"Novedad. Cosa nueva y no acostumbrada. Suele ser peligrosa por traer consigo mudança de uso antiguo" (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS) 1539-1613

"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

lunes, abril 22, 2013

500 años empujados por la corriente del Golfo

El 21 de abril de 1513 el viento soplaba a su favor, pero una fuerza desconocida impedía el avance de las naves de Ponce de León frente a las costas de Florida. Se acababa de descubrir la corriente del Golfo, una corriente oceánica que ha marcado desde entonces la navegación entre América y Europa. Benjamin Franklin la cartografió por primera vez en 1770 y hoy un ejército de científicos, con sus boyas y satélites, vigila que el calentamiento global no apague este termostato climático del Atlántico norte.



Reproducción de la Carta Univeral (1529) de Diego Ribero / National Library of Australia

Hacía unos días que la expedición de Juan Ponce de León había descubierto Florida, el 27 de marzo del año 1513, día de Pascua Florida. A la semana siguiente desembarcaron y tomaron posesión de aquellas tierras para la corona de Castilla, y después, las tres naves que integraban la expedición se dirigieron hacia el sur, hasta fondear el 20 de abril en una costa con cabañas de indios.

“El día siguiente, yendo por el borde de la mar los tres navíos, vieron una corriente que, aunque tenían viento largo, no podían andar adelante, sino atrás; y al fin se conoció que era tanta la corriente, que podía más que el viento. Los dos navíos que se hallaban más cerca de tierra fondearon, pero era tan grande la corriente, que hacía rehilar los cables [del ancla]”.

Así narra el cronista Antonio de Herrera en su Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano –publicada en 1601 y conocida como las Décadas– lo que se considera la primera evidencia escrita de la corriente del Golfo.

En la misma obra también se cuenta que el 8 de mayo, tras un altercado con los indios, los barcos de Juan Ponce “doblaron el cabo de Florida, que llamaron cabo de corrientes, porque allí corre tanto el agua, que tiene más fuerza que el viento, y no deja ir los navíos adelante, aunque den todas las velas”.

Es curioso que estos hechos se sitúen en el libro de Herrera –el único diario del viaje– en 1512, un año antes de lo admitido por los historiadores. “Probablemente es un error en la impresión o un baile de páginas”, aclara a SINC Carmen Martínez, profesora de Historia de América en la Universidad de Valladolid.

Por su culpa, las cartas tardaban varias semanas más en llegar de Europa a América que en sentido inverso
“Que el descubrimiento de la Florida fue en 1513 lo confirman las propias referencias de Herrera sobre las jornadas, como el día de Pascua, que aquel año se celebró el domingo 27 de marzo; además de otros documentos como la capitulación que el rey Fernando el Católico le concedió el año anterior o el registro notarial de las embarcaciones para el descubrimiento –29 de enero de 1513– que dio a conocer el historiador monseñor Vicente Murga”, explica Martínez.

La investigadora también destaca el papel de uno de los tres pilotos de la expedición, Antón de Alaminos, considerado, junto a Ponce de León, como el codescubridor de la corriente del Golfo y el primero que supo aprovechar sus ventajas para la navegación.

De hecho, en 1519, tras dejar a Hernán Cortes en México, Alaminos partió de Veracruz a la Habana, y desde allí –de donde tuvo que huir por un conflicto entre el gobernador y sus patrones– navegó de vuelta a España. Sus conocimientos de la corriente le sirvieron para esquivar a sus perseguidores y regresar más rápidamente de lo que antes nadie había conseguido.

Se inauguraba así la ruta oceánica que después han seguido durante siglos los galeones y otros grandes barcos que enlazaban América con Europa. El trayecto de la corriente se inicia en el Caribe y fluye hacia el norte frente a los cayos y la zona occidental de Florida, como saben bien los cazatesoros. Después asciende por la costa este de EE UU hasta el cabo Hatteras, en Carolina del Norte, donde gira hacia el noreste y se adentra en el Atlántico. Al final, sus todavía templadas aguas llegan a las costas occidentales europeas y atemperan su clima.

