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"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

viernes, agosto 21, 2015

Estos son los lugares de expansión de las plantas exóticas

La capacidad de naturalización y la distribución de las plantas fuera de sus áreas nativas es objeto de estudio de los biólogos para poder determinar los lugares por los que se han distribuido y que factores han tenido que ver en ellos.

Ahora, un equipo internacional de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, ha analizado los lugares de expansión de las plantas exóticas y su procedencia a nivel global.

El estudio estadístico, publicado en Nature, se ha llevado a cabo empleando los datos de especies de plantas "naturalizadas" (establecidas).

Los investigadores han analizado los catálogos florísticos de 481 áreas continentales y 362 islas, y evaluado para cada especie y cada territorio si sus poblaciones son nativas o exóticas.

Los datos generados por un total de 33 instituciones, entre ellos el Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC), señalan que el ser humano es responsable del establecimiento de más de 13.000 especies vegetales, lo que supone un 3% del total en todo el planeta.

América del Norte es el territorio que más especies ha acogido, con casi 6.000 especies de plantas naturalizadas, seguida de Europa con 4.000. En relación a su superficie, las islas del Pacífico muestran el mayor número de especies naturalizadas, lo que sugiere a los científicos que las islas podrían ser colonizadas más fácilmente que las masas continentales.

“Algunas zonas del hemisferio norte son los mayores donantes de especies naturalizadas en el resto del planeta, especialmente Europa y la zona no tropical de Asia”, señala en investigador del CSIC Mauricio Velayos.

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Ejemplar de Hibiscus rosa-sinensis, una de las plantas clasificadas en el estudio. (Foto: CSIC)
 
 


Dentro de la iniciativa Global Naturalized Alien Flora, los investigadores han recopilado listas regionales de todas partes del mundo y han agrupado los datos en una base global denominada GloNAF.

En concreto, el proyecto Flora de Guinea Ecuatorial ha facilitado la información de un total de 2.785 especies y subespecies presentes en este país. “En las regiones tropicales es especialmente complejo establecer con seguridad si las especies son nativas o exóticas, ya que partimos de un nivel de información muy inferior al de otras regiones”, dice Velayos.

“Este era uno de los mayores retos del proyecto: poder inferir patrones globales desde datos bastante limitados”, aclara el investigador.

Otro de los retos ha sido estandarizar y homogeneizar los nombres de las especies de plantas. “Hay grandes diferencias regionales en los nombres utilizados para las mismas especies en diferentes países”, afirma el investigador del Real Jardín Botánico Francisco Cabezas.

“Este hecho pone de relevancia que sigue siendo imprescindible el trabajo básico de catalogación de la diversidad vegetal del planeta en aras de poder desarrollar estudios de modelización y predicciones sólidas”, subraya Cabezas.

Los datos de este estudio podrían llegar a ser utilizados para predecir qué especies pueden convertirse en dominantes en una determinada región, lo que puede aportar un conocimiento clave para manejar la conservación de la naturaleza y las invasiones biológicas. (Fuente: CSIC)

Vía: Noticias de la Ciencia, 20/08/2015
F:http://noticiasdelaciencia.com/not/15685/estos-son-los-lugares-de-expansion-de-las-plantas-exoticas/?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+NoticiasDeLaCienciaYLaTecnologia+%28Noticias+de+la+Ciencia+y+la+Tecnologia%29

lunes, julio 20, 2015

Predicen una nueva Edad de Hielo para el año 2030

La noticia ha causado impacto entre climatólogos de todo el mundo. Y no es para menos. Un grupo internacional de investigadores, liderado por V. Zharkova, de la Universidad de Northumbria, acaba de revelar, durante el Encuentro Nacional de Astronomía en Llandudno, en Gales, que estamos a punto de experimentar una nueva 'Pequeña Edad de Hielo' similar a la que congeló una buena parte del mundo durante el siglo XVII y principios del XVIII. Será entre 2030 y 2040. Como es sabido, el campo magnético del Sol varía a lo largo del tiempo. 

Y estas variaciones magnéticas en la ardiente atmósfera solar tienen una influencia directa en la radiación electromagnética que emite el astro rey, así como en la intensidad de sus flujos de plasma y en el número de manchas en su superficie. La variación en la cantidad de manchas solares tiene una estructura cíclica, con máximos que se producen cada once años y que tienen efectos concretos sobre el medioambiente de la Tierra. Esos efectos pueden medirse observando la presencia de ciertos isótopos (como el carbono 14 o el berilio 10) en glaciares o en los árboles.

