"Novedad. Cosa nueva y no acostumbrada. Suele ser peligrosa por traer consigo mudança de uso antiguo" (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS) 1539-1613

"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

lunes, julio 09, 2012

El cambio climático encoge las hojas de las plantas

La investigación, la primera que estudia las alteraciones de las hojas debido al cambio climático, se centró en el arbusto Dodonaea viscosa, que crece en regiones tropicales, subtropicales y templadas de África, América, el sur de Asia y Australasia. 

El equipo, compuesto por investigadores de la Universidad de Adelaida (sur de Australia) y liderado por el científico Greg Guerin, estudió 250 muestras tomadas en los últimos 130 años de arbustos de esta especie criados en cautividad así como 274 muestras de su versión silvestre.

Observaron de este modo que sus hojas se habían estrechado dos milímetros en ese período, una alteración que, según Guerin, podría tener "consecuencias medioambientales más profundas" y que podría deberse a que entre 1950 y 2005 la temperatura en Flinders Rangers, la región del sur de Australia estudiada, subió de media 1,5 grados centígrados.

"Sabemos que cada grado de calentamiento es significativo para el medio ambiente y genera un desequilibrio en él", subrayó Guerin a la cadena británica BBC.

Aunque estudios previos han demostrado que algunas especies australianas podrían evolucionar y sobrevivir al alza de las temperaturas medias, el investigador advierte de que eso no sucederá con todas. Aquellas plantas con una diversidad genética menor o que pertenezcan a regiones aisladas tendrán más problemas para adaptarse al cambio climático, explicó el experto.

Guerin y su equipo tratarán de averiguar ahora si estas alteraciones se producen también en otras especies vegetales.
 
 Vía: Efe verde, 05/07/2012
F:http://www.efeverde.com/contenidos/noticias/el-cambio-climatico-encoge-las-hojas-de-las-plantas/%28language%29/esl-ES

Los daños del cambio climático, palpables en las aguas de El Hierro

Un estudio explica que la erupción reprodujo en el mar las condiciones para entender lo que le puede ocurrir a los océanos como resultado del calentamiento.

Tras la erupción del volcán de El Hierro en octubre del año pasado, se reprodujeron en el Mar de las Calmas unas condiciones idóneas para entender lo que le puede ocurrir a los océanos como resultado del cambio climático: poblaciones de plancton gravemente mermadas, desaparición absoluta de bancos de peces y muchos de ellos muertos en superficie.

También se produjo, sin embargo, la aparición de nuevas bacterias que colonizaron la zona deshabitada. “Es una visión futurista de los mares dentro de 2.000 o 3.000 años con la actual evolución del cambio climático”, explica el investigador Eugenio Fraile, quien ha recopilado el análisis de las aguas herreñas en un trabajo que publica Nature Scientific Reports.

El calentamiento del agua, su acidificación y la pérdida de oxígeno son tres males que ya se han descrito como los principales daños que sufren los ecosistemas marinos a causa del cambio global. En las aguas de la isla canaria, gracias a la erupción volcánica se dieron de golpe las tres circunstancias, convirtiéndolas en el mejor laboratorio para analizar lo que será de los mares. “Es un laboratorio natural, con condiciones reales. Se han tratado de recrear estos cambios físicoquímicos en laboratorio, pero esto es real, es lo que le sucede a uno de los ecosistemas más ricos del planeta”, explica Fraile, del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

En la franja comprendida entre los 75 y los 125 metros de profundidad se analizaron las peores condiciones, con una pérdida casi total de oxígeno, unos 3 grados centígrados por encima de la temperatura de la zona y una importante caída del pH, acidificando el agua. Lo mismo que los expertos llaman los “agentes estresores” provocados por el cambio global, factores que alteran gravemente el estado del mar. Tras la erupción, se reprodujeron estos estresores pero en órdenes de magnitud altísimos, los que se darían dentro de siglos si se siguen emitiendo las mismas cantidades de CO2 a la atmósfera como hasta ahora.