El primer mapa fue el de Franklin
Mapa de Franklin y Folger (1769-1770)

El primer mapa que muestra este recorrido lo elaboró Benjamin Franklin entre 1769 y 1770, poco antes de la independencia de su país. El científico y político estadounidense, por entonces diputado responsable del servicio postal, contó con la ayuda del capitán ballenero Timothy Folger para recopilar los datos de los buques transatlánticos que llevaban el correo.

Al parecer se habían recibido quejas de que las cartas y paquetes tardaban varias semanas más en llegar de Europa a América que en el sentido contrario. La explicación la ofrecieron Franklin y Folger con la publicación en Londres de la primera cartografía sobre la corriente del Golfo.

Con el paso del tiempo este mapa cayó en el olvido. Durante casi 200 años permaneció en paradero desconocido hasta que en 1980 el oceanógrafo Philip Richardson informó de que lo había encontrado en la Biblioteca Nacional de París. El hallazgo se publicó en la revista Science.

“Hoy también hay una copia en la Biblioteca del Congreso, en Washington DC, y otra en la Biblioteca Naval en Londres”, comenta a SINC Richardson, científico emérito de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), una de las instituciones oceanográficas más grandes del mundo.

El veterano investigador ha repasado en un artículo para su organización los avances que a lo largo del siglo XX han permito conocer mejor la corriente del Golfo, así como sus 'meandros' y los anillos o remolinos que se desenganchan del flujo principal. Una figura clave fue Henry Stommel, que descubrió como la variación latitudinal del efecto de Coriolis –originado por la rotación de la Tierra– hace que las corrientes oceánicas se intensifiquen hacia el oeste.

Si se detuviera la corriente del Golfo, el clima de la Tierra sufriría consecuencias brutales
Stommel también planteó las dos fuerzas que mueven la corriente del Golfo: el viento –el mismo que lleva las borrascas y anticiclones desde el oeste a la península ibérica–, y la circulación termohalina, que opera como una gigantesca cinta transportadora bajo la superficie del mar. Las cálidas y saladas aguas del trópico circulan por la superficie hacia el norte –con aguas más frías y dulces– y allí se hunden y vuelven por el fondo para cerrar el ciclo.

“Pero las variaciones climáticas podrían cambiar la fuerza del viento y reducir la circulación termohalina, por un incremento de las temperaturas y el aporte de agua dulce desde los glaciares y la capa de hielo”, advierte Richarson, quien sospecha “que la corriente del Golfo cambiará con el calentamiento global”.

Desde las Azores, y a bordo del buque Sarmiento de Gamboa, el investigador Jordi Font del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) coincide en que el deshielo de los polos puede llegar a ser muy importante: “Si las aguas de la corriente que llegan al norte pierden salinidad, podrían dejar de hundirse y se pararía todo el circuito, lo que tendría consecuencias brutales en el clima de toda la Tierra”.

Este escenario se presenta de forma exagerada en películas como El día de mañana, donde en cuestión de días todo el hemisferio norte se enfrenta a una nueva época glacial. “Los cambios pueden llevar décadas, pero no hay que descuidar las tendencias que ofrecen la mayoría de los modelos, ya que, llegado el momento, el peligro auténtico es que se produzca un fenómeno irreversible”, dice Font.

En cualquier caso los modelos no son capaces de controlar todas las variables y ofrecen previsiones dispares. Mientras tanto, grupos oceanográficos de todo el mundo armados con boyas, sensores y satélites se afanan en la recogida de datos para esclarecer las relaciones entre las corrientes y el clima.

“El satélite Soil Moisture and Ocean Salinity (SMOS), por ejemplo, ha permitido delimitar mejor el flanco sur de la corriente del Golfo, marcado sobre todo por un gradiente de salinidad”, explica Font, director científico de esta misión de la Agencia Espacial Europea, “porque el flanco norte, delimitado por gradientes de temperatura, ya se conocía bien por las imágenes infrarrojas de otros satélites”.

