largo del último milenio. Los modelos anteriores sobreestimaron la influencia de los factores externos en la variabilidad climática, lo que repercutió en una capacidad predictiva muy sesgada hacia la circulación atmosférica general muy reducida a los datos conocidos del norte”, destaca Villalba.

Por su parte, Mundo señala que este trabajo da una imagen de cómo en los últimos 40 años se dio una tendencia de incremento sostenido de la temperatura en ambos hemisferios. Algo que se observa con más detalle ahora, aunque ya desde comienzos del siglo pasado se observa una tendencia marcada en este sentido, relacionada con el proceso de industrialización a escala global.

“Sin duda este trabajo en colaboración es resultado de la apertura que ha tenido la ciencia argentina en los últimos años, lo que ha permitido que vengan científicos de otros países a trabajar en nuestro país y que científicos argentinos vayan al exterior. Es un ejemplo del éxito de fortalecer las relaciones internacionales, no sólo norte-sur sino dentro del mismo hemisferio”, destaca Villalba. (Fuente: CONICET/DICYT)

Vía: Noticias de la Ciencia, 13/06/2014
F:http://noticiasdelaciencia.com/not/10648/analizan-la-variabilidad-climatica-entre-los-dos-hemisferios-en-el-ultimo-milenio/

viernes, junio 06, 2014

Un portal de información sobre estándares medioambientales para Europa

Europa genera una gran cantidad de resultados científicos que sirven de apoyo a las labores de normalización sobre ámbitos como la atmósfera, el agua, el suelo y los residuos. SIPE, An environmental Standards Information Portal for Europe, un proyecto financiado por la Unión Europea, trabaja en la reunión de todos estos resultados y los combina con información sobre normativas y políticas en un portal Web exclusivo. 

Los responsables del proyecto, puesto en marcha en septiembre de 2012 y ya en sus últimos meses, ya han publicado la primera versión de pruebas del Portal Web SIPE-RTD. En él tienen cabida ciento noventa políticas (divididas en tres mil seiscientos artículos políticos), novecientos cincuenta estándares y cerca de seiscientos resultados de proyectos financiados con fondos europeos.

Desde SIPE se han propuesto fomentar un mayor aprovechamiento de los resultados de investigaciones en las labores de redacción de normativas (relacionadas con la atmósfera, el agua, el suelo y los residuos) que ejercen agentes pertenecientes a los ámbitos de la investigación, los organismos de normalización, las políticas y las iniciativas y pequeñas y medianas empresas (PYME).

El portal, dotado de una interfaz singular mediante la que se sirve información sobre estándares, políticas y comunidades investigadoras, supone una herramienta útil a este efecto, pues permite a los usuarios realizar búsquedas por distintos medios, por ejemplo sirviéndose de los cuatro 'compartimentos' definidos ('Agua y Mar', 'Aire', 'Residuos y Lodos' y 'Suelos y Sedimentos'), pulsando en cualquiera de las palabras clave disponibles o mediante la herramienta de búsqueda libre.

Las relaciones entre la información se basan en huellas de palabras clave desarrolladas para cada uno de los elementos del portal Web. Un módulo de introducción de datos y un repositorio de documentación logran que resulte sencillo transferir información.

De partida, los artífices del proyecto se propusieron recopilar información sobre resultados de iniciativas científicas, y sobre las propias iniciativas, financiados por la Unión Europea dedicados a respaldar la labor de redacción de estándares. A este cúmulo de información se sumaron las Directivas de la Unión Europea relevantes y sus tareas políticas asociadas. En su descripción se utilizó el mismo conjunto de palabras clave relacionadas con los estándares. Cada palabra clave de este conjunto se relacionó con otras mediante algoritmos hasta conformar un sistema de categorización.

La construcción del portal estuvo acompañada de un proceso de consulta y opinión continuo. Así, un 'Grupo de Interfaz', compuesto por representantes de agentes interesados que aceptaron la invitación a participar en el proceso, ofreció su opinión sobre el planteamiento inicial y colabora todavía en el desarrollo y la puesta en marcha del portal. Uno de los objetivos fundamentales del proyecto pasa por lograr que SIPE-RTD sea una herramienta sostenible y 'apta para su uso'. La participación en la iniciativa se ha organizado también a través de una Red de Agentes Interesados.

El consorcio, dirigido por HydroScan (Bélgica), está compuesto por seis socios de cuatro países: Mermayde (Países Bajos), Hydraulics Laboratory y WISE-RTD Association (Bélgica), IVL Svenska Miljoeinstitutet (Suecia) y Quality Consult (Italia). Estos socios y el resto de partes interesadas se reunirán en junio en Bruselas con motivo del congreso final del proyecto, que llevará por título Investigación, innovación e implementación de políticas basadas en el conocimiento sobre los estándares, Research Innovation and Policy Implementation based on Standards Knowledge.