“En esas condiciones, la mayoría de los organismos no resistieron; la mortandad fue terrible”, cuenta Fraile, quien realizó cinco campañas (entre noviembre de 2011 y febrero de este año) a bordo del buque oceanográfico Ramón Margalef para este trabajo, aunque ya lleva 12 y con resultados coincidentes. “Sin embargo, también hubo otros organismos unicelulares que supieron adaptarse genéticamente a las nuevas condiciones de temperatura e incluso con altos niveles de cobre”, relata el investigador del IEO.

Además, ocuparon el lugar del plancton muerto bacterias que supieron aprovechar la nueva situación. “No hay que mirar sólo a los animales grandes; también los hay pequeños. Y si surgen nuevos animales pequeños, llegarán los grandes”, concluye Fraile, quien está siguiendo con atención los últimos acontecimientos sísmicos de El Hierro, que avanzan lo que pudiera ser una nueva erupción. “En cuanto comience de nuevo, volveremos a bordo del Margalef a investigar qué ocurre allí”, remata.
 Javier Salas

Vía: Esmateria, 05/07/2012
F:http://esmateria.com/2012/07/05/la-erupcion-de-el-hierro-adelanta-los-danos-del-cambio-climatico-en-los-mares/

domingo, junio 24, 2012

Memoria fotográfica del paisaje español

FOTOTECA FORESTAL ESPAÑOLA / INIA

Una leyenda aseguraba que en la Hispania romana una ardilla podía atravesar la Península saltando de árbol en árbol sin tocar el suelo. En el siglo XIX, a buen seguro que esa ardilla habría encontrado dificultades para rascarse el lomo con una ramita seca. Al margen de exageraciones de cuento, los bosques peninsulares sufrieron durante siglos la tala del progreso, que en el periodo decimonónico fue especialmente voraz por la corrupción que marcó la desamortización de bosques de los se vendió su madera. Un archivo fotográfico casi desconocido muestra cómo se repobló de árboles esa España talada. Cómo barrancos pedregosos se transformaron en espesos bosques, ramblas desérticas en vergeles y sierras resecas se cubrieron de manto verde. Es la fototeca del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), organismo dependiente del Ministerio de Economía, que cuenta con cerca de 21.000 imágenes, más 3.000 sin catalogar.

El impulsor de este proyecto que comenzó hace unos 15 años fue el hoy presidente de la Sociedad Española de Ciencias Forestales (SECE), Gregorio Montero: "La fototeca surgió de forma voluntaria, empezamos a reunir fotos viejas que venían en las revistas científicas. Después fuimos por las provincias pidiendo imágenes, hasta en los colegios. Los archivos que tenemos proceden sobre todo de instituciones pero también hay de particulares", dice este cacereño de Cabezabellosa nacido en 1946. "Nuestro objetivo es recoger el cambio del paisaje del país, una memoria histórica del patrimonio forestal".
Los liberales pensaban que todo el patrimonio forestal debía estar en el mercado.

En esas fotos en blanco y negro no solo se ven distintas especies de bosques, también hay campesinos arando, no con tractores, sino con ganado; paisanos con boina y alpargatas empleados en trabajos manuales de repoblación, hombres ocupados en tareas para corregir aludes y ramblas y levantar diques, mujeres trabajando en pequeñas fábricas, carros tirados por burros que acarrean madera…

Montero, ingeniero de montes, ha reunido esta colección con la ayuda de solo dos personas, Roberto Vallejo y Ricardo-Ruiz Peinado. Su deseo ahora es disponer de personal para escanear las 3.000 instantáneas que aún no están accesibles en Internet.

El retrato que tejen esas fotos de la masa forestal española muestra los efectos esquilmadores que provocó la prevalencia del poderoso Concejo de la Mesta, la España ganadera. Además del pastoreo, fueron terribles para los montes "la tala de árboles para acciones bélicas y la minería", apunta Luis Gil, miembro de la Real Academia de Ingeniería. De las minas subraya que "para lograr una tonelada de carbón se necesitan cuatro de madera". En los litorales la excusa fue "la pez para calafatear los barcos", mientras que en otras zonas de España fueron los hornos para fabricar cerámica los que eliminaron el arbolado.