Pero existen numerosos ciclos diferentes que se repiten una y otra vez, con diferentes periodos y propiedades, aunque los mejor conocidos son los de once y noventa años. El primero se manifiesta con una reducción periódica de manchas sobre la superficie solar. Y su variante de 90 años se asocia con la reducción periódica en el número de manchas en determinados ciclos de once años. En el siglo XVII se produjo un prolongado periodo de calma, llamado 'el Mínimo de Maunder', que se extendió desde 1645 a 1700 y durante el cual las manchas solares prácticamente desaparecieron por completo. Durante este periodo, en efecto, apenas se contabilizaron unas 50 manchas solares en lugar de las cerca de 50.000 habituales. El análisis de la radiación solar, además, ha demostrado que sus máximos y mínimos coinciden casi siempre con los máximos y mínimos en cuanto al número de manchas.

Ahora, en un amplio estudio publicado en tres artículos diferentes, los investigadores han analizado el campo magnético de fondo de todo el disco solar durante tres ciclos completos de actividad (del 21 al 23), aplicando el denominado «análisis de componentes principales», que permite reducir la dimensión de los datos y el ruido estadístico para identificar solo las ondas que contribuyen en mayor medida a los datos de observación. El método podría compararse a la descomposición de la luz blanca por medio de un prisma, para detectar por separado las frecuencias de los diversos colores del espectro luminoso. Como resultado, los investigadores lograron desarrollar un nuevo método de análisis, que les ayudó a descubrir que las ondas magnéticas se generan en el Sol por pares, y que el par principal basta para dar cuenta del 40% de la variación de los datos. Por lo tanto, se puede considerar al par principal de ondas como responsable de las variaciones del campo dipolar del Sol, que cambia su polaridad de polo a polo en cada ciclo de actividad de once años.

Utilizando su nuevo método de análisis, los científicos describieron la evolución de estas dos ondas y calcularon la curva de variación de las manchas solares (principal indicador de la actividad solar). Lo primero que hicieron fue predecir la actividad magnética del sol en el ciclo 24 (en el que estamos actualmente, desde 2008), y sus datos coincidieron en un 97% con las observaciones directas. Animados por este éxito, los autores de la investigación decidieron extender la predicción a los dos ciclos siguientes (el 25 y el 26) y descubrieron que el par principal de ondas provocará en ese periodo un número de manchas muy escaso. Lo que llevará a una fuerte disminución de la actividad solar hacia 2030 ó 2040, comparable a las condiciones que existieron durante el Mínimo de Maunder en el siglo XVII.

Esta reducción de la actividad implica una disminución de la radiación solar de 3W por metro cuadrado, más del doble de lo habitual, lo que llevará a un recrudecimiento invernal extremo y a veranos muy fríos. "Muchos estudios han mostrado que el Mínimo de Maunder coincidió con la fase más fría del enfriamiento global (en el siglo XVII), hasta el punto de que se la conoce como 'Pequeña Edad de Hielo'-afirma Helen Popova, física de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú-. Durante ese periodo se sufrieron inviernos muy fríos en Europa y Norte América. Durante el Mínimo de Maunder el agua de ríos como el Támesis o el Danubio se congeló, el Moscova se cubría de hielo cada seis meses, la nieve cubría las llanuras todo el año y Groenlandia estaba cubierta de glaciares". Helen Popova es la investigadora que desarrolló el modelo matemático que ha permitido predecir la evolución de la actividad magnética del Sol.

UNA ATMÓSFERA TERRESTRE MÁS FRÍA
Si se produce en la actividad solar una reducción similar a la registrada durante el Mínimo de Maunder, también la atmósfera terrestre se enfriará. Según Popova, si las actuales teorías sobre el impacto de la actividad solar en el clima terrestre son ciertas, entonces el próximo mínimo de 2030 traerá un enfriamiento significativo, muy similar al ocurrido durante el siglo XVII. Sin embargo, solo durante los próximos entre 5 y 15 años será posible tener una certeza absoluta sobre lo acertado de estas predicciones.

"Dado que nuestro futuro mínimo tendrá una duración de al menos tres ciclos solares, que es de unos 30 años, es posible que la disminución de la temperatura no sea tan drástica como durante el Mínimo de Maunder -explica Helen Popova-. Pero debemos examinar los datos con detalle. Estamos en estrecho contacto con climatólogos de varios países y seguiremos trabajando en ello". La idea de que la actividad solar afecta al clima en la Tierra apareció hace ya mucho tiempo. Se sabe, por ejemplo, que basta una ligera variación de un 1% en la actividad solar para causar cambios medibles en la distribución de temperaturas y del flujo de aire en todo el planeta. Los rayos ultravioleta tienen efectos fotoquímicos, que llevan a la formación de ozono en la atmósfera, a una altura de 30 ó 40 km. Y el flujo de rayos ultravioleta aumenta considerablemente cuando se produce una llamarada solar. El ozono, que absorbe los rayos del sol lo suficientemente bien, se calienta como consecuencia de este aumento de radiación y afecta a las corrientes de aire en las capas bajas de la atmósfera y, en consecuencia, al clima.

También la emisión de partículas cargadas aumenta con la actividad solar. Y esas partículas alcanzan la Tierra y se mueven en complejas trayectorias, causando auroras, tormentas geomagnéticas y problemas en las comunicaciones por radio.  

