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"Novedad. Cosa nueva y no acostumbrada. Suele ser peligrosa por traer consigo mudança de uso antiguo" (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS) 1539-1613
"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC
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jueves, diciembre 18, 2014
lunes, diciembre 15, 2014
Explican por qué en los ecosistemas complejos, como las selvas amazónicas o los arrecifes de coral, coexisten muchas especies similares entre sí
Científicos de la Universidad de Granada y de la Universidad de Warwick
(Reino Unido) ofrecen una posible solución a este enigma de la Ciencia,
gracias al cual muchas especies coexisten en un mismo ecosistema
complejo, en lugar de que alguna de ellas desplace a las demás.
Desde hace años, los científicos se han sentido fascinados por la cantidad y variedad de formas de vida que habitan ciertos ecosistemas muy complejos, como las selvas amazónicas o los arrecifes de coral. ¿Cómo es posible que tal ingente biodiversidad haya aparecido espontáneamente y se mantenga? ¿Cómo es posible que muchas especies coexistan en lugar de que algunas de ellas desplacen a las demás?
Uno de los autores de este artículo, el catedrático de Física Teórica de la UGR Miguel Ángel Muñoz, afirma que el interés en estos interrogantes ha aumentado notablemente en los últimos tiempos, "dado el ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad al que se están extinguiendo especies debido al impacto de las actividades humanas. Por esta razón, resulta de vital importancia entender cuáles son los factores y mecanismos que determinan la estabilidad de los ecosistemas, para así protegerlos actuando de la manera más eficaz posible".
Cuando por algún motivo una especie prospera esto puede ir en detrimento de otras, por ejemplo de sus presas o de sus competidores, lo que puede a su vez afectar a terceras especies. En un ecosistema, esto puede dar lugar a grandes cambios que resulten en cascadas o avalanchas de extinciones.
Hasta los años setenta se pensaba que mientras más grande y complejo es un ecosistema, en el sentido de contar con muchas interacciones entre especies, más se amortiguarían estas fluctuaciones, explicando por qué los ecosistemas más estables que vemos son los que tienen gran biodiversidad.
Sin embargo, en 1972 un eminente físico y ecólogo, Sir Robert May, demostró matemáticamente -utilizando modelos muy sencillos- que debería ser al revés: el tamaño y la complejidad deberían tender a desestabilizar cualquier sistema dinámico, como un ecosistema o una red financiera. Este resultado, conocido desde entonces como 'paradoja de May', inició un encendido debate sobre los efectos de la diversidad en la estabilidad.
ORGANIZACIÓN POR NIVELES
En el trabajo publicado en PNAS, los científicos de las universidades de Granada y Warwick han analizado un conjunto de redes tróficas provenientes de muy diversos tipos de ecosistemas. Estas redes han sido pacientemente compiladas por grupos de investigación en todo el mundo.
Los autores de este artículo midieron hasta qué punto las especies se suelen organizar por niveles, de manera que la mayoría de las presas de cualquier depredador estén en el nivel inmediatamente inferior a él. Por ejemplo, en una red perfectamente coherente, los herbívoros en el primer nivel trófico sólo se nutren de plantas (en el nivel cero), los carnívoros primarios en el segundo nivel comen sólo herbívoros, y así sucesivamente.
Aunque esta organización de las redes tróficas en estratos (o 'coherencia trófica') no es perfecta en las redes naturales (por ejemplo, existen omnívoros que se nutren de varios niveles) es, sin duda, mucho mayor en las redes reales de lo que consideran o predicen los modelos matemáticos actualmente utilizados en ecología.
COHERENCIA Y ESTABILIDAD
Es más, como se demuestra en este trabajo, "esta coherencia está fuertemente correlacionada con la estabilidad de las redes: a más coherencia más estabilidad", apunta Muñoz. En su artículo, los investigadores proponen, además, un nuevo modelo matemático para generar redes artificiales o sintéticas (en el ordenador) que no sólo reproduce más fehacientemente que los modelos existentes hasta la fecha varias propiedades de las redes tróficas, sino que además demuestra de forma inequívoca que la estabilidad puede crecer con el tamaño y la complejidad.