El hito del trienio liberal

En ese recorrido histórico por la España talada hay un hito. Entre 1820-23, en el trienio liberal, se aprobó, apunta Montero, "la desamortización de bienes aristocráticos que propició la venta de muchos bosques". Gil recuerda la corrupción que envolvió este proceso. Los oligarcas se encargaban con sus influencias de que el precio de salida en la subasta fuera bajo. "Los que compraban, podían por ley desembolsar solo una parte, el 30%. Entonces talaban ese bosque, vendían la madera, que era muy apreciada, sacaban el dinero del país y después se declaraban en bancarrota. Así no tenían que pagar el resto".

Además del pastoreo, fueron terribles para los montes "la tala de árboles para las guerras y la minería"
A esta burla a la legalidad, le sucedió en 1836 la conocida desamortización de Mendizábal, que sacó a la venta bienes eclesiásticos. "Entonces se produjo una auténtica destrucción de los montes, que está registrada, de cuatro a siete millones de hectáreas", explica Montero, que fue cabrero de niño. "Los liberales pensaban que todo el patrimonio debía estar en el mercado, mientras que los conservadores eran más estatalistas". Las miles de fotos del archivo muestran a fines del XIX un paisaje desolador, yermo, de sierras peladas sin una sombra para protegerse del calor.

Este afán talador empezó a cambiar a principios del siglo XX, cuando se aprobaron varios planes de reforestación que registra la fototeca del INIA: 1926, 1935 —suspendido por la Guerra Civil— y 1938, en plena contienda. "En la zona franquista se aprobó una ley que se había intentado poner en marcha en la II República. Se le cambió el nombre y en marzo de 1941 echó a andar el Plan de Repoblación Forestal", añade Montero. "Franco vio claro que en un país con tanta población rural y hambre había que crear trabajo en el campo". Este experto calcula que durante la dictadura franquista (1939-1975) se repoblaron unos 4,5 millones de hectáreas, "y en general con criterios acertados".

A este plan del franquismo le siguieron el nacimiento del movimiento conservacionista, el éxodo rural y el abandono de la actividad ganadera. Hoy España tiene "un 54% de superficie forestal (unos 27,5 millones de hectáreas) y es el tercer país con más masa arbolada en Europa después de Suecia y Finlandia", concluye Montero. Cifras que quedan muy lejos del erial en blanco y negro retratado en este archivo histórico y una demostración de que bosques como el pinsapar gaditano de Grazalema no siempre fue así de frondoso. 

Manuel Morales

 Vía: El País, 24/06/2012
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2012/06/19/actualidad/1340129165_343864.html

jueves, junio 21, 2012

Más de 30 años de datos sobre la humedad del suelo para el estudio del clima

El agua almacenada en el suelo juega un papel muy importante en el sistema climático. La ESA presenta el primer catálogo global de datos sobre la humedad del suelo correspondientes al periodo 1978-2010 – un precursor de la información que continúa recopilando la misión SMOS de la ESA.


La comunidad científica internacional ya puede acceder a estos datos, con los que se podrán realizar análisis retrospectivos y validar modelos climáticos.
El agua almacenada en el suelo a escala global apenas constituye el 0.001% del contenido de agua de nuestro planeta.
Sin embargo, es esencial para el crecimiento de las plantas, y está íntimamente ligada con la regulación del clima y con la meteorología. La humedad del suelo es una variable fundamental que controla el intercambio de agua y de energía entre la superficie de la tierra y la atmósfera: un suelo seco intercambiará menos agua con la atmósfera que uno húmedo.  



El descenso de la tasa global de evaporación detectado recientemente podría estar causado, por ejemplo, por un menor contenido de agua en el terreno. A día de hoy, todavía no se comprende en toda su magnitud la relación entre la humedad del suelo y el sistema climático, y hasta ahora, no se disponía de un archivo histórico de datos sobre este parámetro a escala global. Por este motivo, la evaluación de modelos climáticos en términos de la tendencia a la sequía o a la inundación o de su relación con las temperaturas continúa siendo una tarea difícil en muchas regiones del planeta. 