Se invita a los agentes interesados a que contribuyan al Portal Web SIPE-RTD mediante la creación de un perfil de usuario y remitan proyectos y resultados de investigación relacionados con el medio ambiente y los estándares. El equipo de SIPE recibirá de buen grado la opinión de los usuarios que deseen probar la página.
 
Vía: Cordis, 30/05/2014
F:http://cordis.europa.eu/news/rcn/36588_es.html

El ser humano fuerza una tasa de extinción 1.000 veces superior a la normal, más de lo que se creía hasta ahora

El final natural de toda especie terrestre es la extinción. Unas se extinguen al poco de aparecer y otras están entre nosotros desde la noche de los tiempos. Todo depende también de lo que consideremos especie. 

El caso es que hay un ritmo constante de extinción y un ritmo constante de especiación según el cual aparecen nuevas especies. Si no hay cambios bruscos en el entorno, este proceso de desaparición de especies es lento y esas especies que se extinguen pueden ser sustituidas por otras. En ningún caso el ritmo de extinción es superior al de especiación por razones obvias salvo por causas extraordinarias y puntuales. Los estudios genéticos nos dicen que, en promedio, aparece una nueva especie de vertebrado cada 10 millones de años.

La situación cambia cuando se produce una extinción masiva y muchas especies se extinguen directamente o debido al efecto dominó. Los ecosistemas tardan muchos millones de años en recuperarse después de uno de esos eventos. El último en darse fue hace 65 millones de años y se llevó por delante a todos los dinosaurios. Ahora estamos inmersos en otro proceso de extinción masiva, esta vez inducido por la actividad humana. Lo difícil es cuantificar el ritmo de esta extinción.

Un nuevo análisis arroja malas noticias al respecto. El ritmo de extinción actual es 1.000 veces superior al natural, lo que constituye la cota superior de las estimaciones anteriores. La razón de este nuevo resultado es que anteriormente se había subestimado la extinción actual y se había sobreestimado la natural de hace entre 10 y 20 millones de años. El estudio ha sido realizado por Stuart Pimm de la Duke University y sus colaboradores. Es una actualización del trabajo que hizo este mismo investigador en 1995 y que situaba el ritmo de extinción entre 100 y 1.000 veces superior al natural. Uno de los problemas era que hace 20 años no se contaba con todos los datos necesarios para realizar una buena estimación. Ahora se cuenta con amplios datos sobre grupos de animales y sobre su distribución geográfica. La idea es comparar estos datos de extinción con lo que se daba hace millones de años, cuando el ser humano no intervenía en los ecosistemas. La nueva estimación no está determinada por una aceleración reciente en la extinción en estos 20 años, salvo en el caso de los anfibios debido a una plaga reciente de hongos que está diezmando las poblaciones de estos animales.

Los ecosistemas funcionan metafóricamente como un avión moderno. Se puede quitar un tornillo (una especie) del avión (ecosistema) y el avión sigue funcionando (el ecosistema sigue funcionando). Se pueden ir eliminando piezas y componentes y seguirá volando más o menos sin problemas, pero, llegados a un punto, el avión no puede volar y se estrella (el ecosistema colapsa). Todavía no hay herramientas científicas fiables que permiten evaluar la salud de los ecosistemas y que predigan cuánto falta para su colapso total. Pero todos los indicadores señalan que las actuales políticas de explotación y destrucción del medio, llevadas a cabo por los humanos, no favorecen en nada la conservación de los ecosistemas, sobre todo la de los más ricos en especies.

Un ritmo de extinción 1.000 veces al natural no puede mantenerse durante mucho tiempo sin que ocurra un desastre absoluto y los científicos aseguran que tarde o temprano pagaremos el precio por ello. Los científicos implicados y del ramo están realizando mapas de biodiversidad que ayuden a establecer políticas de conservación.
Sarah L. F.  

Vía: La Flecha, 05/06/2014
F:http://laflecha.net/el-ser-humano-fuerza-una-tasa-de-extincion-1000-veces-superior-la-normal-mas-de-lo-que-se-creia-hasta-ahora/

lunes, junio 02, 2014

Reconstruyen las tormentas extremas ocurridas en los últimos 600 años

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) han logrado reconstruir la intensidad y frecuencia de las tormentas que se produjeron en el noreste de la Península Ibérica desde 1347 hasta 2012. En concreto han analizado el registro sedimentario del lago Montcortès, situado en el Pirineo catalán. 