"No es que May se equivocara: como éste ya señaló en su trabajo original, los ecosistemas deben de tener alguna propiedad estructural tal que no se comporten según predice su sencilla teoría basada en estructuras tróficas aleatorias. Es decir, el mismo May sugirió que la respuesta al enigma debía estar en el particular diseño o arquitectura de las redes tróficas", afirma el catedrático de la UGR.
Aunque el debate no queda necesariamente cerrado, porque la estabilidad que se ha medido es una condición necesaria pero no suficiente para que un ecosistema perdure, "este resultado promete cambiar nuestra visión de los ecosistemas, y quizá de otros sistemas con ciertas propiedades similares, como las redes neuronales, genéticas, comerciales o financieras". Además, como alertan los investigadores, saber si un sistema se volverá más o menos estable con la pérdida de algunos de sus elementos (extinciones de especies, quiebras de bancos) es clave si queremos impedir su colapso.
Vía: Madri+d, 15/12/14
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=62401&origen=notiweb&dia_suplemento=lunes
lunes, diciembre 08, 2014
La fragancia de las flores depende de los hongos y bacterias que las recubren
Las flores perfuman el mundo en el que vivimos, pero ¿quién perfuma a
las flores? Un nuevo estudio liderado por Josep Peñuelas, profesor de
investigación del CREAF y del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), en España, ha comprobado que si se eliminan con
antibióticos los hongos y bacterias que viven sobre las flores, la
cantidad y composición de su perfume varía totalmente.
Todos recordamos la suave fragancia de lavanda. Su perfume
característico lo provocan unos compuestos químicos llamados compuestos
orgánicos volátiles (COV). Hasta ahora se sabía que las plantas con
flores utilizaban varias vías bioquímicas para producir un amplio
abanico de compuestos orgánicos volátiles que conferían a las flores su
propio aroma.
Ahora, un estudio del CREAF, en colaboración con la Universidad
Autónoma de Barcelona, ha descubierto que las flores huelen a algo más
que a flores. Según el trabajo publicado en la revista Scientific
Reports, los perfumistas del planeta (los protagonistas a la hora de
elaborar los aromas florales más delicados) no son sólo las flores, sino
también los microorganismos y hongos que las recubren.
Los investigadores han realizado una serie de experimentos en los que
han pulverizado las flores del saúco con antibióticos de amplio
espectro. En las plantas tratadas con antibióticos el contenido floral
interno de compuestos volátiles y la respiración se mostraron estables,
lo que demostraba que los antibióticos no causaban daños ni estrés en
las plantas.
Sin embargo, la cantidad de los compuestos aromáticos emitidos por
las flores, que proporcionan el olor, disminuyeron drásticamente en los
casos en que se roció con antibiótico. Por otra parte, los antibióticos
habían modificado también los tipos de compuestos que emitía la flor: se
habían dejado de generar algunos compuestos. Así pues, en general, el
bouquet de las flores de saúco era completamente diferente hasta siete
días después de la pulverización con antibióticos.
![Saúco (Sambucus Nigra). (Foto: Jessie Hirsch (CC BY 2.0)) [Img #23910]](http://noticiasdelaciencia.com/upload/img/periodico/img_23910.jpg)
Saúco (Sambucus Nigra). (Foto: Jessie Hirsch (CC BY 2.0))
"Con los antibióticos, los saúcos, a pesar de seguir teniendo flores
sanas no olían a saúco. Y es que los antibióticos no habían afectado a
la planta, pero habían eliminado los microorganismos y hongos que viven
en las flores. Se demuestra así el papel clave de hongos y bacterias en
los olores y perfumes que nos regalan las flores", comenta Peñuelas.
Los autores del artículo confirman que las bacterias como los hongos
tienen la capacidad de producir compuestos aromáticos como el linalol.
Hay que tener en cuenta que la misma planta responde ante algunos de
estos microorganismos emitiendo también compuestos químicos especiales.
Según Jaume Terradas, fundador del CREAF y catedrático emérito de
Ecología de la UAB que también ha participado en el estudio, la
microbiota de las flores parece tener un papel clave en la fragancia
final, y esto tendría implicaciones relevantes.
Los compuestos orgánicos volátiles, al ser fragantes, permiten la
comunicación química de las plantas con otros organismos. Varios tejidos
de la planta, como las flores, emiten estos compuestos para llamar la
atención, por ejemplo, de los polinizadores.