José Manuel Nieves 

Vía: Madri+d, 20/07/2015
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=64318&origen=Home_infoidi

jueves, julio 09, 2015

Drones para cartografiar árboles

El nuevo método del CSIC proyecta cada árbol en 3D con un 97% de exactitud.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han ideado un nuevo método para obtener datos geométricos en 3D (área, altura y volumen) de árboles en cultivos leñosos a partir de imágenes aéreas tomadas por un dron. Los detalles del procedimiento han sido publicados en la revista PLOS ONE. Los científicos han puesto a punto el nuevo método en plantaciones de árboles aislados y en seto. El sistema es capaz de proyectar cada árbol con un 97% de exactitud y las desviaciones con los datos de altura y volumen estimados en campo son mínimas. Se aplica en dos fases consecutivas: en primer lugar, se generan modelos digitales de superficie empleando drones y, en segundo lugar, se emplean técnicas de análisis de imagen basadas en objetos.

"Hemos trabajado en un cultivo leñoso como el olivar, de gran impacto en la Cuenca del Mediterráneo y que actualmente es emergente en numerosas partes del mundo como Chile, California o varias regiones de China. Cabría destacar que una de las ventajas de nuestra investigación es que con mínimos ajustes se puede extrapolar a cultivos forestales", recalca la investigadora del CSIC Francisca López-Granados, coordinadora del grupo de investigación IMAPING en el Instituto de Agricultura Sostenible en Córdoba. "Mediante esta tecnología es posible cartografiar una plantación con cientos de árboles de manera muy precisa y en poco tiempo. Sería, por tanto, una alternativa más eficiente a las medidas laboriosas e inconsistentes tomadas en campo", precisa José Manuel Peña, investigador del CSIC en el mismo instituto.

Los mapas generados, además de proporcionar información detallada del tamaño y desarrollo de cada árbol, permiten estudiar sus relaciones geo-espaciales con factores agronómicos de su entorno, como las propiedades del suelo o la presencia de malas hierbas.

"El análisis conjunto de esta información permite diseñar estrategias óptimas de manejo del cultivo en el contexto de la agricultura precisión, lo que genera importantes beneficios económicos y agroambientales", agrega el investigador del CSIC.


Jorge Torres-Sánchez, Francisca López-Granados, Nicolás Serrano, Octavio Arquero, José M. Peña. High-Throughput 3-D Monitoring of Agricultural-Tree Plantations with Unmanned Aerial Vehicle (UAV) Technology. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0130479 

Vía: CSIC, 09/07/2015
F: http://www.csic.es/home?p_p_id=contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet&p_p_lifecycle=1&p_p_state=maximized&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-1-1&p_p_col_count=1&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_struts_action=%2Fcontentviewer%2Fview&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_nodeRef=workspace%3A%2F%2FSpacesStore%2F3de7e47d-14c6-438f-b992-ca267cf5a4d5

viernes, junio 05, 2015

Tomar conciencia de los árboles

Tapones de corcho, folios, guitarras, envases y embalajes de papel y cartón, muebles de jardín, pellets de madera utilizados como biocombustibles, resina, etcétera. Miles de productos se pueden adquirir en el mercado certificados por estándares de gestión que garantizan que en España y en el mundo se lleva a cabo una explotación sostenible de los bosques de los que proceden. Son las marcas FSC, correspondientes a las siglas Forestry Stewardship Council; PEFC, del Programme for the Endorsement of Forest Certification; y el más incipiente Madera Justa, impulsado en España por la Fundación Comercio para el Desarrollo (Copade).

Una de las principales contribuciones que las personas podemos realizar en nuestro quehacer cotidiano para fomentar una mejor gestión de las forestas y de paso cumplir con el lema de este año del Día Mundial del Medio Ambiente (Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación) es buscar estas referencias en tiendas y comercios. Todo sin olvidar otras conductas y compromisos, como prevenir y evitar incendios forestales, no irrumpir en los bosques con ruidos y “malos humos”, optar por la reutilización y el reciclado y consumir preferentemente madera y otros productos forestales de origen local.

En la actualidad, las mayores presiones proceden de la transformación completa del bosque en otros sistemas de producción, algo que ocurre en especial en lugares como Sudamérica o el Sudeste Asiático, donde millones de hectáreas sucumben ante plantaciones de soja y palma o pastos para el ganado. El asunto se agrava con la tala ilegal. Greenpeace, muy activa en la preservación de los últimos bosques primarios (solo queda una quinta parte de la superficie original), subraya la necesidad de frenar la explotación forestal desmedida. Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques, recuerda que “aunque en España la superficie forestal haya aumentado en el último siglo, debemos ser conscientes de que nuestros hábitos de consumo están vinculados con la deforestación planetaria”.