Los resultados obtenidos, que son extrapolables al Mediterráneo occidental, demuestran una relación directa entre la variabilidad de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y la intensidad y frecuencia de las tormentas de la zona. Es la primera vez que se consigue un registro paleoclimático de eventos extremos con datos cuantitativos tan exhaustivos y con una resolución anual. Gracias a la naturaleza del lago de Montcortès, el registro sedimentario es de extraordinaria calidad y refleja las fluctuaciones climáticas cada año. En verano, debido al calor, aumenta el número de algas en el lago. Este aumento propicia la precipitación de calcita que queda marcada en el registro sedimentario como si se tratara de los anillos del tronco de un árbol.

"Las tormentas generan depósitos en los lagos, cuya composición y textura dependen de las características de la precipitación, del lago y de la cuenca de drenaje" explica el investigador del MNCN, Pablo Corella. "A partir del análisis sedimentológico, geoquímico y geofísico de los sedimentos recientes del lago y de la correlación con los datos de precipitación de las últimas décadas se ha establecido el umbral mínimo de precipitación para eventos extremos (aquellos que tienen un periodo de retorno de 5 años) en 90mm/m2", completa el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología, del CSIC, Blas Valero.

Imagen del registro sedimentario donde se observan las líneas claras que marcan cada cambio de año. Las zonas marcadas indican depósitos producidos por eventos de lluvia extremos. A la derecha una vista 

panorámica del lago
Imagen del registro sedimentario donde se observan las líneas claras que marcan cada cambio de año. Las zonas marcadas indican depósitos producidos por eventos de lluvia extremos. A la derecha una vista panorámica del lago.
Para analizar los datos de la muestra, los investigadores han extrapolado los datos de las precipitaciones recogidos en estaciones meteorológicas cercanas, a los datos que han obtenido del registro sedimentario. Cuando se produce un evento extremo de lluvia, la cantidad de sedimento que se deposita en el lago arrastrado desde la cuenca de recepción aumenta y queda reflejado como una capa.

Gerardo Benito, investigador del MNCN que participa en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) comenta los resultados: "Frente a lo que cabría esperar, hemos descubierto que el siglo XX es el periodo con menor número de tormentas extremas frente al final del siglo XIX, la época en la que más tormentas se produjeron".

LA INFLUENCIA DE LA NAO EN CLIMATOLOGÍA

Los investigadores también han podido comprobar la relación directa que existe entre la Oscilación del Atlántico Norte (NAO, por sus siglas en inglés) y las tormentas. La NAO es un patrón climático que mide las diferencias de presión atmosférica entre los paralelos 65 (Islandia) y 37 (Islas Azores). "Cuando el índice NAO es positivo hay menos tormentas, porque los vientos que llegan del oeste cargados de humedad desvían su trayectoria hacia el norte de Europa. Sin embargo, cuando el índice es negativo los vientos no se desvían y hay más eventos extremos en el Mediterráneo", concluye Corella. "Intuimos que existe relación entre los eventos de lluvia extremos y la radiación solar, pero aún no disponemos de datos concluyentes".

En la investigación también han participado el Instituto Pirenaico de Ecología, del CSIC, y el Instituto alemán GeoForschungsZentrum (GFZ) de Potsdam.



J.P. Corella, G. Benito, X. Rodríguez-Lloveras, A. Brauer, B.L. Valero-Garcés. (2014) Annually-resolved lake record of extreme hydrometeorological events since A.D. 1347 in NE Iberian Peninsula. Quaternary Science Reviews 93: 77-90 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.quascirev.2014.03.020.
Vía: Madri+d, 02/06/2014
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=60533&origen=notiweb_suplemento&dia_suplemento=lunes&seccion=noticiaslunes

viernes, mayo 30, 2014

La biomasa y el reto del desarrollo sostenible

La biomasa cubre cerca de la mitad del consumo total de energías renovables en nuestra sociedad, y se prevé que también sea el medio con el que satisfacer la mitad del objetivo de energías renovables fijado en Europa 2020. A medida que 'se calienta' el debate político en torno a la seguridad energética, la biomasa se considera cada vez más como una fuente primaria de combustible con la que sustituir el gas natural y proporcionar calefacción urbana. 