Ante la actual "crisis de la polinización", producida en gran parte
por el descenso de insectos polinizadores pero también por la alteración
de los aromas florales, estudios como este proporcionan un conocimiento
muy valioso que puede aportar mejoras en este tema vital.
"Si los olores que guían estos insectos están producidos en gran
parte por hongos y microorganismos, tendremos que revisar, por ejemplo,
los efectos del uso de algunos antifúngicos en los cultivos, porque
podrían alterar las fragancias y la futura polinización de las mismas
plantaciones", concluye el investigador.
Vía: Noticias de la Ciencia, 05/12/2014
F:http://noticiasdelaciencia.com/not/12126/la-fragancia-de-las-flores-depende-de-los-hongos-y-bacterias-que-las-recubren/
La mafia de las setas
La Guardia Civil lucha contra el creciente tráfico ilegal de un producto cada vez más valioso
En algunos lugares se llama la Operación Espora y en otros la
Operación Boletus, pero el objetivo es el mismo: acabar con el tráfico
ilegal de setas y con las bandas organizadas que saquean el monte en
busca de un producto que ha pasado de ser una afición a un negocio cada
vez más importante. Tanto la Guardia Civil
como los Agentes Forestales, los expertos en micología y los vecinos de
los pueblos afectados describen el mismo escenario: bandas organizadas
de unas 40 o 50 personas, que durante la temporada acampan en el bosque,
trabajan de sol a sol y son capaces de recolectar cerca de una tonelada
de setas en una jornada, sobre todo boletus o níscalos.
“Hay un mercado impresionante. Como me dijo alguien, es como la droga, pero legal. El problema es que siempre existe alguien que lo compra”, señalan fuentes del Seprona (el servicio forestal de la Guardia Civil) en Madrid que insisten en que, dado que es fenómeno relativamente reciente, las investigaciones para determinar quién está detrás de estas bandas todavía no han dado resultado. “Está claro que tienen un comprador. Todo está perfectamente organizado y estructurado. No tenemos claro a quién o quiénes venden las setas”, agregan las mismas fuentes.
“Es un problema propiciado por la crisis. Hace unos años que empezamos a detectar campamentos que se dedican a la recolección masiva”, explica Arturo Notivoli, jefe del Seprona en Huesca. La presencia de las bandas, casi en su totalidad formadas por personas de nacionalidad rumana según la Guardia Civil, va cambiando con las temporadas y dependiendo de la presión policial. Palencia, por ejemplo, tuvo muchos problemas en 2013 y casi ninguno en 2014. En Soria, en cambio, según la Junta de Castilla y León, se habían producido hasta noviembre 695 denuncias y habían sido decomisados 15.000 kilos de setas. Ante el consumidor final, los boletus pueden costar entre 15 y 30 euros y los níscalos entre 10 y 15.
Junto a las carreteras que recorren los bosques del norte de Soria, una de las zonas micológicas más importantes de España donde la recolección está muy controlada, pueden verse constantes carteles que recuerdan que la acampada silvestre está prohibida y que la recolección de setas está regulada. Durante la temporada, toda la región se vuelca en el negocio de las setas: hoteles, restaurantes, casas rurales, guías, jornadas micológicas, lonjas de setas dirigidas directamente a los consumidores. Son necesarios permisos para recoger para consumo propio y sólo los que están empadronados pueden recolectar cantidades ilimitadas destinadas a la venta. Cerca de la plaza de El Royo, un bello pueblo de piedra que ofrece vistas al monte desde cualquier ángulo, dos vecinos departen: como casi todo el mundo aquí, conocen bien el campo y son recolectores. Y, como todo el mundo, se han cruzado con “los rumanos”. “Hay más españoles que rumanos, pero con la xenofobia todas las culpas van a ellos. Aunque es verdad que dejan el monte muy sucio”, explica Alfredo Villar, de 64 años. “Hay gente que se aprovecha de ellos y les compra los hongos para luego revenderlos”, agrega Angel Palacios, de 60 años.