El investigador también forma parte del proyecto SPURS, que analiza en campañas como la de las Azores la zona más salina de los océanos abiertos: el giro subtropical del Atlántico norte, del que la corriente del Golfo es su límite occidental. Otros proyectos, como Argo, en el que participa el Instituto Español de Oceanografía desde Canarias, ha desplegado 3.000 boyas por todo el mundo para facilitar datos sobre el estado de los océanos cada diez días.

Influencia en el agua de Sevilla
Incluso tierra adentro se investiga la influencia de la corriente del Golfo. Ecólogos de la Universidad de Málaga han publicado este año un estudio que revela cómo su posición media en el Atlántico influye en la meteorología y algunos ecosistemas de Andalucía. Concretamente en el fitoplancton de El Gergal, un embalse cercano a Sevilla que suministra agua para la ciudad.
“Cuando la corriente del Golfo se desplaza hacia el norte, las condiciones meteorológicas se estabilizan y favorecen a unas poblaciones de cianobacterias –algunas tóxicas– que empeoran la calidad del agua del embalse; mientras que si se desplaza hacia el sur, se desarrolla más otro tipo de fitoplancton, las diatomeas, que no representan ningún problema, por lo que se puede tener en cuenta en el tratamiento del agua”, comenta Enrique Moreno, uno de los autores.
Se trata de un ejemplo más de las complejas relaciones que se establecen entre el clima, las corrientes oceánicas y los seres vivos. Quién le iba a decir a Ponce de León que la misma fuerza que impedía el avance de sus naves por Florida también influía en la calidad del agua que bebía en Sevilla.

Enrique Sacristán

Vía, SINC, 19/04/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Reportajes/500-anos-empujados-por-la-corriente-del-Golfo

Día de la Tierra




Autor: Ramón 
Vía: El País, 22/04/2013

martes, abril 02, 2013

Bosques en el Ártico



Autor: Ramón 
Vía: El País, 02/04/2013

Parte del Ártico se cubrirá de bosques en unas décadas

Una nueva investigación predice que el aumento de temperaturas conducirá a un masivo aumento de la cobertura vegetal en el Ártico. En un artículo publicado en Nature Climate Change, los científicos revelan nuevos modelos que proyectan que las áreas boscosas en el Ártico podrían aumentar hasta en un 50% durante los próximos decenios.

Los investigadores también muestran que este reverdecimiento acelerará el calentamiento global a un ritmo mayor de lo esperado.

"Esta redistribución generalizada de la vegetación del Ártico tendría impactos que reverberarán a través del ecosistema global", asegura Richard Pearson, autor principal del estudio y científico investigador en el Museo Americano de Historia Natural para la Biodiversidad y la Conservación.

El crecimiento de las plantas en los ecosistemas del Ártico ha aumentado en las últimas décadas, una tendencia que coincide con el aumento de las temperaturas, que llega a casi el doble de la tasa global.

Los científicos desarrollaron modelos que predicen estadísticamente los tipos de plantas que pueden crecer bajo ciertas temperaturas y precipitaciones. A pesar de que incluye incertidumbre, este tipo de modelado es una forma eficaz de estudiar el Ártico debido a que la dureza del clima limita la variedad de plantas que pueden crecer, por lo que este sistema es más simple para modelar en comparación con otras regiones, como los trópicos.

Los modelos revelan el potencial de redistribución masiva de la vegetación en el Ártico bajo el clima futuro, con un cambio previsto en la mitad de la vegetación y un aumento masivo de la cubierta arbórea. ¿Qué podría pasar? En Siberia, por ejemplo, los árboles podrían crecer a cientos de kilómetros al norte de la línea en que están presentes en la actualidad.

"Estos impactos se extienden mucho más allá de la región del Ártico", afirma Pearson. "Por ejemplo, algunas especies de aves migran estacionalmente desde latitudes más bajas y se basan en la búsqueda de determinados hábitats polares, como espacio abierto para anidar en el suelo".