Pero ¿en qué medida es un recurso sostenible? Recientemente se celebró en Bruselas el congreso de la Asociación Europea de la Biomasa (AEBIOM), al que asistieron especialistas científicos, autoridades políticas y representantes de ONG y grandes empresas de esta industria. La diferencia entre la biomasa y los combustibles fósiles estriba en la escala temporal. Según el Biomass Energy Centre, si se gestiona de forma sostenible, la biomasa se cosecha como parte de un cultivo que se repone constantemente. De esta manera se mantiene un ciclo de carbono cerrado, sin incrementos netos de CO2 en la atmósfera.

Pero quizás no llegue nunca a materializarse ese proyecto de ciclo de carbono cerrado. Además, la cuestión de la sostenibilidad no se circunscribe al aspecto de las emisiones de CO2, sino que abarca consideraciones como la biodiversidad y la seguridad alimentaria. En el congreso de AEBIOM, diversos representantes de la Comisión Europea reiteraron la conclusión al respecto de este organismo, según la cual no es necesario introducir criterios vinculantes relativos a la sostenibilidad, en lo que concierne a la biomasa sólida y gaseosa, para alcanzar los objetivos marcados para 2020.

Giulio Volpi, de la Dirección General de Energía, declaró: "Los riesgos de que se produzcan consecuencias medioambientales no deseadas [por la biomasa] se pueden solventar y reducir al mínimo mediante medidas nuevas o ya existentes de la UE en otros sectores que no son el energético. [...] La biomasa presenta un gran potencial que hay que aprovechar, y debemos asegurarnos de que el marco político sea propicio para la biomasa".

No obstante, la sostenibilidad sigue siendo un reto singular para este sector. Peter Wilson, de la iniciativa industrial Sustainable Biomass Partnership (SBP, o 'Asociación por una biomasa sostenible'), destacó el grado insuficiente de aprovechamiento de estructuras ya existentes dedicadas a la sostenibilidad (FSC y PEFC) en áreas clave que afectan a las fuentes de recursos silvícolas. Se refirió al Biomass Assurance Framework ('Marco para el aseguramiento de la biomasa') de la SBP como una 'solución puente' que ofrece un conjunto de normas y procesos que permitirán que las empresas del sector demuestren su cumplimiento de los requisitos legales, normativos y de sostenibilidad empleando mecanismos ya existentes.

Uwe Fritsche, del Instituto internacional de análisis y estrategia de sostenibilidad (IINAS), ofreció una perspectiva científica e hizo una relación de las adversidades que conllevará la transformación hacia una bioeconomía en la que la biomasa represente un componente importante. Entre ellas: las emisiones de gases de efecto invernadero por el cambio en el uso del suelo y en las existencias de carbono; los problemas de biodiversidad por la conversión de herbazales, humedales y turberas; la seguridad alimentaria, cuestiones relativas a la posesión de la tierra, y la acidificación.

El Sr. Fritsche destacó también el "problema del combustible", y en concreto: "Cuanto más comerciemos con bioenergía, y cuanto más valoricemos los productos silvícolas, mayor será el riesgo de emplear inadecuadamente parte del combustible necesario para la subsistencia de buena parte de la población terrestre".

IINAS trabaja actualmente con el Centro Común de Investigación (JRC), la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) y otras entidades para valorar los avances científicos más recientes y pertinentes para estas cuestiones. El Sr. Fritsche indicó que hay en marcha conversaciones sobre la posibilidad de crear una matriz que esclarezca los riesgos, en cuanto a gases de efecto invernadero, que conlleva el uso de productos silvícolas.

IINAS participa también en uno de los numerosos proyectos financiados con fondos europeos que estudian el potencial y la sostenibilidad de la biomasa. S2BIOM pretende mejorar el perfil de sostenibilidad de la cadena de suministro de biomasa. Desde septiembre de 2013, el equipo responsable de esta iniciativa trabaja para diseñar y evaluar tales cadenas de suministro y estrategias óptimas al respecto para sustentar una aportación sostenible de materias primas de biomasa a escala local, regional y paneuropea. 

Vía: Cordis, 16/05/2014
F:http://cordis.europa.eu/news/rcn/36567_es.html

miércoles, mayo 21, 2014

La Tierra, cambios profundos en 2050

La geotransformación ha comenzado. El planeta Tierra está inmerso en un cambio insólito, por lo acelerado que, de una manera o de otra, con efectos diferentes aquí o allá, llega a todos los lugares.  

"A mediados de siglo las evidencias del cambio climático, en aspectos que ahora pueden no ser aún muy visibles, serán incontestables", dice el experto Manuel de Castro. Muchos países no tendrán capacidad económica para poner en marcha medidas de adaptación que eviten los impactos más adversos. Los desarrollados seguramente sí, pero con un coste alto. En España, por ejemplo, solo la subida del nivel del mar hacia 2050, en algunas provincias, puede suponer un coste equivalente a entre el 0,5% y el 3% de su PIB, que llegaría al 10% a finales de siglo, según un reciente estudio liderado por Íñigo Losada, director de Investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria.