“Este año ha sido una invasión”, asegura un agente forestal apostado junto a la Laguna Negra. Y no se refiere sólo a las bandas organizadas, sino a la cantidad de recolectores de todo tipo que han pasado por los bosques sorianos. “El problema es que los rumanos tienen a quién vender, quién les compra y quién les trae. Viven en condiciones muy duras: duermen en el monte, en furgonetas, debajo de un puente. Les pagan menos que a los locales”, explica su compañera. Aseguran haber hablado con alguno de ellos cuando, casi siempre en operaciones conjuntas con la Guardia Civil, les multan y les requisan las setas. “Recorren Europa, son como los tempraneros: van haciendo la ruta, que muchas veces empiezan en otros países. Llegan a sitios increíbles, en los que ni siquiera nosotros sabemos que hay setas”, agrega. Salvo en Palencia, donde recolectar setas sin permiso se considera hurto y robo si supera los 400 euros (se produjeron 60 detenciones y 35 imputaciones en 2013), en el resto de las provincias es una falta administrativa que se salda con una multa. También muchas veces se levantan sanciones por faltas que van desde dejar basura en el monte, no utilizar cestas o rastrillar hasta por desplazarse en vehículos sin la ITV pasada.
Sigue siendo un misterio dónde van a parar las toneladas de setas que logran recoger cuando se zafan de la policía. A la entrada de la localidad de San Leonardo de Yagüe, en una tarde de noviembre, varios coches con ciudadanos rumanos vendían cajas con setas en un local donde se produce un constante trasiego de mercancía. Aseguran que se trata de una venta al por mayor totalmente legal. Según diferentes fuentes, en ocasiones los recolectores ilegales, al no tener permiso, venden las setas a vecinos que sí tienen licencia y así pueden entrar en el sistema sin problemas (este año, según diferentes testimonios, las setas ilegales se compraban a 1 o 1,5 euros y se vendían a 3 o 4, según el momento de la temporada). Otras fuentes indican que se trata de ventas a mucho mayor escala o por encargo. “Se las compran empresarios piratas e incluso acceden directamente a los mercados”, señala Álvaro Picardo, director general de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. A la pregunta de si representan un peligro de salud pública porque puedan recolectar las setas equivocadas, Gabriel Moreno Horcajada, presidente de la Sociedad Micológica Madrileña, responde: “Saben recoger, no se confunden”.
Dado que el fenómeno de las setas es relativamente nuevo, todavía no hay ni una legislación unificada ni estadísticas fiables. Según Cesefor, una fundación sin ánimo de lucro que por encargo de la Junta de Castilla y León gestiona el mayor parque micológico regulado de Europa –400.000 hectáreas de montes públicos distribuidas por siete provincias de la autonomía–, las setas generan unos ingresos de 65 millones de euros en la región. Los datos muestran claramente que el fenómeno está creciendo con fuerza: durante la campaña 2013-2014 se se concedieron 65.160 permisos en Castilla y León, casi el doble que la temporada anterior. La organización que agrupa a los empresarios de setas asegura que todavía no hay datos nacionales sobre lo que mueve el negocio micológico en España.
Vía: El País, 08/12/2014“Hay un mercado impresionante. Como me dijo alguien, es como la droga, pero legal. El problema es que siempre existe alguien que lo compra”, señalan fuentes del Seprona (el servicio forestal de la Guardia Civil) en Madrid que insisten en que, dado que es fenómeno relativamente reciente, las investigaciones para determinar quién está detrás de estas bandas todavía no han dado resultado. “Está claro que tienen un comprador. Todo está perfectamente organizado y estructurado. No tenemos claro a quién o quiénes venden las setas”, agregan las mismas fuentes.
“Es un problema propiciado por la crisis. Hace unos años que empezamos a detectar campamentos que se dedican a la recolección masiva”, explica Arturo Notivoli, jefe del Seprona en Huesca. La presencia de las bandas, casi en su totalidad formadas por personas de nacionalidad rumana según la Guardia Civil, va cambiando con las temporadas y dependiendo de la presión policial. Palencia, por ejemplo, tuvo muchos problemas en 2013 y casi ninguno en 2014. En Soria, en cambio, según la Junta de Castilla y León, se habían producido hasta noviembre 695 denuncias y habían sido decomisados 15.000 kilos de setas. Ante el consumidor final, los boletus pueden costar entre 15 y 30 euros y los níscalos entre 10 y 15.
