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"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

jueves, septiembre 10, 2015

La primera planta con flor apareció hace 130 millones de años

 El origen de las plantas con flor es una cuestión largamente debatida a la que el propio Darwin se refirió como 'el abominable misterio'. Análisis anatómicos detallados de una planta fósil abundante en los Pirineos y la Serranía de Cuenca arroja luz sobre la antigüedad de las angiospermas y su prevalencia en la vegetación terrestre. 

Montsechia vidalii es una planta fósil que los paleontólogos encuentran sin dificultad en rocas calizas que representan sedimentos de antiguos lagos y charcas en la Sierra del Montsec (Pirineos) y la Serranía de Cuenca.

El yacimiento de Las Hoyas en Cuenca contiene una extraordinaria abundancia de fósiles atribuidos a Montsechia vidalii, los cuales han preservado detalles extraordinarios del patrón de ramificación, morfología de sus hojas y fructificaciones. / Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
El yacimiento de Las Hoyas en Cuenca contiene una extraordinaria abundancia de fósiles atribuidos a Montsechia vidalii, los cuales han preservado detalles extraordinarios del patrón de ramificación, morfología de sus hojas y fructificaciones. / Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
A través de especializados análisis anatómicos y microestructurales, un equipo internacional logró establecer que el registro fósil de Montsechia vidallii asciende a 130 millones de años, lo que la convierte en la primera planta con flor conocida.

"Montsechia es una angiosperma inequívoca, con un carpelo cerrado e indehiscente. El fruto contiene una única semilla que se sitúa cabeza abajo, con el micrópilo apuntando hacia el punto de sujeción y el funículo discurriendo ventralmente respecto a la placenta, en la base, hasta el hilo, situado cerca de la parte superior", describen los responsables del estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, PNAS.

Los paleontólogos advierten que la misma morfología se observa actualmente en Ceratophyllum, una planta acuática cuyas flores subacuáticas no muestran las partes típicas que conocemos en otras flores, como los pétalos o los nectarios para atraer a los insectos polinizadores.

"Montsechia era una planta acuática que vivía y se reproducía bajo la superficie del agua, y que al igual que Ceratophyllum, presentaría tallos flexibles, cutículas finas y escasos estomas".

El estudio abre así nuevos horizontes sobre la antigüedad y el papel de las plantas acuáticas en la diversificación inicial y dominio final de las plantas con flor en la vegetación mundial.

EL 'ABOMINABLE MISTERIO' DE LAS PLANTAS CON FLOR
El origen de las plantas con flor es una cuestión largamente debatida entre los paleontólogos, a la que el propio Darwin se refirió como "el abominable misterio".
Ejemplar de Montsechia vidalii de la colección de Las Hoyas. / Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
Ejemplar de Montsechia vidalii de la colección de Las Hoyas. / Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
Algunos estudios de las plantas con flor actuales designan los nenúfares como las plantas acuáticas más primitivas, fijando su registro fósil a partir de 115 millones de años.

La análisis de Montsechia indica a los autores que las plantas acuáticas eran localmente abundantes en una etapa muy inicial de la evolución de las angiospermas, y que los hábitats acuáticos debieron jugar un papel importante en la diversificación de algunos linajes primitivos.

ANÁLISIS DETALLADO
Montsechia se preserva como 'momias de cutículas'. Los investigadores extrajeron estas de la roca añadiendo ácido clorhídrico gota a gota.

Los ejemplares fueron primero preparados en una solución de ácido nítrico con clorato de potasio y posteriormente en un baño de agua con algunas gotas de amoniaco. Los detalles de su anatomía y microestructura fueron observados en microscopio óptico y microscopio electrónico de barrido.

Los resultados fueron publicados por un grupo internacional en el que participan miembros del equipo que estudia el yacimiento de Las Hoyas como parte de un proyecto i+D de Excelencia dirigido por la Dra. Ángela D. Buscalioni, del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).


Referencia bibliográfica:
Bernard Gómez, Véronique Daviero-Gómez, Clément Coiffard, Carles Martín-Closas and David L. Dilcher. Montsechia, an ancient aquatic angiosperm. PNAS, sep. 1, 2015 vol. 112 no. 35 10985-10988.


Vía. Madri+d, 09/09/2015
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=64554

martes, septiembre 01, 2015

Propagación artificial de vegetales en la Edad del Hierro

Nuevos hallazgos muestran que la cultura filistea tuvo un impacto grande y a largo plazo sobre la biodiversidad en Israel y lo descubierto podría también ayudar a los ecólogos a enfrentarse con más éxito a las especies invasoras.

El equipo internacional de Aren Maeir, de la Universidad Bar-Ilan en Israel, ha descrito los restos bioarqueológicos de la cultura filistea durante la Edad del Hierro (siglo XII a.C. a VII a.C.). El equipo confeccionó una base de datos de restos de plantas extraídos de yacimientos arqueológicos, tanto filisteos como no filisteos, de la Edad del Bronce y de la del Hierro en la zona que alberga más o menos a Palestina, Jordania, el sur de Siria y el sur del Líbano.

Analizando esta base de datos, los investigadores han llegado a la conclusión de que los filisteos trajeron a Israel no solo a ellos mismos sino también a sus plantas.

Las especies que trajeron son todas de cultivo agrícola y no se habían visto anteriormente en Israel. Estas aportaciones a la agricultura local incluyen partes comestibles de la adormidera (Papaver somniferum), que procede de Europa Occidental; el sicomoro (Ficus sycomorus), de cuyos frutos se sabe que eran cultivados en terrenos del Mediterráneo oriental, sobre todo en Egipto, y cuya presencia en Israel como árbol local se confirma por la presencia de su fruto en la Edad del Hierro; y finalmente, comino (Cuminum cyminum), una especia originada en tierras del Mediterráneo oriental.

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Esta es la estructura de la Lista Floral de la Edad del Hierro en cada yacimiento. El tamaño del círculo refleja el número total de nuevas especies de plantas reconocidas en los yacimientos de la Edad del Hierro. El rojo indica nuevas especies que aparecieron solo en yacimientos filisteos de esa época. El verde indica especies que aparecieron solo en contextos no filisteos de la Edad del Hierro. El azul denota especies compartidas por lugares filisteos y no filisteos. Los tres números representan la cantidad de especies filisteas, no filisteas y compartidas, en un yacimiento. (Mapa producido por M. Frumin usando ArcGIS for Desktop (ArcMap 10.1), ESRI)

Las partes comestibles de estas especies (adormidera, sicomoro y comino) no se han identificado nunca en el registro arqueológico de Israel para épocas anteriores a la Edad del Hierro, cuando la cultura filistea apareció por vez primera en la región. Ninguno de estos vegetales crece de forma silvestre en Israel en la actualidad. Solo, como plantas cultivadas en el marco de la agricultura.