Las temperaturas seguirán aumentando y, hacia 2050, la media global será entre uno y dos grados más alta que ahora, dependiendo de cuántos gases de efecto invernadero se emitan. "Y eso es mucho: hay que tener en cuenta que se ha fijado, el límite de dos grados de aumento, aproximadamente, desde la época preindustrial, como máximo a no superar para evitar las peores consecuencias, y a mediados de siglo estaremos muy cerca o ya en esos dos grados", continúa De Castro, catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de Castilla-La Mancha. Hay que tener en cuenta, recuerda, que desde la época preindustrial, hacia 1780, la temperatura media del planeta ha subido ya 0,8 grados y -no se cansan de repetir los científicos- no es que la Tierra no haya sufrido cambios climáticos en el pasado; al contrario, han sido abundantes, pero no hay registro de ninguno tan rápido como el actual. La gran novedad, además, es que en esta ocasión se debe a la actividad humana. "Es Física: se refuerza el efecto invernadero por las emisiones, sobre todo de los combustibles fósiles, y el planeta se calienta", afirma taxativamente De Castro.

La convulsión del clima tiene múltiples manifestaciones, efectos y retroalimentaciones. "A mediados de siglo, el Ártico será un océano libre de hielo en verano, con importantes rutas de navegación y transporte marino, así como grandes puertos e infraestructuras asociadas", describe Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB). Y más sobre el Ártico dentro de 50 años: "Muchas especies asociadas al hábitat del hielo, como el oso polar, focas, morsas y algas, se encontrarán en un estado crítico de conservación o se habrán extinguido, mientas que muchas otras, como el bacalao, gambas, bosques de algas y praderas submarinas se habrán extendido creando nuevos ecosistemas con nuevas funciones y servicios a la sociedad", añade este oceanógrafo experto en los confines septentrionales de la Tierra.

Otra extensa parte de planeta que habrá cambiado dentro de unas décadas es la Amazonia, que puede sufrir una deforestación acelerada por el efecto combinado de las sequías prolongadas y los incendios, como muestra un trabajo publicado en Proceedings, (Academia Nacional de Ciencias, EE.UU.) por Paulo Monteiro Brando, del Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonia y sus colegas. "Las interacciones entre el clima y los cambios del uso de la Tierra pueden desencadenar la extensa degradación de las selvas amazónicas; los incendios de alta intensidad asociados a los fenómenos meteorológicos extremos pueden acelerar esta degradación incrementando abruptamente la mortalidad de los árboles", explicaban recientemente.

Los estudiosos del clima puntualizan que las proyecciones climáticas no consisten en predecir el tiempo meteorológico que hará dentro de 50 años, en una semana concreta en una localidad determinada. No se trata de una predicción del tiempo a larguísimo plazo, sino de identificar los rasgos y de calcular los cambios del clima de la Tierra y sus posibles manifestaciones en la medida en que se vayan acumulando más o menos gases de efecto invernadero en la atmósfera. "La precipitación media global dentro de 50 años aumentaría entre un 5%, en el escenario más favorable de menor concentración de gases de efecto invernadero, y un 15% de incremento en el escenario más desfavorable", resume De Castro. "Pero su distribución será muy desigual entre regiones. Como regla general, las zonas húmedas recibirán más precipitaciones y las áridas, tendrán menos lluvias, con pocas excepciones".

Tampoco el cambio en las temperaturas será uniforme, de manera que habrá entre un 20% y 70% menos días de frío extremo respecto a los actuales, especialmente en latitudes altas, mientras que el número de días de calor realmente alto aumentará entre un 30% y un 250%, sobre todo en latitudes medias. Y la duración e intensidad de las sequías es probable que aumenten en regiones como la cuenca del Mediterráneo, Europa Central, Centroamérica, noroeste de Brasil y Suráfrica, apunta el catedrático de Castilla la Mancha. En la península Ibérica "los inviernos será un poco más suaves y, aunque seguirá habiendo días muy fríos, serán menos frecuentes; los veranos serán mucho más tórridos y las precipitaciones serán menos abundantes entre abril y octubre".

Millones de personas notarán el cambio climático directamente en las regiones costeras que el mar, al subir, se habrá comido literalmente o erosionado mucho. Algunas islas, como varias del Pacífico, o las Maldivas, tendrán problemas serios de pérdida de habitabilidad por áreas sumergidas o por la salinización de acuíferos. Los deltas de los ríos se verán afectados, además de playas y costas en todo el mundo, con impacto enorme, por ejemplo, en el turismo.