España ha aumentado su superficie boscosa, pero aún padece de una débil gestión

Recientemente, la ONG Forests and the European Union Resource Network publicaba un estudio en el que denunciaba que la Unión Europea es la mayor importadora en valor (6.000 millones de euros) de productos procedentes de terrenos desforestados ilegalmente. Holanda, Reino Unido y Alemania están a la cabeza de las importaciones. En Madera Justa quieren vencer esta dinámica centrando su trabajo en pequeños productores y propietarios y en comunidades y cooperativas locales para poner en valor los primeros productos certificados que salen de Honduras, Guatemala o Chile.

Un plan de ordenación

Pero, por encima de sellos y marcas, lo ideal es que todos los bosques, sin distinción de cobertura, ubicación o especie arbórea, tuvieran una gestión sostenible, y para ello es básico contar con un plan de ordenación. “Nosotros no nos metemos en un proceso de certificación con un monte que no cuente con un instrumento de ordenación debidamente elaborado y supervisado por técnicos forestales que tienen en cuenta los tres pilares de nuestro sistema: lograr beneficios ambientales, sociales y económicos”, asegura Gonzalo Anguita, director ejecutivo de FSC España. El programa Dinamiza dehesa sostenible, de PEFC, fomenta también entre propietarios la puesta en marcha de planes de gestión forestal sostenible en el monte más mediterráneo presente en Andalucía, Castilla y León, Cataluña y Extremadura.

A pesar de todos estos esfuerzos, España suspende clamorosamente en la ordenación de sus bosques, ya que solo el 14% cuenta con planes al efecto. Mal asunto para el segundo país de la Unión Europea con mayor extensión forestal, tras Suecia, y en un momento de crecimiento. “Los bosques españoles están abandonados”, clamaba el titular de la nota de prensa que emitió el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural durante la celebración del último Día Internacional de los Bosques (21 de marzo). Otro dato demoledor afianzaba la denuncia: “la inversión pública en gestión ha caído un 50% en los últimos años”. “Estamos hartos de ver planes sobre el papel acumulados en cajones de administraciones públicas que no se ejecutan por falta de inversión, con lo que se mantienen y acrecientan los riesgos de incendios y plagas”, afirma Raúl de la Calle, secretario general del colegio de Forestales.

La situación de los bosques y el sector forestal en España, informe elaborado en 2013 por la Sociedad Española de Ciencias Forestales (SECF), refleja unas cifras y una tendencia que se mantienen. Con datos de Eurostat, resumen que “España ha aumentado su superficie a un ritmo anual (2,19%) muy superior al de la media europea (0,51%)”. Otro dato importante es que desde 1975 los bosques se han densificado, pasando de un promedio de 656 a 975 árboles por hectárea. Para la SECF, “las repoblaciones forestales y las políticas de conservación de los recursos forestales han sido claves”.

Gonzalo Anguita señala otra causa: “El abandono de tierras agrarias y ganaderas y su colonización por especies que originalmente las poblaban es uno de los motivos principales del aumento de la superficie arbolada”. Por su parte, Elena Domínguez, responsable del programa de Bosques de WWF España, confirma que “es cierto, la superficie forestal crece, pero observar solo ese parámetro conlleva un análisis muy estrecho”.

La aprobación de la nueva Ley de Montes, que ha encontrado el rechazo unánime de propietarios y profesionales forestales y ecologistas, debería servir para mejorar los números de la gestión y la ordenación. Así lo entienden desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), donde afirman que “su objetivo es mejorar la gestión para contribuir a la conservación de la biodiversidad, la prevención de los incendios forestales, la lucha contra el cambio climático y el aprovechamiento económico de los montes”. Pero hay un problema, al contrario que el texto que se reforma, el actual no obliga a presentar planes de ordenación. También es cierto que hasta la fecha no ha servido de mucho la obligación de la anterior normativa.

Medio Ambiente defiende una apuesta voluntaria: “se establece la posibilidad de que las comunidades autónomas aprueben unos modelos técnicos de gestión, a los que se pueden adherir voluntariamente los propietarios forestales que cumplan con las condiciones que marquen las autoridades autonómicas competentes, considerándose estos montes ordenados”. Solo los montes de utilidad pública y los que cuenten con alguna figura de protección están obligados a contar con un plan de ordenación.

“Hay que implicar a la sociedad en la gestión de los bosques”. Es el mensaje que se lanza desde todos los frentes, de ahí la importancia de que las personas que forman esa sociedad cuenten con referentes que les permitan dar pasos en la buena dirección.

Incentivos fiscales

Desde el Colegio de Forestales consideran básico que se introduzcan incentivos fiscales a la inversión en gestión forestal sostenible, y que los planes de ordenación sean redactados y su desarrollo supervisado sus por profesionales. Raúl de la Calle afirma que “resulta trascendental que esas inversiones se puedan desgravar porque hacer un plan de ordenación o certificar el monte como sostenible cuesta mucho esfuerzo y dinero, que en muchas ocasiones se destina a conseguir un bosque de calidad para beneficio del medio ambiente y las personas, sin rédito económico directo”. Gestionar no es fácil, insisten desde el sector forestal, y son muchas las debilidades: falta de rentabilidad, producciones a largo plazo por los turnos de corta, mercados débiles, escasez de fondos públicos, catástrofes naturales, etcétera.