En el año 2009 la Agencia Espacial Europea lanzó la misión SMOS, dedicada a tomar medidas directas de alta calidad de la humedad almacenada en las capas superficiales del suelo. Si bien los datos de SMOS se utilizan principalmente para la predicción meteorológica, en estudios hidrológicos y para mejorar la gestión de los recursos hídricos, esta misión también proporciona datos prácticamente en tiempo real a un gran número de servicios operacionales.


SMOS in orbit
SMOS en órbita

Para hacer frente a esta carencia de datos históricos, de gran utilidad para los estudios climáticos, la ESA ha apoyado el desarrollo de un archivo de datos sobre la humedad del suelo a escala global, basado en las medidas realizadas en el pasado por una serie de satélites europeos y estadounidenses. Esta actividad se inició dentro del proyecto para el desarrollo de una Estrategia Multi-Misión para la Observación del Ciclo del Agua, liderado por ITC (Países Bajos), parte del programa de la ESA para el Apoyo al Elemento Científico. Actualmente, está siendo refinada y continuará en el contexto de la Iniciativa de la Agencia para el estudio del Cambio Climático.




La ESA anuncia así la publicación del primer archivo de datos sobre la humedad del suelo a escala global, abarcando el periodo de 1978 a 2010. Estos 32 años de datos permitirán realizar un cálculo robusto de la climatología, que como resultado permitiría estudiar anomalías como la excepcional sequía del centro de los Estados Unidos en el año 2005, de Brasil y de África Oriental en el verano de 2007, del sur de China durante el invierno 2009-2010 o de Rusia en 2010.
En este archivo de datos también se pueden apreciar claramente inundaciones como las de Afganistán en el año 1992, de África Oriental en 1998-99, de Marruecos en 2008 o de Queensland, Australia, en 2010-2011.
Este catálogo fue confeccionado al combinar dos conjuntos independientes de datos sobre la humedad del suelo. El primero está compuesto por datos obtenidos con sensores activos de microondas, procesados por la Universidad Politécnica de Viena, basados en las observaciones realizadas por los escaterómetros en banda-C embarcados en los satélites europeos ERS-1, ERS-2 y MetOp-A.
El segundo conjunto fue procesado por la Universidad Libre de Ámsterdam en colaboración con la NASA, basándose en datos obtenidos con sensores pasivos de microondas embarcados en las misiones Nimbus-7, DMSP, TRMM y Aqua.
La armonización de estos dos conjuntos de datos permitiría aprovechar al máximo el potencial de disponer de medidas realizadas con dos tipos diferentes de sensores de microondas, pero resultó ser más difícil de lo esperado debido a la degradación de los sensores, a derivas en la calibración y a cambios en los algoritmos de procesado utilizados originalmente.
Otra dificultad reside en el poder garantizar la consistencia de los datos sobre la humedad del suelo recogidos por distintos instrumentos, tanto activos como pasivos, en la banda de las microondas.
Dado que esta es la primera publicación de un catálogo de estas características, se necesita la cooperación de los expertos en teledetección y en modelado climático para validar los datos en su conjunto, y para comprender mejor los resultados de los nuevos modelos.
La comunidad científica ya puede descargar, utilizar y validar estos conjuntos de datos, y enviar sus comentarios para ayudar a mejorar el catálogo. Para acceder, es necesario registrarse a través de www.esa-soilmoisture-cci.org.



Índice de la humedad del suelo calculado por SMOS

A partir de ahora, la misión SMOS de la ESA garantizará la continuidad de este archivo. En noviembre de 2014, despegará la misión SMAP de la NASA, que también estudiará la humedad del suelo desde el espacio.