Además, los investigadores analizaron las respuestas climáticas a múltiples cambios ecológicos. Encontraron que un fenómeno llamado el efecto albedo, basado en la reflectividad de la superficie de la Tierra, tendría el mayor impacto sobre el clima del Ártico. Cuando el sol llega a la nieve, la mayor parte de la radiación es reflejada de vuelta al espacio. Pero cuando se llega a una zona que es "oscura", o cubierta de árboles o arbustos, más luz solar es absorbida en la zona y la temperatura aumenta. Esto tiene una en cuanto al calentamiento climático: cuanto más vegetación haya, más calentamiento se producirá.

"Estudiando la relación observada entre las plantas y el albedo, se nos muestra que los cambios de distribución de la vegetación darán lugar a una retroalimentación positiva global del clima que es probable que cause un calentamiento mayor del que ya ha sido predicho", asegura el co-autor Scott Goetz, de la Woods Hole Research Center.
 
Vía: Madri+D, 02/04/2013
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=56282&origen=notiweb&dia_suplemento=martes

viernes, marzo 29, 2013

Las termitas están detrás de los misteriosos círculos de hadas del desierto

Los científicos llevaban décadas tratando de explicar los anillos de pasto conocidos como ’circulos de hadas’ que aparecen en los desiertos del sudoeste de África. Ahora un investigador alemán parece haber dado con la clave: las termitas. Estos insectos retiran la vegetación del interior del círculo, lo que evita la transpiración de la escasa agua subterránea y, así, la pueden aprovechar.


Plantas venenosas, sustancias volátiles del suelo, dinámicas desconocidas de la vegetación e incluso la acción de las hormigas carnívoras. Son algunas de las hipótesis planteadas hasta ahora para explicar los enigmáticos ‘círculos de hadas’ del desierto de Namibia y otras regiones de la costa sudoeste de África.

Se trata de superficies circulares desprovistas de vegetación rodeadas de anillos de pasto perennes. Ahora un estudio del profesor Norbert Juergens de la Universidad de Hamburgo (Alemania) señala que la presencia de termitas (Psammotermes allocerus) ofrece la explicación biológica del fenómeno.

“Las termitas generan los círculos de hadas mediante la eliminación de la efímera vegetación que aparece después de las lluvias, dejando las áreas circulares estériles”, explica Juergens en su estudio, que publica esta semana la revista Science.

El autor determinó que Psammotermes es el único organismo que aparece constantemente en las primeras etapas de formación de los círculos. Dentro de ellos se alimentan de las raíces de la plantas, y cuando matan todo el pasto del interior, el agua de lluvia no se pierde por la transpiración de las plantas, sino que queda almacenada en las profundidades del suelo arenoso.

Pequeños depósitos de agua
“Debido a la rápida percolación y la falta de evapotranspiración, el agua queda retenida dentro de los círculos –apunta Juergens–. Y este proceso da lugar a la formación de anillos de vegetación perenne alrededor, que facilitan la supervivencia de las termitas e incrementan la biodiversidad local”.
El suministro de agua del subsuelo permite a estos insectos permanecer vivos y activos durante las prolongadas sequías del desierto, que pueden durar décadas. También favorecen el desarrollo de los anillos de pasto que crecen en los márgenes.

Estos pequeños ecosistemas representan un ejemplo de ‘ingeniería de ecosistemas’ por parte de las termitas, cuyos círculos de hadas son capaces de transformar algunos entornos desérticos en praderas permanentes.
Para realizar la investigación, el profesor Juergens recorrió un franja de 2.000 kilómetros de desierto, desde la mitad de Angola hasta el norte de Sudáfrica. El autor planteó su hipótesis tras comprobar que cada vez que analizaba los círculos de hadas, aparecían señales de las termitas, que además presentaban una mayor actividad en el interior de los anillos de hierba.