Elena Domínguez apunta que “hay que asumir que los bosques y sus propietarios dan un servicio importante a la ciudadanía que hay que incentivar”, y señala como trascendental el compromiso en la compra pública y privada de productos. “Hay grandes empresas y administraciones que han entrado en esta dinámica, pero son minoría y encima la crisis ha parado su crecimiento”, resalta. El observatorio Ciudades por los Bosques de WWF mantiene muchas más entidades públicas en la “lista roja” por no contar con un programa de compra responsable que en la “lista verde”, donde solo aparecen Barcelona, Benicarló, Gavá, Hospitalet de Llobregat, León, Madrid, Murcia, Sant Boi de Llobregat y la Diputación de Toledo. “Muchas empresas empiezan a notar en su balance económico que, especialmente en Europa, se apuesta sí o sí por productos FSC”, añade Domínguez.

Los profesionales insisten en el potencial energético de la biomasa forestal

En FSC ponen algunos ejemplos de impactos beneficiosos dentro de una planificación adecuada, como la unificación de gestión en lugares como Galicia, donde reina el minifundio, lo que permite optimizar la inversión en certificación para unos propietarios que a veces disponen de menos de una hectárea de monte. En Andalucía hay cuadrillas de extracción de corcho en zonas con ordenación que han absorbido a jóvenes que padecieron el desplome del boom de la construcción. Además, junto a explotaciones principales de madera de pino y corcho en bosques de espacios naturales andaluces certificados con FSC, la diversificación de la producción ha permitido reactivar actividades tradicionales en desuso, como la recolección de palmas y plantas aromáticas y medicinales (poleo, cantueso, laurel, orégano, tomillo). En la actualidad se producen aceites esenciales, ambientadores, colonias, perfumes, gel y jabones.

Es un ejemplo de todo lo que aporta el bosque, que es mucho más que madera. Es conservación de la biodiversidad, es recogida de setas, piñones y castañas, es ganadería extensiva, es caza y pesca, es turismo rural e incluso energía. Propietarios y profesionales forestales insisten en la potencialidad energética de una biomasa forestal que crece cada año y que se podría aprovechar de forma sostenible para producir principalmente calor en calderas domésticas, industriales y en edificios de servicios públicos.

Elena Domínguez advierte de que lo que tenemos encima de la mesa (la nueva Ley de Montes) no va a cambiar la situación actual. El ministerio de Medio Ambiente defiende su política forestal mostrando la eficacia en la lucha contra los incendios forestales, con un descenso en la superficie afectada por las llamas. La propia ministra, Isabel García Tejerina, ha manifestado en varias ocasiones que “la lucha contra los incendios forestales es una de las grandes prioridades del ministerio”. El resto del sector considera que ese presupuesto se podría rebajar sustancialmente si el monte estuviera bien gestionado y se fomentara la integración de la ciudadanía en esa gestión.

Radiografía del arbolado español
Los datos más precisos parten del último Anuario del Medio Ambiente publicado en 2014 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. De él se desprende que en España hay 27,8 millones de hectáreas de superficie forestal, de las cuales 18,4 millones se consideran arboladas, y el resto desarboladas. Entre las primeras dominan las frondosas (encinas, eucaliptos, robles, castaños, fresnos…), con 10 millones de hectáreas; seguidas de las coníferas (pinos, abetos, enebros…), son siete millones; y las masas mixtas, con 1,4 millones.

Buena parte de las cifras proceden del tercer Inventario Forestal Nacional (IFN3), que cuantifica nuestro patrimonio forestal en 18.000 millones de árboles. Castilla y León se sitúa a la cabeza, con 3.200 millones de ejemplares, por delante de Cataluña, con 2.700 millones. Los últimos puestos los ocupan Baleares y Murcia, que no llegan a los 200 millones.

En cuanto a la propiedad forestal, la gran mayoría es privada, el 70% del total. Las entidades locales reúnen el 22%; el Estado y las comunidades autónomas, el 6%, y el restante 2% corresponde a comunidades de socios.

Según el anuario de Medio Ambiente, sobre el volumen de corta para aprovechamientos forestales, madera y leña en 2012, el eucalipto domina de forma aplastante, con 5,5 millones de metros cúbicos, seguido a larga distancia de los pinos resineros (3,7 millones) e insigne o de Monterrey (1,8 millones).

La certificación forestal en España está dominada por el sello PEFC, con 1,8 millones de hectáreas y 730 cadenas de custodia (productos y servicios en el mercado). La marca FSC tiene un número de cadenas similares (716) y menos hectáreas (200.000).