Vía: Noticias de la Ciencia, 01/09/2015
F: http://noticiasdelaciencia.com/not/15812/propagacion-artificial-de-vegetales-en-la-edad-del-hierro/?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+NoticiasDeLaCienciaYLaTecnologia+%28Noticias+de+la+Ciencia+y+la+Tecnologia%29

miércoles, agosto 26, 2015

El ser humano ha cambiado de sitio 13.000 especies de plantas


El tojo o retamo espinoso es un arbusto europeo que ha proliferado en otras partes del mundo, como en este paisaje neozelandés. / Pieter Pelser

A pesar de sus raíces, las plantas también emigran. El primer mapa mundial de especies exóticas muestra que más de 13.000 variedades vegetales han emigrado a otras zonas de las que no son originales (alóctonas). Las zonas con mayor presencia de flora de fuera son América del Norte y Europa. Pero este viaje es de ida y vuelta: ambos continentes son también de los mayores exportadores. Aunque no todas las alóctonas son invasoras, el mapa ofrece una imagen global de los peligros para la flora autóctona.

Los botánicos son personas de orden, les gusta catalogar y clasificar. Una de sus normas preferidas es la llamada regla de los tres 10, planteada por el biólogo británico Mark Williamson: el 10% de las plantas importadas, ya sea de forma accidental o intencionada, acaba en un ecosistema diferente del original. La décima parte de ellas se establece y prospera. Por último, el 10% de estas últimas degeneran en plantas invasoras, alterando el nuevo medio y desplazando a las variedades autóctonas. A pesar de su elegancia, la regla no se había comprobado a escala mundial.

Para hacerlo, una cuarentena de científicos ha dado el primer paso y ha creado un mapa mundial de las especies alóctonas, aquellas que están donde no deberían estar. El trabajo, publicado en Nature, deja fuera las introducidas intencionadamente por su interés agrícola o comercial. Se centra en aquellas que han proliferado en ecosistemas diferentes del suyo hasta naturalizarse y formar parte del paisaje.

Europa y Asia son los mayores exportadores de plantas exóticas
Con datos de 481 áreas continentales y 362 islas, que abarcan el 83% de la tierra de este planeta, los investigadores han encontrado 13.168 especies que han medrado al menos en otra zona diferente de la originaria. Eso significa que el 3,9% de toda la flora vascular ha colonizado otros territorios. Y la abrumadora mayoría ha sido por la acción humana. Los seres humanos, por medio la colonización, del comercio, sus viajes, sus rutas marítimas o carreteras y caminos, han roto las barreras biológicas que restringían a las plantas a su nicho original.

Entre los europeos, y en particular los españoles, existe la creencia de que Europa está invadida por especies de América del Sur, África o Asia. Esto puede ser cierto para algunas variedades introducidas en la agricultura europea, como la patata, el tomate, el maíz o el tabaco. Pero la realidad es más compleja y diferente. La zona con mayor número de alóctonas naturalizadas es América del Norte, en particular Estados Unidos, con casi 6.000 especies. La segunda es el continente europeo, con unas 4.100. Pero aquí, lo que más ha habido es un trasiego de especies dentro de las fronteras europeas y menos aportación extraeuropea.

El mapa muestra (en rojo) las zonas con mayor número de plantas exóticas / Van Kleunen et al./Nature

"El hecho de que tanto América del Norte como Europa tengan tantas especies naturalizadas tiene mucho que ver con que ambos continentes son los mayores actores del comercio global. El movimiento de personas y cosas probablemente haya aumentado la introducción intencionada o accidental de especies desde una parte del mundo a otra", dice el biólogo de la Universidad de Constanza (Alemania) y principal autor del estudio, Mark van Kleunen. Pero enseguida añade un dato que complica el mapa: "Estos continentes han importado muchas especies, pero también han exportado otras muchas de sus propias especies".

En efecto, su mapa mundial de plantas alóctonas muestra que Europa es el mayor donante de especies, seguida de cerca por la Asia templada (China, Japón...). En tercer lugar vuelve a aparecer América del Norte. Charles Darwin, no sin un punto de etnocentrismo de científico del Imperio británico del siglo XIX, sostenía que las especies del hemisferio norte habían tenido una historia evolutiva mas dura y competitiva, haciéndolas más fuertes y capaces de adaptarse a otros medios. Eso explicaría, según él, su éxito invasor frente a las plantas del sur. En realidad, este estudio muestra que el principal destino de la flora norteña no es el hemisferio sur, sino las áreas del norte. El naturalista inglés olvidaba también el peso del colonialismo europeo, en este caso, colonialismo vegetal.
Darwin se equivocaba, los trópicos no han sufrido la invasión de la flora del norte
"Creo que los trópicos son, en términos relativos, pequeños importadores y exportadores porque las regiones templadas del hemisferio norte son grandes importadores y exportadores. Como decía antes, estas últimas han sido los mayores actores de comercio mundial y, como no, los europeos colonizaron muchas partes del mundo, llevando consigo muchas de las plantas que les eran familiares", explica van Kleunen.

Si se observa el mapa, lo primero que llama la atención es el rojo, donde se acumulan muchas plantas alóctonas. Destacan zonas de EEUU, como California o Florida, Japón, Nueva Zelanda o Inglaterra. La última puede revelar el gran peso que tuvo el colonialismo británico de la época del imperio. La colonización debió ser significativa también en Nueva Zelanda, donde se produjo una intensa llegada de colonos británicos. En el caso de California y Florida, donde abundan especies de origen español, como la Hypericum canariense, además del colonialismo, ambas zonas acogen bien especies de climas templados como de latitudes más tropicales. Para Japón, van Kleunen, aporta su carácter de isla, el intercambio intenso con China, su rol en el comercio mundial o la intensa urbanización que habría destruido los entornos originales, favoreciendo la llegada de las alóctonas.

España es Europa, así que sigue el patrón del continente. Los últimos datos sobre la flora ibérica y canaria estiman que en sus suelos hay 7.071 especies de plantas. El 12% son alóctonas, pero los porcentajes varían mucho: del 20,7% de Canarias al 10% de la península o el 9,7% en Baleares.