Junto a las carreteras que recorren los bosques del norte de Soria, una de las zonas micológicas más importantes de España donde la recolección está muy controlada, pueden verse constantes carteles que recuerdan que la acampada silvestre está prohibida y que la recolección de setas está regulada. Durante la temporada, toda la región se vuelca en el negocio de las setas: hoteles, restaurantes, casas rurales, guías, jornadas micológicas, lonjas de setas dirigidas directamente a los consumidores. Son necesarios permisos para recoger para consumo propio y sólo los que están empadronados pueden recolectar cantidades ilimitadas destinadas a la venta. Cerca de la plaza de El Royo, un bello pueblo de piedra que ofrece vistas al monte desde cualquier ángulo, dos vecinos departen: como casi todo el mundo aquí, conocen bien el campo y son recolectores. Y, como todo el mundo, se han cruzado con “los rumanos”. “Hay más españoles que rumanos, pero con la xenofobia todas las culpas van a ellos. Aunque es verdad que dejan el monte muy sucio”, explica Alfredo Villar, de 64 años. “Hay gente que se aprovecha de ellos y les compra los hongos para luego revenderlos”, agrega Angel Palacios, de 60 años.
“Este año ha sido una invasión”, asegura un agente forestal apostado junto a la Laguna Negra. Y no se refiere sólo a las bandas organizadas, sino a la cantidad de recolectores de todo tipo que han pasado por los bosques sorianos. “El problema es que los rumanos tienen a quién vender, quién les compra y quién les trae. Viven en condiciones muy duras: duermen en el monte, en furgonetas, debajo de un puente. Les pagan menos que a los locales”, explica su compañera. Aseguran haber hablado con alguno de ellos cuando, casi siempre en operaciones conjuntas con la Guardia Civil, les multan y les requisan las setas. “Recorren Europa, son como los tempraneros: van haciendo la ruta, que muchas veces empiezan en otros países. Llegan a sitios increíbles, en los que ni siquiera nosotros sabemos que hay setas”, agrega. Salvo en Palencia, donde recolectar setas sin permiso se considera hurto y robo si supera los 400 euros (se produjeron 60 detenciones y 35 imputaciones en 2013), en el resto de las provincias es una falta administrativa que se salda con una multa. También muchas veces se levantan sanciones por faltas que van desde dejar basura en el monte, no utilizar cestas o rastrillar hasta por desplazarse en vehículos sin la ITV pasada.
Sigue siendo un misterio dónde van a parar las toneladas de setas que logran recoger cuando se zafan de la policía. A la entrada de la localidad de San Leonardo de Yagüe, en una tarde de noviembre, varios coches con ciudadanos rumanos vendían cajas con setas en un local donde se produce un constante trasiego de mercancía. Aseguran que se trata de una venta al por mayor totalmente legal. Según diferentes fuentes, en ocasiones los recolectores ilegales, al no tener permiso, venden las setas a vecinos que sí tienen licencia y así pueden entrar en el sistema sin problemas (este año, según diferentes testimonios, las setas ilegales se compraban a 1 o 1,5 euros y se vendían a 3 o 4, según el momento de la temporada). Otras fuentes indican que se trata de ventas a mucho mayor escala o por encargo. “Se las compran empresarios piratas e incluso acceden directamente a los mercados”, señala Álvaro Picardo, director general de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. A la pregunta de si representan un peligro de salud pública porque puedan recolectar las setas equivocadas, Gabriel Moreno Horcajada, presidente de la Sociedad Micológica Madrileña, responde: “Saben recoger, no se confunden”.
Dado que el fenómeno de las setas es relativamente nuevo, todavía no hay ni una legislación unificada ni estadísticas fiables. Según Cesefor, una fundación sin ánimo de lucro que por encargo de la Junta de Castilla y León gestiona el mayor parque micológico regulado de Europa –400.000 hectáreas de montes públicos distribuidas por siete provincias de la autonomía–, las setas generan unos ingresos de 65 millones de euros en la región. Los datos muestran claramente que el fenómeno está creciendo con fuerza: durante la campaña 2013-2014 se se concedieron 65.160 permisos en Castilla y León, casi el doble que la temporada anterior. La organización que agrupa a los empresarios de setas asegura que todavía no hay datos nacionales sobre lo que mueve el negocio micológico en España.
F:http://politica.elpais.com/politica/2014/11/28/actualidad/1417188604_514345.html
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