Javier Rico
Vía: El País, 05/06/2015
F:http://elpais.com/elpais/2015/06/04/ciencia/1433436483_917400.html

martes, abril 28, 2015

Creada una base de datos oceanográficos del Mediterráneo

Es una herramienta "muy útil e interesante" para futuros proyectos de investigación que pretendan profundizar en el conocimiento del sistema marino del Mediterráneo español.  

Los científicos del Centro de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han publicado una base de datos regional que recoge todos los datos físicos y biogeoquímicos obtenidos en campañas oceanográficas en el Mediterráneo occidental durante los últimos 40 años. IBAMar es el nombre de esta base de datos que recopila información de 8.418 estaciones de muestreo que se ha vuelto a procesar mediante un control de calidad estandarizado y que permite generar estadísticas que mejorará el conocimiento sobre el litoral Mediterráneo español, según ha comunicado el IEO.

La base de datos permitirá, entre otras cosas, calcular climatologías de los diferentes parámetros y la caracterización de las series temporales largas, muy importantes para los estudios del cambio climático y su impacto en el medioambiente marino. Los datos han sido obtenidos con sondas multiparamétricas y botellas de muestreo hidrográfico. Dichas sondas son sensores que determinan la salinidad, la temperatura y la profundidad (CTD), equipados además con medidores del oxígeno disuelto, la fluorescencia del agua y la turbidez. Estas sondas descienden mediante un cable desde la superficie hasta el fondo del mar y permiten medir los valores de los diferentes parámetros en todas las profundidades. Van acompañadas de un sistema de botellas que se cierran durante la subida a profundidades seleccionadas para tomar muestras de agua y así determinar la cantidad de nutrientes inorgánicos (específicamente fosfato, nitrato, nitrito y silicato) que contiene el mar en cada profundidad.

Los datos, agrupados en 27 niveles estándar, se irán mejorando y actualizando periódicamente, y se pueden descargar desde la página web del Centro Oceanográfico de Baleares.

Vía: EFE Verde, 28/04/2015
F:http://www.efeerde.com/noticias/base-datos-oceanograficos-mediterraneo/

lunes, abril 27, 2015

Un yacimiento cántabro alberga la primera evidencia del consumo humano de setas

Un estudio del Max Planck Institute y la Universidad de Valencia ha detectado la primera evidencia del consumo humano de setas. Los autores han explorado la dieta mediante el análisis de cálculos dentales de individuos del Paleolítico superior europeo del yacimiento cántabro de El Mirón. Los análisis han detectado un gran abanico de microrrestos de origen vegetal, fúngico, animal y mineral atrapados en los cálculos dentales en vida, que aportan información muy valiosa sobre la alimentación en aquella época.

Un estudio liderado por Robert C. Power del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology de Leipzig (Alemania), y codirigido por el investigador Domingo Carlos Salazar García de la Universidad de Valencia, ha detectado la primera evidencia del consumo humano de setas.

El trabajo, publicado en el Journal of Archaeological Science, ha explorado la dieta antigua mediante el análisis de cálculos dentales de individuos magdalenienses del yacimiento cántabro de El Mirón. Los análisis de microscopía óptica y electrónica de barrido han detectado un amplio abanico de microrrestos de origen vegetal, fúngico, animal y mineral atrapados en los cálculos dentales en vida, que aportan información muy valiosa sobre la alimentación en el Magdaleniense.

Habitualmente las técnicas que reconstruyen las pautas alimentarias prehistóricas se centran en el consumo de productos animales, por este motivo, según el investigador, “poder obtener mediante este tipo de estudios información sobre el consumo de recursos vegetales es importante para tener una idea más completa sobre la alimentación de nuestros antepasados”.

“Este tipo de microrrestos demuestran que los individuos en El Mirón consumieron una amplia variedad de plantas de distintos ecosistemas, así como otro tipo de alimentos como setas de la variedad boletus”, asegura el investigador valenciano, asociado al Department of Human Evolution del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology.

Salazar recuerda que la arqueología no ha aportado mucha información hasta ahora sobre el uso temprano de setas. Y, aunque su uso es poco comprendido durante la prehistoria, la etnografía ha visto que grupos cazadores-recolectores recientes han utilizado frecuentemente las setas como alimento, condimento y medicina.

El equipo ha explorado la dieta mediante el análisis de cálculos dentales de individuos magdalenienses del yacimiento de El Mirón

“Este uso de setas sí que ha sido identificado durante el Calcolítico europeo, una vez se habían ya asentado las bases de la economía agrícola-ganadera”, apunta el coautor. Por ejemplo, el famoso hombre del hielo calcolítico descubierto hace un par de décadas en los Alpes, "Ötzi", llevaba ya setas encima. El nuevo descubrimiento en el yacimiento de El Mirón es, sin embargo, la  primera evidencia del uso humano de setas, que hasta la fecha se desconocía para el periodo Paleolítico.