La rosa de china (‘Hibiscus rosa-sinensis') es una de las plantas que han llegado a Guinea desde fuera. / Mauricio Velayos

"La importancia de este mapa reside en que es la primera vez que se cubre el planeta entero", comenta el investigador del CSIC en el Real Jardín Botánico y uno de los 41 científicos que han participado en su elaboración, Francisco Cabezas. Aunque no es una sorpresa para él, el segundo dato más revelador es el principal agente causal de este mapa: "el factor humano ha moldeado el panorama de las plantas en la naturaleza", dice.

La aportación de Cabezas al estudio no se ha centrado en la situación española, de la que ya había suficiente información, sino hacer una imagen de la flora africana, en particular la de Guinea Ecuatorial, en la que lleva trabajando varios años dentro del proyecto del mismo nombre. La importancia de esta pequeña zona de África es, además de su propia condición, que se trata de un microcosmos donde estudiar toda la flora del Golfo de Guinea y el centro de África.

"Los ecosistemas tropicales no tienen tanta disponibilidad de nichos como los del hemisferio norte. El engranaje está tan bien desarrollado que es muy difícil que llegue una especie de fuera y encuentre su hueco", explica Cabezas. Eso confirma la menor aportación de los trópicos al intercambio de plantas. Sin embargo, la pequeña excolonia española también sirve para mostrar los riesgos de la acción humana. Como dice este investigador, "el desarrollo brutal de infraestructuras como las carreteras están creando espacios, huecos, para las especies alóctonas".

Habrá quien piense que un 3,9% de especies exóticas no es para preocuparse. Que de las casi 340.000 variedades de plantas vasculares que hay en el planeta solo 13.168 hayan emigrado empujadas por el hombre, es una nimiedad. Pero eso son los valores absolutos. Hay territorios como Nueva Zelanda donde hay tantas especies locales como de fuera. Además, como dice el ecólogo de la Universidad de California Davis, Marcel Rejmánek, no relacionado con el estudio, la globalización, el cambio climático o el incremento del movimiento de personas y mercancías harán que "inevitablemente este número crezca y, a menos que se tomen medidas drásticas, no hay motivos para esperar un tope al número total de especies naturalizadas en el futuro".

Miguel Ángel Criado
Vía: El País, 26/08/2015
F:http://elpais.com/elpais/2015/08/26/ciencia/1440568981_806100.html

sábado, agosto 22, 2015

La flora invasora del mar Mediterráneo, a un click

El Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados presenta un nuevo proyecto divulgativo de ciencia ciudadana para identificar las especies invasoras que afectan al Mediterráneo balear. La iniciativa ¡Ojo Invasoras! se adhiere a la red de monitorización on line creada por el proyecto Observadores del Mar del Instituto de Ciencias del Mar.

La introducción de especies exóticas invasoras es un componente muy importante del cambio global. Por un lado, tiene numerosos efectos negativos en los recursos naturales, siendo la segunda causa (después de la destrucción del hábitat) de pérdida de biodiversidad mundial.

Las invasiones biológicas son una gran amenaza para el ser humano pues también pueden tener importantes efectos negativos en la sociedad

Además, las invasiones biológicas son una gran amenaza para el ser humano pues también pueden tener importantes efectos negativos en la sociedad ya que impactan los recursos económicos, sociales y de salud pública (pesquerías, calidad de las aguas, turismo, etc.).

La falta de métodos efectivos para la erradicación de especies de flora e invertebrados exóticos invasores hace que las acciones de divulgación y monitorización de la problemática sean la manera más eficiente y creativa para prevenir futuras invasiones y evitar la expansión de las especies que hoy en día ya se comportan como invasoras

Por ello, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados –IMEDEA (CSIC-UIB)– ha puesto en marcha el proyecto divulgativo ¡Ojo a las Invasoras!, Biodiversidad y Especies Invasoras del Mediterráneo Balear.

Este proyecto, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), tiene como objetivo principal la identificación y monitorización del estado actual de las especies de flora e invertebrados marinos invasores en Baleares.

"Todo ello nos permitirá trabajar en el diseño de indicadores del estado de invasión de los ecosistemas marinos que ayuden a evaluar su futura gestión o fomentar la implicación y curiosidad de la comunidad de usuarios con la problemática, entre otras cuestiones", indica Fiona Tomas, investigadora principal del proyecto junto a Jorge Terrados (ambos del IMEDEA) y otros investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC).

Registro de datos en ‘Observadores del Mar’
Gracias a la incorporación al proyecto Observadores del Mar del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) "podremos lograr una monitorización a largo plazo de las especies invasoras, tanto de flora como invertebrados, por parte de redes de voluntariado de buceo y voluntariado medioambiental", comenta Tomas.

En Europa, el impacto de las especies invasoras acuáticas se ha estimado en al menos 2,2 billones de euros al año

Para la científica, incentivar la participación social en estos proyectos de ciencia ciudadana es vital para poder realizar un seguimiento extensivo de las amenazas que se ciernen sobre estos ecosistemas a la vez que se familiariza, conciencia e implica al usuario de la problemática.

"Además,es una herramienta muy útil para detectar a tiempo la aparición o expansión de algunas especies invasoras, pudiendo diseñar a tiempo estrategias para paliar o eliminar sus efectos negativos", precisa la investigadora del IMEDEA (CSIC-UIB).

En Europa, el impacto de las especies invasoras acuáticas se ha estimado en al menos 2,2 billones de euros al año, "pero el conocimiento de los impactos de las mismas es aún muy limitado”, añade Tomas.

En lo que al archipiélago balear se refiere, se ha documentado la presencia de al menos 93 especies marinas alóctonas, de las cuales algunas presentan un comportamiento invasor, siendo particularmente preocupantes algunas de las especies de algas e invertebrados como la Caulerpa cylindracea (antes C. racemosa var. cylindracea), Lophocladia lallemandii, Womersleyella setacea o Acrothamnion preissii.

Concienciación y colaboración
Además de la identificación y monitorización, el proyecto dirige sus metas hacia la educación y concienciación para sensibilizar y conectar así a los diferentes sectores sociales y económicos que influyen en la gestión activa y el uso del ecosistema marino en Baleares.

"Estamos llevando a cabo un programa de acciones divulgativas específicas para los diversos públicos", señala Martín.

"Estamos llevando a cabo un programa de acciones divulgativas específicas para los diversos públicos a los que queremos llegar. Hemos realizado ya varias sesiones de formación para técnicos de Medio Ambiente, profesionales y amateurs del buceo o usuarios de Clubes Náuticos, entre otros, y anunciamos ya que habrá premios para aquellas personas que más observaciones de invasoras registren en Observadores del Mar", señala Natalia Martín, coordinadora de Comunicación y Divulgación del proyecto.