Vía: European Space Agency 20/06/2012
F:http://www.esa.int/esaCP/SEMWG4BXH3H_Spain_0.html

miércoles, junio 20, 2012

Cada vez menos especies en el planeta

Es difícil percibir en directo la magnitud de un cambio como el que vive el planeta. Un 41% de los anfibios, un 33% de los corales, un 25% de los mamíferos y un 13% de las aves están “amenazadas por la extinción”, según la Lista Roja de Especies Amenazadas, el mayor índice para medir la evolución de la biodiversidad en la Tierra, que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y que evalúa el estado de 63.837 especies.
Julia Marton- Lefèvre, directora general de la UICN, afirma en un comunicado que “es imposible lograr un futuro sostenible sin conservar la diversidad biológica –especies animales y vegetales, sus hábitats y sus genes– no solo en beneficio de la propia naturaleza, sino también de los siete mil millones de personas que dependen de ella. La última Lista Roja de la UICN es un claro llamamiento a los líderes mundiales reunidos en Río de Janeiro para proteger la red de la vida en nuestro planeta".

El catálogo revela que el 36% de las rayas están amenazadas, incluyendo “la raya leopardo (Himantura leoparda), de gran valor comercial, que está clasificada como Vulnerable a causa de la extensa degradación del hábitat y la fuerte presión pesquera”. Además, el 55% de los arrecifes del mundo están afectados por la sobrepesca.
Como ejemplo de los servicios que presta la naturaleza, la IUCN destaca que “la producción de por lo menos un tercio de los alimentos del mundo, incluyendo 87 de los 113 cultivos alimenticios más importantes, depende de la polinización realizada por insectos, murciélagos y aves. Este servicio de los ecosistemas tiene un valor superior a 200.000 millones de dólares al año”. Sin embargo, según la Lista Roja, “el 16% de las mariposas endémicas de Europa están amenazadas”. “Los murciélagos, que también son importantes polinizadores, también están amenazados, un 18% de ellos a nivel mundial”.

 No es solo la pérdida de hábitats o la sobrepesca. El cardamomo (Amomum tsao-ko) “está clasificado como casi amenazado por la sobreexplotación de sus frutos comestibles con fines comerciales” (quién sabe si por la burbuja del gin-tonic).
"La mayoría de las causas de la pérdida de biodiversidad, incluyendo la extinción de especies, son de carácter económico", sostiene Simon Stuart, presidente de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN.
Estudiar la evolución de las especies amenazadas no es sencillo. Entre otras cosas, porque la IUCN analiza cada año más poblaciones.
También hay buenas noticias, como el redescubrimiento del sapillo pintojo de Israel (Discoglossus nigriventer), una especie que se dio por extinguida porque no se tenían noticias de ella en 50 años.
  Rafael Méndez Madrid

Vía: El País, 20/06/2012
F: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/19/actualidad/1340107740_634535.html

miércoles, junio 13, 2012

El perjuicio de las infecciones micóticas para la flora y la fauna

Una de las mayores amenazas mundiales para las plantas y los animales en peligro de extinción proviene de una fuente muy pequeña: el hongo. Este descubrimiento fue realizado por investigadores de Reino Unido y de Estados Unidos. Publicado en la revista Nature, el estudio estuvo financiado en parte por el proyecto BIODIVERSA2, Cooperación y estrategias compartidas para el desarrollo de programas de investigación sobre biodiversidad en Europa, el cual recibió 2 millones de euros dentro del tema de Medio ambiente del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea. Los resultados indican que en el 70% de los casos donde una enfermedad infecciosa causó la extinción de una clase de animal o planta, el responsable fue una especie naciente de hongo. 

Los hongos son microorganismos diferentes de las plantas, los animales y las bacterias. Su reducido tamaño oculta el tremendo impacto que causan en la flora y fauna mundial. Se calcula que cada año las infecciones micóticas destruyen más de 125 millones de toneladas de cultivos básicos, entre los cuales se incluyen el arroz, el trigo, el maíz, las patatas y la soja. Estas enfermedades provocadas por los hongos son el añublo en el arroz, la roya de la soja, la roya negra en el trigo, el huitlacoche en el maíz y el tizón tardío en las patatas.