Opiniones discordantes

No todos los expertos en los círculos de hadas del desierto están de acuerdo con la explicación del profesor Juergens. La propia revista Science, donde se ha publicado el estudio, recoge las dudas de algunos de ellos.
La investigadora Vivienne Uys, taxónoma de termitas en el Consejo de Investigación Agrícola de Pretoria (Sudáfrica), dice que los resultados de Juergens sobre la biología de las termitas son consistentes con lo que saben los científicos sobre la especie. Pero Uys considera que se necesitan más pruebas para confirmar que estos insectos son los que crean los círculos de hadas: "La relación entre la actividad de ‘forrajeo’ de las termitas que da lugar a la formación de un círculo perfecto de suelo desnudo no está clara".

El biólogo Walter Tschinkel de la Universidad Estatal de Florida (EE UU), que el año pasado publicó un estudio sobre el tema en PLoS ONE, está de acuerdo: "Juergens ha cometido el error científico común de confundir la correlación –incluso aunque sea una correlación muy fuerte (termitas-círculos)– con la causalidad. Si señala que las termitas están matando la hierba, él tiene que demostrar realmente que están atacando a las plantas vivas. Esto no es fácil de hacer, y de hecho no lo hizo".

Por su parte, Michael Cramer, un ecofisiólogo de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) considera que los círculos de hadas “poco o nada tienen que ver con las termitas". El estudio de este otro experto, actualmente en revisión, plantea que estas superficies circulares son el producto de patrones naturales de la vegetación como consecuencia de la competencia por los escasos recursos. "La única forma de responder correctamente a la pregunta es con investigaciones meticulosas y experimentos bien enfocados”, concluye el investigador.

Referencia bibliográfica:
Norbert Juergens. “The Biological Underpinnings of Namib Desert Fairy Circles”. Science 339, 29 de marzo de 2013.

Vía: SINC, 28/03/2012
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-termitas-estan-detras-de-los-misteriosos-circulos-de-hadas-del-desierto

martes, marzo 19, 2013

Las abejas sociales marcan con señales químicas las flores peligrosas

Los científicos ya sabían que algunas especies de abejas sociales, al detectar la presencia de un depredador cerca de su colmena, avisan al resto de sus hermanas, lo que provoca una respuesta de ataque al potencial depredador. Ahora, investigadores de la Universidad de Tours (Francia), en colaboración con la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, han demostrado que también marcan con señales químicas las flores donde previamente han sido atacadas.

Investigadores de la Universidad de Tours (Francia) y la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería (EEZA-CSIC) han hecho un experimento para estudiar si las abejas son capaces de marcar con señales químicas evasivas las flores en las que han sido previamente atacadas.
Para ello, simularon un ataque de un depredador y observaron si estas avisaban a sus abejas hermanas del peligro de libar en esa planta.
“Hasta el momento, no estaba claro el papel que pueden jugar las feromonas evasivas de alarma –feromonas que provocan una respuesta de escape cuando los insectos visitan las flores– en las abejas sociales. Nuestro resultados indican que, a diferencia de las abejas solitarias, las abejas sociales usan este tipo de señales a nivel de flor para señalizar a sus hermanas del peligro de la presencia de un depredador cercano”, declara a SINC Ana L. Llandres, de la Universidad de Tours, investigadora principal del estudio que publica la revista Animal Behaviour.
Para determinar si las abejas sociales y las solitarias respondían a estas señales olfativas de alarma, hicieron un experimento con individuas de ambos tipos de distintos países: Australia, China, España y Singapur.

En algunas plantas simularon el ataque de un depredador atrapándolas con unas pinzas, mientras que en otras, que se utilizaron como flores control, no hubo tal ataque.
“Las abejas solitarias respondieron de manera similar ante las flores atacadas por un depredador y las control, sin embargo, las abejas sociales respondieron de manera muy diferente –explica L. Llandres–. A pesar de que se aproximaron a ambas flores, la probabilidad de que se posaran en las flores control fue mucho mayor”.
Los científicos también detectaron que la probabilidad de que las abejas sociales rechazaran las flores era mucho mayor si en la flor se había simulado el ataque de un depredador previamente.