Para el público más joven, se están diseñando materiales divulgativos como fichas educativas, talleres, pósters,  juegos on line y juegos de cartas, "de modo que la familiarización con la problemática de las especies invasoras les sea amena y a la vez, didáctica", subraya Martín. Un ejemplo es la Guía de Identificación acuática de especies de Flora Invasora del Mediterráneo, cuya última versión ya puede descargarse.

El IMEDEA cuenta también con importantes colaboradores locales que ya han comenzado a coordinarse. La dirección general del Medio Natural, Educación Ambiental y Cambio Climático del Gobierno balear, a través del Servicio de Protección de Especies, pone a disposición del proyecto la documentación existente, espacios multiusos y servicios de difusión del área, así como la acogida de una sesión formativa para sus técnicos próximamente.

Otro de los colaboradores, la Fundació Baleària, contribuirá con la iniciativa facilitando el transporte y alojamiento de los miembros del equipo de ¡Ojo a las Invasoras! durante el tour interislas que está previsto realizar entre julio y septiembre por todo el archipiélago balear. Entre otras acciones previstas, en sus ferrys y publicaciones se incluirá información sobre las distintas especies y de qué manera se puede contribuir a su no proliferación en el Mediterráneo.

PalmaAquarium, un agente indispensable en la divulgación marina en Mallorca se ha unido también a este proyecto incluyendo en su ‘menú educativo’ de 2015-2016 actividades  sobre la problemática de las especies invasoras para primaria y secundaria. Cederá igualmente su sala de eventos para la realización de charlas para público general y en sus instalaciones se ofrecerán también sesiones formativas para los empleados del aquarium.

Vía: SINC, 21/08/2015
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/La-flora-invasora-del-mar-Mediterraneo-a-un-click

viernes, agosto 21, 2015

El SOS de los bosques

El cambio climático, la contaminación del aire, los incendios, las plagas y los cambios inducidos por la actividad del ser humano están deteriorando la salud de los bosques de todo el planeta. La revista Science recopila una serie de estudios en los que se examina cómo estas alteraciones están afectando a las masas forestales del mundo, desde los exuberantes y variados bosques tropicales hasta los antiguos y resistentes ecosistemas boreales del hemisferio norte.

Los bosques piden ayuda, mayor atención y mejor gestión. Pero su salud depende de muchos factores. Seis estudios repasan en la revista Science los problemas y amenazas con los que se enfrentan estos importantes ecosistemas.

Los bosques boreales "podrían alcanzar el punto de no retorno a lo largo del siglo”, dice el científico
Uno de los más afectados son los bosques boreales, que requieren de un mayor cuidado a escala internacional, según expertos del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA), Natural Resources Canada, y la Universidad de Helsinki (Finlandia).

Estos bosques –que se extienden por las regiones más al norte de Canadá, Rusia, Alaska (EE UU) y Escandinavia– constituyen cerca del 30 % del área forestal del planeta. Sin embargo, “a lo largo de este siglo podrían alcanzar el punto de no retorno”, afirma Anatoly Shvidenko, del IIASA y uno de los autores del trabajo.

Estos ecosistemas desempeñan un papel esencial en el sistema climático de la Tierra al secuestrar el dióxido de carbono de la atmósfera, además de ser el hogar de una gran variedad de plantas y animales, y una sustancial fuente de recursos de madera y producción de biodiesel.
Pero los bosques boreales también representan uno de los ecosistemas más afectados por el cambio climático, con temperaturas en zonas árticas y boreales que aumentan 0,5 ºC por década, y que podrían alcanzar un incremento de 6 a 11 ºC en las regiones más al norte para 2100.

Según los expertos, un clima más cálido provocaría una disminución de estos bosques e incluso su pérdida. Por ello, sugieren prácticas de gestión sostenibles, como un plan de abastecimiento de madera, para preservar la biodiversidad de estos bosques, que en la actualidad actúan como principales sumideros de carbono pero que podrían convertirse en emisores de CO2, sino se actúa urgentemente.
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Secuelas de un vertido de petróleo en Ogoniland, al sur de Nigeria. En la actualidad, las explotaciones petrolíferas en los bosques tropicales se están expandiendo rápidamente. / Simon Lewis

La salud de los bosques, una preocupación global
En este sentido, la investigadora Susan Trumbore, del Instituto Max Planck de Biogeoquímica (Alemania) y de la Universidad de California en Irvine (EE UU), y su equipo subrayan en otro estudio que la salud de los bosques necesita ser monitorizada, sobre todo por la alta dependencia de los humanos a estos medios ecológicos.

El cambio climático, la contaminación o las plagas, entre otros, son algunos de los factores que estresan a los bosques

El cambio climático, la contaminación o las plagas, entre otros, son algunos de los factores que estresan a los bosques. Para detectar cómo la intensificación de estos problemas afectará en un futuro a la trayectoria de los ecosistemas, Trumbore señala que se requiere de sistemas desarrollados que evalúen de manera global la salud de los bosques.

“Es particularmente crucial identificar el umbral del rápido declive de los bosques porque estos pueden tardar muchas décadas en recuperar los servicios que aportan”, apunta el trabajo.
Con el aumento de las temperaturas, se incrementan las sequías, que, según un estudio liderado por el departamento de Agricultura y Servicio Forestal de EE UU, está provocando que las temperaturas de los bosques estén por encima del umbral de sostenibilidad.

A pesar de que los árboles hayan resistido durante milenios a periodos de sequías, los autores sostienen que los incrementos de temperatura más recientes están causando sequías más intensas, lo que pone a prueba la habilidad de los bosques para sobrevivir ante tales extremos climáticos. Aquí entran también en juego los grandes incendios, cada vez más destructivos en el caso de España, que podrían modificar de manera severa la temperatura actual de los bosques.

La deforestación que sufren los bosques tropicales
Al cambio climático, las sequías y los incendios se unen las amenazas que vienen directamente de la mano del hombre. Simon Lewis, investigador en el departamento de Geografía de la University College London (Reino Unido), se centra en la deforestación que están sufriendo bosques tropicales, que desempeñan un papel importante en la regulación del clima global a través de la transpiración (pérdida de agua a través de las hojas), la formación de nubes y la circulación atmosférica.