Como cultivos básicos, estos constituyen una gran fuente de calorías necesarias para la supervivencia de las personas, y por eso evitar su destrucción podría contribuir enormemente a alimentar a las poblaciones que actualmente no tienen suficiente para comer. De hecho, se cree que se podría alimentar a más de 600 millones de personas cada año en todo el mundo si se detuviera la propagación de enfermedades micóticas en los cinco cultivos más importantes del mundo.

El grupo científico estuvo dirigido por la Universidad de Oxford y el Imperial College de Londres, Reino Unido. El autor principal del estudio, el Dr. Matthew Fisher de la Facultad de Salud Pública del Imperial College, comentó lo siguiente en relación con los resultados: "El aumento alarmante de muertes de plantas y animales causadas por nuevas clases de enfermedades micóticas demuestra que nos estamos dirigiendo rápidamente hacia un mundo donde los 'pudridores' ganan. Necesitamos esforzarnos por evitar el surgimiento de enfermedades nuevas, porque actualmente no contamos con los medios para tratar con garantías los brotes de infecciones".

Y por si la destrucción de fuentes de alimento no fuera suficiente, otro descubrimiento que dio la voz de alarma fue el efecto de externalidad que las enfermedades micóticas tienen en el planeta. Los árboles son una parte importante del ecosistema y desempeñan un papel muy importante en la absorción de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, hasta el 7 % (entre 230 y 580 megatoneladas) de CO2 atmosférico no se está absorbiendo por los árboles porque los hongos los han matado o infectado. A raíz de este impacto se cree que los hongos podrían estar relacionados con un aumento del efecto invernadero.

De acuerdo con los investigadores, la flora y fauna tampoco son inmunes a las enfermedades micóticas. Más de quinientas especies de anfibios, así como varias especies de abejas, tortugas marinas y corales en vías de extinción, también se consideran en peligro. Estudios sugieren que el síndrome de la nariz blanca en Estados Unidos ha provocado una reducción de la población de murciélagos, lo cual a su vez ha incrementado las plagas de insectos que afectan a los cultivos porque ya no quedan murciélagos que los controlen. Se calcula que el coste para la agricultura supera los 3.700 millones de dólares por año.

La coautora del proyecto Sarah Gurr, profesora de Fitopatología Molecular de la Universidad de Oxford, declaró: "Las pérdidas de cultivos debidas al ataque de los hongos desafían la seguridad alimentaria y amenazan la biodiversidad, pero estamos en condiciones deplorables para controlar su surgimiento y proliferación. Debemos contar con una mejor financiación que pueda destinarse especialmente a la lucha contra las enfermedades micóticas".

Los investigadores afirmaron que, en el peor de los casos, las infecciones micóticas podrían dañar hasta 900 millones de toneladas de alimentos si una epidemia afectara a los 5 cultivos principales el mismo año, lo cual dejaría un saldo de más de 4 200 millones de personas hambrientas.

Como consecuencia de estos hallazgos, se están exigiendo soluciones para esta amenaza a fin de evitar la proliferación de infecciones micóticas existentes y nuevas en las plantas y los animales. Si se afronta este problema ahora, se calcula que se evitará una mayor pérdida de biodiversidad y la escasez de alimentos en el futuro.

 Vía: Madri+d, 09/06/2012
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=53061

Biodiversidades



Autor: Ramón
Vía: El País, 13/06/2012
F:http://elpais.com/elpais/2012/06/13/vinetas/1339540665_095618.html

jueves, mayo 24, 2012

El tratamiento que puso en peligro las pinturas rupestres de Lascaux

Fue peor el remedio que la enfermedad. Los productos —biocidas— que utilizaron los técnicos del Ministerio de Cultura francés para frenar en 2001 la proliferación de hongos que invadieron las célebres pinturas rupestres de la cueva de Lascaux, en Montignac, propiciaron la aparición de otros hongos y bacterias. Así lo afirma un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicado por la revista Environmental Science and Technology.