Vía: SINC,  13/03/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-abejas-sociales-marcan-con-senales-quimicas-las-flores-peligrosas
Este estudio apoya la idea de que la sociabilidad de las especies de abejas está asociada con la evolución de las señales de alarma.
Referencia bibliográfica:
Ana L. Llandres, Francisco G. Gonzálvez, Miguel A. Rodríguez-Gironés. “Social but not solitary bees reject dangerous flowers where a conspecific has recently been attacked”, Animal Behaviour  85: 97- 102, 2013.

Hallan en Sierra Nevada los restos de polución más antiguos del sur de la península

Un equipo de científicos, entre los que se encuentran investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y la Universidad de Granada, ha hallado en una laguna de Sierra Nevada (Granada), ubicada a una altura de 3.020 metros sobre el nivel del mar, evidencias de contaminación atmosférica provocada por plomo, asociada a actividades metalúrgicas, que datan de hace unos 3.900 años (Edad del Bronce Temprana). Este hallazgo supone la contaminación atmosférica más antigua de la que se tienen registros en el sur de la península ibérica. 

La Laguna de Río Seco, en Sierra Nevada (Granada), donde los investigadores realizaron el sondeo con recuperación de testigo y el procedimiento con barcas para lograr ese fin.
La Laguna de Río Seco, en Sierra Nevada (Granada), donde los investigadores realizaron el sondeo con recuperación de testigo y el procedimiento con barcas para lograr ese fin. / UGRDIVULGA.

La polución atmosférica debido a metales pesados representa en la actualidad un gran problema a escala global, que tiene importantes repercusiones en la salud pública. Sin embargo, este tipo de contaminación no es un hecho reciente, y puede detectarse, incluso, durante la Prehistoria.
Un trabajo, publicado en la revista Science of the Total Environment, en el que han participado investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, la Universidad de Granada, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Arizona del Norte (Estados Unidos), la Junta de Andalucía y la empresa granadina Estudios Geológicos y Medioambientales S.L. ha hallado en un lago de Sierra Nevada los restos de contaminación atmosférica más antiguos del Sur de la península ibérica.
El artículo pone de manifiesto la influencia de la actividad humana sobre el medio ambiente debido al inicio de la metalurgia durante el Holoceno final
El artículo pone de manifiesto la influencia de la actividad humana sobre el medio ambiente debido al inicio de la metalurgia durante el Holoceno final en el sur de la península ibérica.
A partir de los análisis geoquímicos realizados en los sedimentos depositados durante los últimos 10.000 años en la Laguna de Río Seco, un lago remoto alpino de Sierra Nevada situado a 3.020 metros sobre el nivel del mar, se han conseguido reconocer evidencias de polución atmosférica por plomo asociada a actividades metalúrgicas desde hace unos 3.900 años (Edad del Bronce Temprana), coincidiendo con un incremento en los incendios y deforestación en el sur de la península ibérica.
Como explica el investigador de la UGR José Antonio Lozano Rodríguez, “estos datos nos informan sobre la gran influencia que ya ejercían nuestros antepasados sobre el medio ambiente. La contaminación por plomo aumentó gradualmente durante la Edad del Bronce Tardío y del Hierro Temprano, coincidiendo con el desarrollo y expansión de la metalurgia en el sur de la península ibérica”.
El registro estudiado muestra la máxima contaminación por plomo hace unos 2.900 años, lo que implicaría una intensa movilización y manipulación de este metal en las inmediaciones de Sierra Nevada.

Contaminación durante el Imperio Romano
En el registro estudiado por los científicos también se observan importantes niveles de contaminación atmosférica por plomo durante el Imperio Romano, que explotó grandes cantidades de este metal en el sur de la península, así como durante los últimos 300 años, coincidiendo con la Revolución Industrial y la reactivación de la actividad minera del plomo en el sur de España.
Un dato curioso que también muestra este registro es una disminución en la polución atmosférica por plomo durante las últimas décadas, “lo que sugiere que las medidas tomadas globalmente para reducir las emisiones de plomo a la atmósfera, como el uso de la gasolina sin plomo, han contribuido a disminuir los niveles atmosféricos de este metal”, concluye Lozano.