“Esta degradación severa de los bosques tropicales continuará a menos que se establezcan medidas de nuevo desarrollo que no impliquen destrucción”, señalan

La explotación forestal extensiva ha dejado áreas fragmentadas de bosque tropical, ha perturbado la dinámica de las poblaciones y ha provocado un posterior declive de las especies. Existen numerosos ejemplos de cómo los humanos han desencadenado un efecto cascada de la extinción en estos ecosistemas, sobre todo en las especies que dispersan semillas.

“Esta degradación severa de los bosques tropicales continuará a menos que se establezcan medidas de nuevo desarrollo que no impliquen destrucción”, señalan los expertos en el estudio.

El especial de la revista Science tampoco olvida la situación de las plantaciones forestales, que debido a su naturaleza uniforme, están expuestas a los patógenos y las plagas de insectos. Uno de los trabajos achaca la globalización a este problema, que podría resolverse a través de la ingeniería genética.

Sin embargo, los autores lamentan la falta de inversiones, y de esfuerzos de coordinación a escala global para crear “barreras” que protejan a estos árboles.

Referencias bibliográficas:
S. Trumbore et al. "Forest health and global change” Science 349: 6250 20 de Agosto de 2015
S. Gauthier et al. "Boreal forest health and global change" Science 349: 6250 20 de Agosto de 2015
C.I. Millar et al. "Temperate forest health in an era of emerging megadisturbance" Science 349: 6250 20 de Agosto de 2015
S.L. Lewis et al. "Increasing human dominance of tropical forests" Science 349: 6250 20 de Agosto de 2015
M.J. Wingfield et al. "Planted forest health: The need for a global strategy" Science 349: 6250 20 de Agosto de 2015
S. Strauss et al. "Genetically engineered trees: Paralysis from good intentions" Science 349: 6250 20 de Agosto de 2015

Vía: SINC, 20/08/2015
http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-SOS-de-los-bosques

Estos son los lugares de expansión de las plantas exóticas

La capacidad de naturalización y la distribución de las plantas fuera de sus áreas nativas es objeto de estudio de los biólogos para poder determinar los lugares por los que se han distribuido y que factores han tenido que ver en ellos.

Ahora, un equipo internacional de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, ha analizado los lugares de expansión de las plantas exóticas y su procedencia a nivel global.

El estudio estadístico, publicado en Nature, se ha llevado a cabo empleando los datos de especies de plantas "naturalizadas" (establecidas).

Los investigadores han analizado los catálogos florísticos de 481 áreas continentales y 362 islas, y evaluado para cada especie y cada territorio si sus poblaciones son nativas o exóticas.

Los datos generados por un total de 33 instituciones, entre ellos el Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC), señalan que el ser humano es responsable del establecimiento de más de 13.000 especies vegetales, lo que supone un 3% del total en todo el planeta.

América del Norte es el territorio que más especies ha acogido, con casi 6.000 especies de plantas naturalizadas, seguida de Europa con 4.000. En relación a su superficie, las islas del Pacífico muestran el mayor número de especies naturalizadas, lo que sugiere a los científicos que las islas podrían ser colonizadas más fácilmente que las masas continentales.

“Algunas zonas del hemisferio norte son los mayores donantes de especies naturalizadas en el resto del planeta, especialmente Europa y la zona no tropical de Asia”, señala en investigador del CSIC Mauricio Velayos.

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Ejemplar de Hibiscus rosa-sinensis, una de las plantas clasificadas en el estudio. (Foto: CSIC)
 
 


Dentro de la iniciativa Global Naturalized Alien Flora, los investigadores han recopilado listas regionales de todas partes del mundo y han agrupado los datos en una base global denominada GloNAF.

En concreto, el proyecto Flora de Guinea Ecuatorial ha facilitado la información de un total de 2.785 especies y subespecies presentes en este país. “En las regiones tropicales es especialmente complejo establecer con seguridad si las especies son nativas o exóticas, ya que partimos de un nivel de información muy inferior al de otras regiones”, dice Velayos.

“Este era uno de los mayores retos del proyecto: poder inferir patrones globales desde datos bastante limitados”, aclara el investigador.

Otro de los retos ha sido estandarizar y homogeneizar los nombres de las especies de plantas. “Hay grandes diferencias regionales en los nombres utilizados para las mismas especies en diferentes países”, afirma el investigador del Real Jardín Botánico Francisco Cabezas.

“Este hecho pone de relevancia que sigue siendo imprescindible el trabajo básico de catalogación de la diversidad vegetal del planeta en aras de poder desarrollar estudios de modelización y predicciones sólidas”, subraya Cabezas.

Los datos de este estudio podrían llegar a ser utilizados para predecir qué especies pueden convertirse en dominantes en una determinada región, lo que puede aportar un conocimiento clave para manejar la conservación de la naturaleza y las invasiones biológicas. (Fuente: CSIC)

Vía: Noticias de la Ciencia, 20/08/2015
F:http://noticiasdelaciencia.com/not/15685/estos-son-los-lugares-de-expansion-de-las-plantas-exoticas/?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+NoticiasDeLaCienciaYLaTecnologia+%28Noticias+de+la+Ciencia+y+la+Tecnologia%29

lunes, julio 20, 2015

Predicen una nueva Edad de Hielo para el año 2030

La noticia ha causado impacto entre climatólogos de todo el mundo. Y no es para menos. Un grupo internacional de investigadores, liderado por V. Zharkova, de la Universidad de Northumbria, acaba de revelar, durante el Encuentro Nacional de Astronomía en Llandudno, en Gales, que estamos a punto de experimentar una nueva 'Pequeña Edad de Hielo' similar a la que congeló una buena parte del mundo durante el siglo XVII y principios del XVIII. Será entre 2030 y 2040. Como es sabido, el campo magnético del Sol varía a lo largo del tiempo. 

Y estas variaciones magnéticas en la ardiente atmósfera solar tienen una influencia directa en la radiación electromagnética que emite el astro rey, así como en la intensidad de sus flujos de plasma y en el número de manchas en su superficie. La variación en la cantidad de manchas solares tiene una estructura cíclica, con máximos que se producen cada once años y que tienen efectos concretos sobre el medioambiente de la Tierra. Esos efectos pueden medirse observando la presencia de ciertos isótopos (como el carbono 14 o el berilio 10) en glaciares o en los árboles.