Periodo de los cazadores de renos
La alimentación humana durante la fase Magdaleniense del Paleolítico superior europeo es poco conocida. Esto es un problema, particularmente, en lo referente al consumo de recursos vegetales, que se preservan poco en el registro arqueológico. A pesar de que el periodo Magdaleniense es comúnmente considerado en la gran parte del noroeste de Europa como el período de los "cazadores de renos", este no es el caso en la Península Ibérica. Otras evidencias ya demostraban que la dieta incluía cantidades considerables de carne de ciervo e íbex, pero hasta ahora no estaba claro si otros tipos de alimentos como las plantas fueron un componente de la dieta.

El valenciano Domingo Carlos Salazar García es investigador postdoctoral en el Max-Planck Institute for Evolutionary Anthropology, pero mantiene todavía una intensa colaboración con la Universidad de Valencia. Trabaja en arqueología biomolecular con el objetivo de reconstruir el tipo de alimentación y el estado de salud de nuestros ancestros, como también su interacción con el entorno.

Vía: SINC, 27/04/2015
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-yacimiento-cantabro-alberga-la-primera-evidencia-del-consumo-humano-de-setas

viernes, abril 17, 2015

Un estudio internacional describe por primera vez un patrón global sobre biodiversidad en zonas áridas


La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) lidera un proyecto en el que han llevado a cabo la monitorización de la vegetación y suelos en zonas áridas de todo el planeta. El estudio determina cómo la abundancia de plantas leñosas afecta a la biodiversidad vegetal y a la fertilidad del suelo de estos entornos.  

La lucha para frenar la desertificación tiene también un campo de batalla académico. Las predicciones apuntan a que las zonas áridas, semiáridas y seco-subhúmedas del planeta (zonas áridas), que se extienden por un 42% del globo pueden degradarse severamente como consecuencia del cambio climático. Para establecer políticas que sirvan de cortafuegos en estos espacios susceptibles de perder fertilidad y especies, es importante conocer primero cuáles son los determinantes de su biodiversidad y de la fertilidad de sus suelos, que está directamente relacionada con su capacidad de proveer servicios ecosistémicos que son el soporte de nuestro bienestar y desarrollo. Un equipo internacional coordinado por científicos españoles ha estudiado zonas áridas de todo el planeta y ha encontrado un patrón global entre la presencia de árboles y arbustos, la biodiversidad y la fertilidad del suelo de estos entornos. Al contrario de la creencia generalizada de que una mayor presencia de arbustos se asocia a ecosistemas degradados, este estudio demuestra que una cobertura intermedia de esta vegetación leñosa genera ecosistemas más diversos y con suelos más fértiles.

Vegetación leñosa (Kenya)
Vegetación leñosa (Kenya), F. Maestre, URJC
Más de un tercio de la población mundial (el 38% concretamente) vive en zonas áridas: entorno al Mediterráneo, en estepas como las existentes en el centro de Asia o en la sabana africana. Allí se encuentran de forma natural una importante presencia de arbustos y árboles (plantas leñosas). Un estudio global con muestreo en todos los continentes salvo la Antártida, liderado por el profesor de Ecología de la URJC Fernando Maestre, ha observado precisamente que los ecosistemas en los que hay abundancia intermedia de esta vegetación leñosa son más diversos y sus suelos albergan mayor fertilidad. Aunque existen otros estudios que han observado estas relaciones de biodiversidad y cobertura de plantas leñosas en aves y mamíferos a escala regional, este trabajo es el primero que estudia los efectos de la abundancia de vegetación leñosa en la riqueza de especies de plantas a escala global. Este trabajo es una iniciativa de la Universidad Rey Juan Carlos, a través de su laboratorio de cambio global y ecosistemas semiáridos (LCGES), y está financiado por el Consejo Europeo de Investigación (proyecto BIOCOM) dentro del VII Programa Marco de la Comisión Europea. El proyecto BIOCOM, que concluye este año, está liderado por el profesor Maestre, que es también el investigador principal del LCGES.

RED GLOBAL Y TRABAJO DE CAMPO
Con el fin de tejer una red de información que comprometiera la mayor extensión del planeta, el profesor Maestre y su equipo hicieron una llamada a otros colegas, a la que respondieron más de 60 investigadores de una treintena de centros de investigación y universidades de una veintena de países. Establecida la red global, se empezaron a tomar datos sobre el terreno.

Con la colaboración de estos científicos locales, se establecieron 224 puntos de muestreo en países en los que se da un clima semiárido. En el Hemisferio Norte dibujaron una franja geográfica que se extiende desde las planicies centrales de Estados Unidos y Méjico a España, Marruecos y Túnez en el entorno mediterráneo y que, pasando por Israel y Oriente Medio, alcanzaban las estepas de la región china de Mongolia Interior. En el Hemisferio Sur, muestrearon, además, zonas semiáridas de Perú, Argentina, Brasil y Australia entre otras. Asignaron, por último, un tercer eje de muestreo en el Ecuador, con datos procedentes de Ecuador, Venezuela y Kenia, donde también hay entornos semiáridos. Desde la URJC se diseñaron las herramientas de muestreo que emplearon los científicos locales, se procesaron todos los datos y se analizaron las variables relacionadas con la fertilidad del suelo en colaboración con los doctores Antonio Gallardo y José A. Carreira, de las Universidades Pablo de Olavide y de Jaén.