"En España, el aumento del nivel del mar afectará a toda la costa. Será notable en el delta del Ebro o zonas bajas como la desembocadura del Guadalquivir o Huelva; el impacto será destacable también en puertos e infraestructuras costeras, incluso con pérdida de operatividad en muchos casos, y se perderá gran parte de las playas encajadas en las costas del Cantábrico y de la Costa Brava", explica Losada. Advierte de que las grandes y dañinas tormentas que ha sufrido este invierno la costa norte española pueden ser más habituales dentro de pocas décadas.

"La subida del nivel medio del mar desde 1900 ha sido de unos 20 centímetros, y los valores proyectados para 2050 están entre 24 y 29 centímetros más", resume Losada. ¿Y ese crecimiento del agua, de dónde saldrá? La mayor parte, responde este experto, se debe a la expansión térmica del agua, la dilatación de un material que se calienta, pero también de la fusión de los glaciares y las masas de hielo en Groenlandia, Ártico y Antártida. "Por ejemplo, si se fundiera la masa de hielo que cubre Groenlandia, lo que sería posible excediendo temperaturas globales por encima de dos o cuatro grados respecto a la preindustrial, se estima una subida del nivel medio del mar global de hasta siete metros", explica Losada. Pero eso sería, en todo caso, mucho más allá de finales del siglo XXI. De momento, las tres evidencias claras de cambio climático en el océano son: subida del nivel, calentamiento del agua y acidificación de la misma, con gran impacto en prácticamente todas las especies marinas y muy especialmente en los corales.

Los trópicos se están ampliando hacia latitudes cada vez más altas, y el proceso seguirá. No solo la frontera con las latitudes medias, determinada por la circulación atmosférica específica de la banda ecuatorial, se desplaza hacia el Norte y el Sur arrastrando sus condiciones de vientos secos y desiertos. Desde 1979, el cinturón atmosférico tropical se ha ensanchado entre 225 y 530 kilómetros, sumando el efecto en ambos hemisferios. Además, según han anunciado dos equipos científicos hace poco, la fase más intensa de los ciclones tropicales, como huracanes y tifones, se desplaza igualmente con el ensanchamiento del trópico. Las migraciones de millones de personas huyendo de las zonas más acosadas por la sequía serán seguramente una realidad dentro de 500 años.

Para finales de siglo, muchos de estos efectos del calentamiento global se habrán agudizado y otros habrán empezado a mostrarse con toda claridad. "Lo seguro es que dentro de 50 años ya no habrá climaescépticos", concluye De Castro, "puesto que hará tiempo que las evidencias del calentamiento global antropogénico habrán llegado a ser absolutamente incontestables".

PRONÓSTICOS PARA TODO EL PLANETA
Los expertos de la NASA resumen las proyecciones climáticas para las grandes zonas del planeta.

Europa. Aumenta notablemente el riesgo de inundaciones catastróficas en el interior. En las costas también habrá inundaciones más frecuentes y la erosión de agudizará por las tormentas y la subida del nivel del mar, se reducirán los glaciares en las áreas montañosas así como la cubierta de nieve en las latitudes altas. La pérdida de especies animales y vegetales será importante y se reducirá la productividad de las cosechas en el sur del continente.

América Latina. En general se registrará un reemplazo gradual de la selva tropical por la sabana en la Amazonia oriental, con un alto riesgo de pérdida de biodiversidad y extinciones de especies en muchas áreas tropicales, y cambios significativos en la disponibilidad de agua dulce para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía.

América del Norte. Habrá una disminución de las nieves en las regiones montañosas occidentales, un incremento de entre el 5% y el 20% de las precipitaciones en algunas regiones agrícolas (lo que será favorable) y un incremento en la intensidad y frecuencia de las olas de calor en lugares que ya las sufren. África. Ya a finales de esta década habrá entre 75 y 220 millones de personas expuestas al incremento de la escasez de agua dulce, pueden reducirse las cosechas que dependen de las precipitaciones hasta un 50% en algunas regiones y el acceso a la alimentación pude estar gravemente comprometido.

Asia. Especialmente en el sur, el centro, el este y el sureste, se reducirá la disponibilidad de agua dulce hacia 2050; extensas áreas costeras están en riego por el incremento de las inundaciones y en algunas regiones se esperan más y más intensas sequías.