Pero existen numerosos ciclos diferentes que se repiten una y otra vez, con diferentes periodos y propiedades, aunque los mejor conocidos son los de once y noventa años. El primero se manifiesta con una reducción periódica de manchas sobre la superficie solar. Y su variante de 90 años se asocia con la reducción periódica en el número de manchas en determinados ciclos de once años. En el siglo XVII se produjo un prolongado periodo de calma, llamado 'el Mínimo de Maunder', que se extendió desde 1645 a 1700 y durante el cual las manchas solares prácticamente desaparecieron por completo. Durante este periodo, en efecto, apenas se contabilizaron unas 50 manchas solares en lugar de las cerca de 50.000 habituales. El análisis de la radiación solar, además, ha demostrado que sus máximos y mínimos coinciden casi siempre con los máximos y mínimos en cuanto al número de manchas.

Ahora, en un amplio estudio publicado en tres artículos diferentes, los investigadores han analizado el campo magnético de fondo de todo el disco solar durante tres ciclos completos de actividad (del 21 al 23), aplicando el denominado «análisis de componentes principales», que permite reducir la dimensión de los datos y el ruido estadístico para identificar solo las ondas que contribuyen en mayor medida a los datos de observación. El método podría compararse a la descomposición de la luz blanca por medio de un prisma, para detectar por separado las frecuencias de los diversos colores del espectro luminoso. Como resultado, los investigadores lograron desarrollar un nuevo método de análisis, que les ayudó a descubrir que las ondas magnéticas se generan en el Sol por pares, y que el par principal basta para dar cuenta del 40% de la variación de los datos. Por lo tanto, se puede considerar al par principal de ondas como responsable de las variaciones del campo dipolar del Sol, que cambia su polaridad de polo a polo en cada ciclo de actividad de once años.

Utilizando su nuevo método de análisis, los científicos describieron la evolución de estas dos ondas y calcularon la curva de variación de las manchas solares (principal indicador de la actividad solar). Lo primero que hicieron fue predecir la actividad magnética del sol en el ciclo 24 (en el que estamos actualmente, desde 2008), y sus datos coincidieron en un 97% con las observaciones directas. Animados por este éxito, los autores de la investigación decidieron extender la predicción a los dos ciclos siguientes (el 25 y el 26) y descubrieron que el par principal de ondas provocará en ese periodo un número de manchas muy escaso. Lo que llevará a una fuerte disminución de la actividad solar hacia 2030 ó 2040, comparable a las condiciones que existieron durante el Mínimo de Maunder en el siglo XVII.

Esta reducción de la actividad implica una disminución de la radiación solar de 3W por metro cuadrado, más del doble de lo habitual, lo que llevará a un recrudecimiento invernal extremo y a veranos muy fríos. "Muchos estudios han mostrado que el Mínimo de Maunder coincidió con la fase más fría del enfriamiento global (en el siglo XVII), hasta el punto de que se la conoce como 'Pequeña Edad de Hielo'-afirma Helen Popova, física de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú-. Durante ese periodo se sufrieron inviernos muy fríos en Europa y Norte América. Durante el Mínimo de Maunder el agua de ríos como el Támesis o el Danubio se congeló, el Moscova se cubría de hielo cada seis meses, la nieve cubría las llanuras todo el año y Groenlandia estaba cubierta de glaciares". Helen Popova es la investigadora que desarrolló el modelo matemático que ha permitido predecir la evolución de la actividad magnética del Sol.

UNA ATMÓSFERA TERRESTRE MÁS FRÍA
Si se produce en la actividad solar una reducción similar a la registrada durante el Mínimo de Maunder, también la atmósfera terrestre se enfriará. Según Popova, si las actuales teorías sobre el impacto de la actividad solar en el clima terrestre son ciertas, entonces el próximo mínimo de 2030 traerá un enfriamiento significativo, muy similar al ocurrido durante el siglo XVII. Sin embargo, solo durante los próximos entre 5 y 15 años será posible tener una certeza absoluta sobre lo acertado de estas predicciones.

"Dado que nuestro futuro mínimo tendrá una duración de al menos tres ciclos solares, que es de unos 30 años, es posible que la disminución de la temperatura no sea tan drástica como durante el Mínimo de Maunder -explica Helen Popova-. Pero debemos examinar los datos con detalle. Estamos en estrecho contacto con climatólogos de varios países y seguiremos trabajando en ello". La idea de que la actividad solar afecta al clima en la Tierra apareció hace ya mucho tiempo. Se sabe, por ejemplo, que basta una ligera variación de un 1% en la actividad solar para causar cambios medibles en la distribución de temperaturas y del flujo de aire en todo el planeta. Los rayos ultravioleta tienen efectos fotoquímicos, que llevan a la formación de ozono en la atmósfera, a una altura de 30 ó 40 km. Y el flujo de rayos ultravioleta aumenta considerablemente cuando se produce una llamarada solar. El ozono, que absorbe los rayos del sol lo suficientemente bien, se calienta como consecuencia de este aumento de radiación y afecta a las corrientes de aire en las capas bajas de la atmósfera y, en consecuencia, al clima.

También la emisión de partículas cargadas aumenta con la actividad solar. Y esas partículas alcanzan la Tierra y se mueven en complejas trayectorias, causando auroras, tormentas geomagnéticas y problemas en las comunicaciones por radio.  

José Manuel Nieves 

Vía: Madri+d, 20/07/2015
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=64318&origen=Home_infoidi

jueves, julio 09, 2015

Drones para cartografiar árboles

El nuevo método del CSIC proyecta cada árbol en 3D con un 97% de exactitud.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han ideado un nuevo método para obtener datos geométricos en 3D (área, altura y volumen) de árboles en cultivos leñosos a partir de imágenes aéreas tomadas por un dron. Los detalles del procedimiento han sido publicados en la revista PLOS ONE. Los científicos han puesto a punto el nuevo método en plantaciones de árboles aislados y en seto. El sistema es capaz de proyectar cada árbol con un 97% de exactitud y las desviaciones con los datos de altura y volumen estimados en campo son mínimas. Se aplica en dos fases consecutivas: en primer lugar, se generan modelos digitales de superficie empleando drones y, en segundo lugar, se emplean técnicas de análisis de imagen basadas en objetos.

"Hemos trabajado en un cultivo leñoso como el olivar, de gran impacto en la Cuenca del Mediterráneo y que actualmente es emergente en numerosas partes del mundo como Chile, California o varias regiones de China. Cabría destacar que una de las ventajas de nuestra investigación es que con mínimos ajustes se puede extrapolar a cultivos forestales", recalca la investigadora del CSIC Francisca López-Granados, coordinadora del grupo de investigación IMAPING en el Instituto de Agricultura Sostenible en Córdoba. "Mediante esta tecnología es posible cartografiar una plantación con cientos de árboles de manera muy precisa y en poco tiempo. Sería, por tanto, una alternativa más eficiente a las medidas laboriosas e inconsistentes tomadas en campo", precisa José Manuel Peña, investigador del CSIC en el mismo instituto.