Referencia bibliográfica:
García-Alix, A., Jimenez Espejo, F.J., Lozano, J.A., Jimenez-Moreno, G., Martínez-Ruiz, F., García-Sanjuán, L., Aranda Jiménez, G., García Alfonso, E., Ruiz-Puertas, G., Anderson, R.S. (2013).
Anthropogenic impact and lead pollution throughout the Holocene in Southern Iberia. Science of the Total Environment. 449: 451-460.  DOI:10.1016/j.scitotenv.2013.01.081.

Vía: SINC. 19/03/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-en-Sierra-Nevada-los-restos-de-polucion-mas-antiguos-del-sur-de-la-peninsula

sábado, marzo 02, 2013

Los bosques con mayor diversidad de árboles producen más madera

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han analizado más de 55.000 parcelas en 11 tipos de bosques diferentes en Europa hasta determinar que los bosques con mayor variedad de especies de árboles producen de media un 24% más de madera que aquellos que presentan un solo tipo de árbol.

Los bosques con mayor diversidad de árboles producen más madera
Los datos recopilados muestran un aumento en la producción de madera conforme incrementa la riqueza de especies arbóreas en casi todos los tipos de bosques estudiados. / SINC.

CSIC | 20 febrero 2013 23:00

La preservación de los bosques con alta diversidad podría aumentar la captación de carbono de la atmósfera. Es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que se han analizado más de 55.000 parcelas en 11 tipos de bosques diferentes en España, Francia, Países Bajos, Suiza y Suecia. Los resultados han sido publicados en la revista PLOS ONE.

Asimismo, los datos recopilados en este trabajo muestran un aumento en la producción de madera conforme incrementa la riqueza de especies arbóreas en casi todos los tipos de bosques estudiados.
Además, esta relación se mantiene cuando también se tienen en cuenta las diferencias climáticas entre parcelas. Se trata del primer análisis empírico que trata de descubrir la existencia de una relación positiva entre riqueza de especies arbóreas y producción de madera para todo un continente.
Un mayor número de especies arbóreas, con raíces a distintas profundidades y múltiples capas de follaje, podría conllevar un aumento en la eficiencia

“Muchos de los bosques europeos tienen una estructura de edad desigual, han sido históricamente muy manejados, son jóvenes y el área basal por individuo no ha alcanzado aún su máximo. Por tanto, un mayor número de especies arbóreas, con raíces a distintas profundidades y múltiples capas de follaje, podría conllevar un aumento en la eficiencia por el uso de los recursos en de ecosistema”, explica la investigadora del CSIC Montserrat Vilà, de la Estación Biológica de Doñana.

Otra de las causas probables de este fenómeno, añade el estudio, es que en las parcelas más ricas en especies suele predominar al menos una especie arbórea muy eficiente en el uso de los recursos, que es la responsable de la mayor parte de la productividad del bosque. Ambos mecanismos podrían actuar simultáneamente, así como alternarse a lo largo del tiempo, con transiciones de varias décadas de duración.

Absorción de carbono
Los bosques tienen una gran capacidad para absorber el carbono atmosférico y son considerados el mayor sumidero terrestre de este elemento. La producción de madera es uno de los principales agentes de la absorción de carbono. Los resultados del estudio sugieren que la preservación de los bosques con alta diversidad de especies arbóreas podría aumentar este fenómeno. “La importancia de la biodiversidad, aunque poco considerada hasta ahora, debería ser incorporada en todo tipo de plan de gestión y de política forestal”, añade la investigadora del CSIC.
Este trabajo se engloba dentro del proyecto europeo Biodiversidad y cambio climático: un análisis de riesgo (BACCARA).