Alicia Rivera 

Vía: El País, 21/05/2014
F:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/05/20/actualidad/1400604766_206368.html

lunes, mayo 12, 2014

Hallada una nueva especie de hongo fundamental para la conservación de los bosques en Tailandia

La reserva de la vida salvaje de Phu Khieo (Phu Khieo Wildlife Sanctuary) es una de las zonas de Tailandia con mayor diversidad biológica y es además hogar de un gran número de aves incluidas en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, como el Asarcornis scutulata (pato de la jungla o pato de alas blancas), en peligro de extinción. 

Un grupo internacional de investigadores, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha puesto de manifiesto que esta reserva no es solo un 'punto caliente' de biodiversidad de fauna y flora, sino también de otros organismos menos carismáticos pero fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas: los hongos. Phu Khieo, en el nordeste de Tailandia, comprende una zona de bosques caducifolios mixtos (dipterocarpáceas), con pequeñas áreas de bosque semi-perenne, intercalados con algunas praderas y lagos. Se trata de la única extensión importante de bosque cerrado que queda en la región capaz de sostener poblaciones viables de las especies salvajes que requieren grandes áreas de acción, como tigres y elefantes. En este enclave se ha hallado una nueva especie de hongo del género Astraeus, que forma micorrizas con árboles de la familia dipterocarpáceas, muy apreciados por su madera y por ser el refugio de gran parte de la vida salvaje de la reserva. Este estudio se ha publicado recientemente en la revista científica PLOS ONE.
Hongo Asarcornis scutulata
"Se han analizado y comparado los caracteres morfológicos y las secuencias de cinco regiones del ADN con los de otras especies del mismo género, lo que ha permitido confirmar que se trata de una nueva especie. El género Astraeus podría tener su origen en el sudeste asiático", explica María Paz Martín, investigadora del Real Jardín Botánico, del CSIC.

Este nuevo hongo se llamará Astraeus sirindhorniae en honor de la princesa Maha Chakri Sirindhorn, de la corona de Tailandia, quien ha aceptado dar su nombre a esta nueva especie fúngica. Esta decisión se ha tomado en agradecimiento al apoyo que la Casa Real tailandesa presta a las investigaciones de patrimonio natural en este país.

El proyecto en el que participa la investigadora del Real Jardín Botánico de Madrid está liderado por científicos de la Pibulsongkram Rajabhat University y cuenta con la colaboración de la Srinakharinwirot University, la Chulalongjorn University de Bangkok y el Caledonian Mycological Enterprises de Escocia (UK). Martín ha valorado "positivamente" este tipo de proyectos por las oportunidades que ofrecen de "establecer cooperaciones internacionales" con resultados como el que ahora se presenta.



C. Phosri, R. Watling, N. Suwannasai, A. Wilson y M.P. Martín. A new representative of star-shaped fungi: Astraeus sirindhorniae sp. nov., from Thailand. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0071160.

Vía: Madri+d, 12/05/2014
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=60342&origen=notiweb_suplemento&dia_suplemento=lunes&seccion=noticiaslunes

jueves, mayo 01, 2014

Un vertedero en el fondo del mar

 
Un recipiente de plástico flota bajo el agua frente a la costa de Marsella. / Sami Sarkis / age fotostock