Los mapas generados, además de proporcionar información detallada del tamaño y desarrollo de cada árbol, permiten estudiar sus relaciones geo-espaciales con factores agronómicos de su entorno, como las propiedades del suelo o la presencia de malas hierbas.

"El análisis conjunto de esta información permite diseñar estrategias óptimas de manejo del cultivo en el contexto de la agricultura precisión, lo que genera importantes beneficios económicos y agroambientales", agrega el investigador del CSIC.


Jorge Torres-Sánchez, Francisca López-Granados, Nicolás Serrano, Octavio Arquero, José M. Peña. High-Throughput 3-D Monitoring of Agricultural-Tree Plantations with Unmanned Aerial Vehicle (UAV) Technology. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0130479 

Vía: CSIC, 09/07/2015
F: http://www.csic.es/home?p_p_id=contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet&p_p_lifecycle=1&p_p_state=maximized&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-1-1&p_p_col_count=1&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_struts_action=%2Fcontentviewer%2Fview&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_nodeRef=workspace%3A%2F%2FSpacesStore%2F3de7e47d-14c6-438f-b992-ca267cf5a4d5

viernes, junio 05, 2015

Tomar conciencia de los árboles

Tapones de corcho, folios, guitarras, envases y embalajes de papel y cartón, muebles de jardín, pellets de madera utilizados como biocombustibles, resina, etcétera. Miles de productos se pueden adquirir en el mercado certificados por estándares de gestión que garantizan que en España y en el mundo se lleva a cabo una explotación sostenible de los bosques de los que proceden. Son las marcas FSC, correspondientes a las siglas Forestry Stewardship Council; PEFC, del Programme for the Endorsement of Forest Certification; y el más incipiente Madera Justa, impulsado en España por la Fundación Comercio para el Desarrollo (Copade).

Una de las principales contribuciones que las personas podemos realizar en nuestro quehacer cotidiano para fomentar una mejor gestión de las forestas y de paso cumplir con el lema de este año del Día Mundial del Medio Ambiente (Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación) es buscar estas referencias en tiendas y comercios. Todo sin olvidar otras conductas y compromisos, como prevenir y evitar incendios forestales, no irrumpir en los bosques con ruidos y “malos humos”, optar por la reutilización y el reciclado y consumir preferentemente madera y otros productos forestales de origen local.

En la actualidad, las mayores presiones proceden de la transformación completa del bosque en otros sistemas de producción, algo que ocurre en especial en lugares como Sudamérica o el Sudeste Asiático, donde millones de hectáreas sucumben ante plantaciones de soja y palma o pastos para el ganado. El asunto se agrava con la tala ilegal. Greenpeace, muy activa en la preservación de los últimos bosques primarios (solo queda una quinta parte de la superficie original), subraya la necesidad de frenar la explotación forestal desmedida. Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques, recuerda que “aunque en España la superficie forestal haya aumentado en el último siglo, debemos ser conscientes de que nuestros hábitos de consumo están vinculados con la deforestación planetaria”.

España ha aumentado su superficie boscosa, pero aún padece de una débil gestión

Recientemente, la ONG Forests and the European Union Resource Network publicaba un estudio en el que denunciaba que la Unión Europea es la mayor importadora en valor (6.000 millones de euros) de productos procedentes de terrenos desforestados ilegalmente. Holanda, Reino Unido y Alemania están a la cabeza de las importaciones. En Madera Justa quieren vencer esta dinámica centrando su trabajo en pequeños productores y propietarios y en comunidades y cooperativas locales para poner en valor los primeros productos certificados que salen de Honduras, Guatemala o Chile.

Un plan de ordenación

Pero, por encima de sellos y marcas, lo ideal es que todos los bosques, sin distinción de cobertura, ubicación o especie arbórea, tuvieran una gestión sostenible, y para ello es básico contar con un plan de ordenación. “Nosotros no nos metemos en un proceso de certificación con un monte que no cuente con un instrumento de ordenación debidamente elaborado y supervisado por técnicos forestales que tienen en cuenta los tres pilares de nuestro sistema: lograr beneficios ambientales, sociales y económicos”, asegura Gonzalo Anguita, director ejecutivo de FSC España. El programa Dinamiza dehesa sostenible, de PEFC, fomenta también entre propietarios la puesta en marcha de planes de gestión forestal sostenible en el monte más mediterráneo presente en Andalucía, Castilla y León, Cataluña y Extremadura.

A pesar de todos estos esfuerzos, España suspende clamorosamente en la ordenación de sus bosques, ya que solo el 14% cuenta con planes al efecto. Mal asunto para el segundo país de la Unión Europea con mayor extensión forestal, tras Suecia, y en un momento de crecimiento. “Los bosques españoles están abandonados”, clamaba el titular de la nota de prensa que emitió el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural durante la celebración del último Día Internacional de los Bosques (21 de marzo). Otro dato demoledor afianzaba la denuncia: “la inversión pública en gestión ha caído un 50% en los últimos años”. “Estamos hartos de ver planes sobre el papel acumulados en cajones de administraciones públicas que no se ejecutan por falta de inversión, con lo que se mantienen y acrecientan los riesgos de incendios y plagas”, afirma Raúl de la Calle, secretario general del colegio de Forestales.

La situación de los bosques y el sector forestal en España, informe elaborado en 2013 por la Sociedad Española de Ciencias Forestales (SECF), refleja unas cifras y una tendencia que se mantienen. Con datos de Eurostat, resumen que “España ha aumentado su superficie a un ritmo anual (2,19%) muy superior al de la media europea (0,51%)”. Otro dato importante es que desde 1975 los bosques se han densificado, pasando de un promedio de 656 a 975 árboles por hectárea. Para la SECF, “las repoblaciones forestales y las políticas de conservación de los recursos forestales han sido claves”.

Gonzalo Anguita señala otra causa: “El abandono de tierras agrarias y ganaderas y su colonización por especies que originalmente las poblaban es uno de los motivos principales del aumento de la superficie arbolada”. Por su parte, Elena Domínguez, responsable del programa de Bosques de WWF España, confirma que “es cierto, la superficie forestal crece, pero observar solo ese parámetro conlleva un análisis muy estrecho”.