Referencia bibliográfica:
Montserrat Vilà, Amparo Carrillo‐Gavilán, Jordi Vayreda, Harald Bugmann, Jonas Fridman, Wojciech Grodzki, Josephine Haase, Georges Kunstler, MartJan Schelhaas, Antoni Trasobares. "Disentangling Biodiversity and Climatic Determinants of Wood Production". PLOS ONE.

Vía: SINC, 20/02/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-bosques-con-mayor-diversidad-de-arboles-producen-mas-madera

jueves, febrero 28, 2013

Describen dos nuevas especies de setas en la península ibérica

Investigadores del País Vasco, en colaboración con el Real Jardín Botánico y el Instituto Forestal de Eslovenia, describen en un estudio que publica la revista Mycologia dos nuevas especies de Hydnum –llamadas vulgarmente lenguas de buey–. Este género es conocido porque muchos de sus hongos son comestibles.

 Investigadores españoles han liderado el descubrimiento de dos nuevas especies de setas del género Hydnum, un tipo de hongo muy común en la cocina.

“En el trabajo describimos dos nuevas especies: Hydnum ovoideisporum y Hydnum vesterholtii, que pertenecen a un género llamado comúnmente ‘lenguas de buey’. Aunque muchas de las setas de esta especie se consumen en varias partes del mundo, paradójicamente existen muy pocos trabajos serios y recientes que intenten esclarecer cuántas especies hay y cómo se diferencian”, explica a SINC Ibai Olariaga Ibarguren, investigador que lidera el estudio en la Universidad del País Vasco.

Según los expertos, la labor de diferenciación de este género es muy complicada ya que las especies se parecen mucho entre sí y poseen unas características microscópicas bastante similares. “Esta es una de las razones por las que muchos autores han creído que existían pocas especies de Hydnum con diferentes variables”, apunta el científico.

Sin embargo, los escasos estudios moleculares realizados en estos hongos apuntan a que la diversidad genética es muy alta. El propio Olariaga lleva años realizando una revisión del este género en la península ibérica hasta descubrir que había dos especies que podían distinguirse de las demás porque tenían esporas ovoides –en la mayoría de las especies son globosas–, y también una ecología particular.
“El estudio molecular que aportamos en el trabajo confirmó que las especies que detecté en ese momento mediante taxonomía clásica basada en morfología correspondían a dos linajes genéticamente marcados”, subraya el investigador.

Conocer las especies que se recolecta
Las especies del género Hydnum se recolectan –ya que no pueden ser cultivadas– de ecosistemas naturales en grandes cantidades y ninguna de sus especies es venenosa, una de las razones por las que no se ha hecho hincapié en su diferenciación.

Estas 'lenguas de buey' están emparentadas con los rebozuelos y los 'pies de rata'.

Sin embargo, se sabe muy poco acerca de su distribución, su ecología, y si las que se están recolectando son especies amenazadas y en peligro de extinción, o por el contrario, especies muy comunes.

“Este tipo de estudios permite ahondar en estos aspectos y, además, tener datos precisos que pueden ser interesantes desde un punto de vista aplicado ya que es necesario saber, por ejemplo, si una o pocas especies producen determinados metabolitos secundarios, o moléculas de interés industrial”, argumenta Olariaga.

Es probable los recolectores hayan consumido estas dos nuevas especies ya que los Hydnum están filogenéticamente emparentados a Cantharellus (rebozuelos) y Clavulina (pies de rata), y todos ellos poseen especies comestibles. “Sería muy improbable pensar que estas dos especies descritas no lo fueran”, concluye el experto.

Referencia bibliográfica:
Ibai Olariaga, Tine Grebenc, Isabel Salcedo, María P. Martín. “Two new species of Hydnum with ovoid basidiospores: H. ovoideisporum and H. Vesterholtii” Mycologia, 104(6):1443-55, diciembre de 2012. doi:10.3852/11-378.

Vía: SINC, 25/02/2013
F: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Describen-dos-nuevas-especies-de-setas-en-la-peninsula-iberica