Las pinturas rupestres de Lascaux, que tienen 17.000 años (Paleolítico superior) fueron descubiertas en 1940 por unos niños. Las masivas visitas para contemplarlas —hasta 1.800 personas al día— las perjudicaron hasta obligar a su cierre en 1963, cuando se descubrió además que la iluminación artificial había propiciado la aparición de un alga verde en estas paredes donde están representadas unas 1.900 figuras de animales y signos geométricos.
En 2001 saltó de nuevo la alarma, cuando se comprobó que el hongo Fusarium solani se había extendido por las paredes y suelo de Lascaux. El investigador Cesáreo Sáiz, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología del CSIC, ha liderado la investigación que sale a la luz y que también se ha financiado con un proyecto del Ministerio de Economía español. Sáiz ha declarado por teléfono a EL PAÍS que "estos hongos surgieron tres meses después de que unos trabajadores cambiaran un sistema de control ambiental en la cueva". Error, "la tecnología de tipo industrial no siempre se puede aplicar una cueva". Sáiz sospecha que "la permanencia de estas personas en el interior durante tanto tiempo y la introducción de materiales y equipos generaron además materia orgánica extraña a la cueva". Incluso se detectó que "el biocida utilizado favoreció el crecimiento de bacterias patógenas para el hombre, del tipo de las que se encuentran en aguas muy contaminadas", explica este científico.

Para empeorar las cosas, "se aplicaron unos tratamientos muy agresivos, incluida cal viva en el suelo". "Los microbiólogos industriales saben que no se puede utilizar un único biocida, si no que hay que combinarlo con otros para evitar resistencias". La fatal consecuencia fue "el crecimiento de más hongos, nuevas manchas negras en las paredes". Y a estas les siguieron unos nuevos habitantes en la cueva, los colémbolos, unos diminutos insectos blancos como los que se pueden ver en las macetas en los hogares. Cinco años después del drástico tratamiento, "el brote de hongos había tenido un crecimiento explosivo y era ya la principal amenaza para las pinturas".
A mediados de 2009 las autoridades francesas encargaron al CSIC que diagnosticara qué estaba pasando en la cueva. El estudio acabó en junio de 2011 y sus conclusiones son, según Sáiz, que los franceses "cometieron un gran error, eligieron el camino equivocado". "Sus técnicos consiguieron disminuir el hongo que amenazaba inicialmente la cueva pero favorecieron el brote de otros".

Conservación preventiva

Sáiz explica que se tendría que haber optado "por una conservación preventiva, como se hizo en las cuevas de Altamira o en Castañar de Ibor (Cáceres)". "En esta cueva, que no tiene pinturas pero es de valor geológico, surgieron hongos por el vómito de una visitante. Entonces se eliminaron mecánicamente los sedimentos contaminados y el resto se trató con agua oxigenada, en la zona donde se produjo el brote, con lo que conseguimos controlarlo. Hay que emplear métodos amigables con el medio ambiente".
Para Lascaux, el pronóstico de Sáiz es pesimista. "¿Cómo puedes tratar unas manchas negras que ya tocan las pinturas? Te acabarías llevando el pigmento". Por lo tanto, su recomendación es evitar que todo vaya a peor. "Controlar el ecosistema de la cueva. Eliminar la materia orgánica de la que se alimentan los hongos. Para ello hay que evitar que las filtraciones de agua en las paredes de la cueva vayan cargadas de la materia orgánica disuelta procedente del bosque que está encima". Una cueva no es una habitación que se pueda aislar "y siempre habrá aportes de nutrientes para los microorganismos".
Este experto lamenta que la catedral del arte rupestre francés presente "un estado irreversible, nunca volverá a su estado original". Al menos, Lascaux ha servido "para aprender de los errores". Ha quedado claro lo que no se debe hacer y que el ser humano puede acabar en unos meses con una belleza que sobrevivió 17.000 años.
 Manuel Morales

Vía: El País, 24/05/2012
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/23/actualidad/1337804610_596213.html

viernes, mayo 18, 2012