La aprobación de la nueva Ley de Montes, que ha encontrado el rechazo unánime de propietarios y profesionales forestales y ecologistas, debería servir para mejorar los números de la gestión y la ordenación. Así lo entienden desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), donde afirman que “su objetivo es mejorar la gestión para contribuir a la conservación de la biodiversidad, la prevención de los incendios forestales, la lucha contra el cambio climático y el aprovechamiento económico de los montes”. Pero hay un problema, al contrario que el texto que se reforma, el actual no obliga a presentar planes de ordenación. También es cierto que hasta la fecha no ha servido de mucho la obligación de la anterior normativa.

Medio Ambiente defiende una apuesta voluntaria: “se establece la posibilidad de que las comunidades autónomas aprueben unos modelos técnicos de gestión, a los que se pueden adherir voluntariamente los propietarios forestales que cumplan con las condiciones que marquen las autoridades autonómicas competentes, considerándose estos montes ordenados”. Solo los montes de utilidad pública y los que cuenten con alguna figura de protección están obligados a contar con un plan de ordenación.

“Hay que implicar a la sociedad en la gestión de los bosques”. Es el mensaje que se lanza desde todos los frentes, de ahí la importancia de que las personas que forman esa sociedad cuenten con referentes que les permitan dar pasos en la buena dirección.

Incentivos fiscales

Desde el Colegio de Forestales consideran básico que se introduzcan incentivos fiscales a la inversión en gestión forestal sostenible, y que los planes de ordenación sean redactados y su desarrollo supervisado sus por profesionales. Raúl de la Calle afirma que “resulta trascendental que esas inversiones se puedan desgravar porque hacer un plan de ordenación o certificar el monte como sostenible cuesta mucho esfuerzo y dinero, que en muchas ocasiones se destina a conseguir un bosque de calidad para beneficio del medio ambiente y las personas, sin rédito económico directo”. Gestionar no es fácil, insisten desde el sector forestal, y son muchas las debilidades: falta de rentabilidad, producciones a largo plazo por los turnos de corta, mercados débiles, escasez de fondos públicos, catástrofes naturales, etcétera.

Elena Domínguez apunta que “hay que asumir que los bosques y sus propietarios dan un servicio importante a la ciudadanía que hay que incentivar”, y señala como trascendental el compromiso en la compra pública y privada de productos. “Hay grandes empresas y administraciones que han entrado en esta dinámica, pero son minoría y encima la crisis ha parado su crecimiento”, resalta. El observatorio Ciudades por los Bosques de WWF mantiene muchas más entidades públicas en la “lista roja” por no contar con un programa de compra responsable que en la “lista verde”, donde solo aparecen Barcelona, Benicarló, Gavá, Hospitalet de Llobregat, León, Madrid, Murcia, Sant Boi de Llobregat y la Diputación de Toledo. “Muchas empresas empiezan a notar en su balance económico que, especialmente en Europa, se apuesta sí o sí por productos FSC”, añade Domínguez.

Los profesionales insisten en el potencial energético de la biomasa forestal

En FSC ponen algunos ejemplos de impactos beneficiosos dentro de una planificación adecuada, como la unificación de gestión en lugares como Galicia, donde reina el minifundio, lo que permite optimizar la inversión en certificación para unos propietarios que a veces disponen de menos de una hectárea de monte. En Andalucía hay cuadrillas de extracción de corcho en zonas con ordenación que han absorbido a jóvenes que padecieron el desplome del boom de la construcción. Además, junto a explotaciones principales de madera de pino y corcho en bosques de espacios naturales andaluces certificados con FSC, la diversificación de la producción ha permitido reactivar actividades tradicionales en desuso, como la recolección de palmas y plantas aromáticas y medicinales (poleo, cantueso, laurel, orégano, tomillo). En la actualidad se producen aceites esenciales, ambientadores, colonias, perfumes, gel y jabones.

Es un ejemplo de todo lo que aporta el bosque, que es mucho más que madera. Es conservación de la biodiversidad, es recogida de setas, piñones y castañas, es ganadería extensiva, es caza y pesca, es turismo rural e incluso energía. Propietarios y profesionales forestales insisten en la potencialidad energética de una biomasa forestal que crece cada año y que se podría aprovechar de forma sostenible para producir principalmente calor en calderas domésticas, industriales y en edificios de servicios públicos.

Elena Domínguez advierte de que lo que tenemos encima de la mesa (la nueva Ley de Montes) no va a cambiar la situación actual. El ministerio de Medio Ambiente defiende su política forestal mostrando la eficacia en la lucha contra los incendios forestales, con un descenso en la superficie afectada por las llamas. La propia ministra, Isabel García Tejerina, ha manifestado en varias ocasiones que “la lucha contra los incendios forestales es una de las grandes prioridades del ministerio”. El resto del sector considera que ese presupuesto se podría rebajar sustancialmente si el monte estuviera bien gestionado y se fomentara la integración de la ciudadanía en esa gestión.

Radiografía del arbolado español
Los datos más precisos parten del último Anuario del Medio Ambiente publicado en 2014 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. De él se desprende que en España hay 27,8 millones de hectáreas de superficie forestal, de las cuales 18,4 millones se consideran arboladas, y el resto desarboladas. Entre las primeras dominan las frondosas (encinas, eucaliptos, robles, castaños, fresnos…), con 10 millones de hectáreas; seguidas de las coníferas (pinos, abetos, enebros…), son siete millones; y las masas mixtas, con 1,4 millones.

Buena parte de las cifras proceden del tercer Inventario Forestal Nacional (IFN3), que cuantifica nuestro patrimonio forestal en 18.000 millones de árboles. Castilla y León se sitúa a la cabeza, con 3.200 millones de ejemplares, por delante de Cataluña, con 2.700 millones. Los últimos puestos los ocupan Baleares y Murcia, que no llegan a los 200 millones.

En cuanto a la propiedad forestal, la gran mayoría es privada, el 70% del total. Las entidades locales reúnen el 22%; el Estado y las comunidades autónomas, el 6%, y el restante 2% corresponde a comunidades de socios.

Según el anuario de Medio Ambiente, sobre el volumen de corta para aprovechamientos forestales, madera y leña en 2012, el eucalipto domina de forma aplastante, con 5,5 millones de metros cúbicos, seguido a larga distancia de los pinos resineros (3,7 millones) e insigne o de Monterrey (1,8 millones).

La certificación forestal en España está dominada por el sello PEFC, con 1,8 millones de hectáreas y 730 cadenas de custodia (productos y servicios en el mercado). La marca FSC tiene un número de cadenas similares (716) y menos hectáreas (200.000).

Javier Rico
Vía: El País, 05/06/2015
F:http://elpais.com/elpais/2015/06/04/ciencia/1433436483_917400.html