Naciones Unidas estima que cada año 6,4 millones de toneladas de basura acaban en los océanos de todo el mundo. Aves marinas, tortugas y mamíferos mueren al ingerir o enredarse en objetos de plástico, redes de pesca y otros residuos peligrosos. La degradación de algunos de ellos genera microplásticos que pueden contaminar toda la cadena alimenticia. El impacto más visual de esta suciedad marina son las gigantescas islas de plástico que flotan en varios océanos, como el llamado séptimo continente, un impresionante vertedero marino en el Pacífico al que se supone una superficie de entre tres y siete veces España. Pero, ¿qué ocurre en el lecho marino, allí donde nadie ha buscado esa basura?
Un estudio publicado ayer en PLOS One da respuesta a la pregunta. Varios equipos de investigadores de toda Europa han estado más de una década tomando muestras en 32 puntos repartidos por el Atlántico, el Ártico y el Mediterráneo. Y han encontrado que la basura generada por el hombre está en todas partes: desde las playas hasta los fondos marinos más profundos y más remotos. Lugares tan recónditos que ni siquiera se habían explorado hasta entonces. “En muchos casos, estas han sido nuestras primeras visitas. Ha sido sorprendente comprobar que nuestra basura ha llegado allí antes que nosotros”, resume Kerry Howell, de la Universidad de Plymouth (Reino Unido).
Imágenes de restos encontrados durante los muestreos.
Bolsas de plástico, botellas, redes de pesca, madera, vidrio y todo tipo de metales aparecieron en profundidades que van de los escasos 35 metros del Golfo de León hasta los 4.500 del cañón submarino de Cascais. Se encontró basura cerca de la costa, en la plataforma continental, pero también a 2.000 kilómetros del litoral, en la dorsal mesoatlántica, la cordillera submarina que divide el océano de norte a sur. Los autores del trabajo, procedentes de 15 instituciones científicas europeas, destacan que el alto coste y las dificultades técnicas de tomar muestras en las profundidades marinas habían impedido hasta ahora obtener un mapa de los lugares y los tipos de basura de los océanos. Y, por extensión, de conocer el alcance del problema.
A Joan B. Company, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), no le parece que sea una exageración llamar vertederos a los océanos. “Tenemos el fondo del mar lleno de basura. Es como un sumidero”, asegura. El trabajo ha encontrado que un 41% de los residuos son plásticos; un 34%, redes de pesca; otro 7% corresponde a metales; un 4%, vidrio; un 1% clinker (residuo de la calcinación de metales) y un 13%, otros tipos de basura. La densidad se ha medido en número de objetos encontrados por hectárea. “Imagínese que en la superficie de un campo de fútbol, una hectárea, a 2.000 metros de profundidad, donde no tendría que haber absolutamente nada, encontramos 30 objetos, desde una botella de vidrio a un bidón de metal o una red de pesca. Yo creo que es grave”, añade.
El equipo de Company investigó desde el cañón submarino de Blanes, delante de la costa de Barcelona, hasta Creta. Desde dos buques oceanográficos del CSIC lanzaron al fondo redes de arrastre de pesca, con las que se atrapa desde pescado hasta la basura más inimaginable. “Hemos visto de todo. Desde una taza de váter hasta la caja de un bote salvavidas de un avión F-15, pasando por una cartera con documentos que la Policía de Creta creyó que pertenecía a un hombre desaparecido un año atrás”, explica, y añade que en algunos puntos extrajeron más basura que biomasa. Mientras el equipo del CSIC contó a mano lo que salió de las redes de arrastre, el resto de investigadores emplearon principalmente vídeos con imágenes submarinas tomadas por vehículos operados a control remoto.
“Desde que hace 20 o 25 años empezamos a estudiar la ecología de los grandes fondos marinos vimos que había basura. Sabíamos que estaba allí, y que en algunas zonas era realmente grave. Había que cuantificarla, y hacerlo a nivel europeo”, dice Company. “No se puede limpiar a 1.000 metros, así que no hay otra solución que prevenir. La basura no tiene que llegar allí”, añade. Lo saben bien en la Unión Europea, que incluyó el problema de la basura marina en la directiva marco de estrategia marina de 2008, y la ONU, que lo califica como “desafío global”. Los líderes mundiales firmaron en la Conferencia Rio+20 sobre desarrollo sostenible un compromiso “para reducir significativamente en 2025 la cantidad de desechos marinos y así prevenir daños al medio ambiente costero y marino”.

Coto a las bolsas

La Unión Europea se ha propuesto eliminar antes de 2019 el 80% de las bolsas de plástico que se consumen actualmente. El Parlamento Europeo ha exigido a los Estados miembros que tomen medidas para evitar que cada ciudadano de la unión emplee, de media, 200 al año. La Eurocámara plantea, por ejemplo, que se impida la distribución gratuita en supermercados y otras superficies, o que se establezcan tasas o impuestos. Mientras algunos países han conseguido reducir el número de bolsas, en otros se siguen entregando gratis y su consumo es muy elevado.
Cada año 8.000 millones de bolsas de plástico acaban en la basura, y eso significa que en parte también acaban en el mar. Solo el 6,6% se reciclan, según datos de la Comisión Europea. El daño medioambiental es enorme. Las tortugas marinas pueden perfectamente confundir una bolsa con una medusa, una de sus comidas favoritas. El plástico también se pega a los corales. Una bolsa de plástico tarda siglos en degradarse, y se va fragmentando en trozos minúsculos. Estudios recientes muestran que el zooplancton ingiere estos minúsculos trozos de plástico, que así entran en la cadena trófica. “Es prácticamente imposible encontrar un animal marino que no tenga restos de plástico en su organismo”, asegura Ricardo Aguilar, director de Investigación de Oceana. “En más del 90% de las inmersiones que hacemos encontramos basura o aparejos de pesca. Plásticos, latas, baterías de coche, pilas, incluso lavadoras. Y una de las principales basuras son las bolsas de plástico”, añade.
Fuente: Plos One.

Vía: El País, 01/05/2014
F:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/30/actualidad/1398885896_802747.html