"La realización de este estudio global ha supuesto una cantidad de trabajo ingente que no hubiera sido posible sin la red de colaboraciones internacional que hemos establecido y sin los recursos proporcionados por el proyecto BIOCOM", explica el Dr. Maestre. "En total, se han realizado más de 46.000 análisis de suelo, ya que se tomaron más de 2.600 muestras de suelo y en cada una se han analizado 18 variables relacionadas con la estructura y la fertilidad del suelo", añade. Parte de los resultados de esta investigación han sido publicados recientemente en Global Ecology and Biogeography, en un artículo liderado por el Dr. Santiago Soliveres, investigador post-doctoral de la Universidad de Berna (Suiza), que ha trabajado en la URJC como investigador pre- y post-doctoral en el LCGES de 2007 a 2013.

COBERTURA INTERMEDIA BENEFICIOSA
Una de las principales conclusiones de la investigación ha sido que cuando hay niveles intermedios de cobertura vegetal leñosa, la biodiversidad y una variable equiparable a la fertilidad del suelo son mayores. Las coberturas intermedias de árboles y arbustos presentes en las estepas o las zonas mediterráneas hacen que estos sistemas sean más heterogéneos, "incrementando la disponibilidad de nichos ecológicos y capturando una mayor cantidad de recursos, lo que permite que se sobrevivan más especies vegetales diferentes", explica el Dr. Soliveres.

Sin embargo, las coberturas excesivas de vegetación leñosa pueden reducir estos niveles de biodiversidad y fertilidad del suelo. "Estos niveles excesivos de vegetación leñosa continua homogenizan el ecosistema y excluyen especies que dependen de espacios más abiertos, reduciendo la biodiversidad total del ecosistema. Un resultado importante de este estudio es que el efecto negativo de esta homogeneización no ocurre en las zonas con mayor disponibilidad de agua, pero su efecto negativo en la fertilidad del suelo puede aumentar en las zonas más secas debido a la mayor aridez predicha para finales de este siglo por los modelos climáticos", explica el Dr. Soliveres.

CAMBIO GLOBAL
Los entornos semiáridos y su biodiversidad están expuestos a diferentes amenazas derivadas de la actividad humana. Este estudio demuestra que la reducción de la vegetación leñosa puede reducir drásticamente la diversidad de sus especies asociadas y generar pérdidas en la fertilidad del suelo y su habilidad para secuestrar CO2. La información proporcionada por los científicos puede ayudar a establecer políticas que permitan la conservación de estos espacios naturales en un contexto de cambio ambiental global.


Referencias bibliográficas: Santiago Soliveres, Fernando T. Maestre, David J. Eldridge, Manuel Delgado-Baquerizo, José Luis Quero, Matthew A. Bowker y Antonio Gallardo. 2014. Plant diversity and ecosystem multifunctionality peak at intermediate levels of woody cover in global drylands. Global Ecology and Biogeography 23: 1408-1416.

Vía: Madri+d, 17/04/2015
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=63406&origen=notiweb&dia_suplemento=viernes

jueves, abril 02, 2015

Los fósiles de Lo Hueco 'hablan' del clima de hace 70 millones de años

La gran variedad y cantidad de macrofósiles hallados en Lo Hueco, en Fuentes (Cuenca), convierte este yacimiento en un lugar único en Europa para el estudio del Cretácico Superior.

Un equipo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado los isótopos de carbono y oxígeno del tejido óseo fosilizado de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y peces de hace unos 70 millones de años. Los resultados del análisis, que aparecen publicados en la revista PLOS ONE, han permitido reconstruir las condiciones climáticas, ecológicas e hidrológicas de un ecosistema de este periodo en la Península Ibérica. A comienzos del verano del año 2007, las obras de construcción del AVE Madrid-Levante dejaron al descubierto una serie de arcillas grisáceas y rojizas con 'grandes huesos' al atravesar un pequeño cerro denominado Lo Hueco. Un equipo de paleontólogos, coordinado por el investigador José Luis Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid, identificó los restos fósiles como pertenecientes a dinosaurios saurópodos del grupo de los titanosaurios.

No sólo dinosaurios, sino también cocodrilos muy parecidos a los actuales (eusuquios), tortugas ya extintas que escondían su cuello lateralmente (botremídidas) y peces óseos primitivos (lepisósteos) eran los vertebrados que poblaban esta zona de la Península Ibérica durante el Cretácico Superior. Estudios científicos posteriores han demostrado que aquella concentración biótica tuvo lugar en una llanura de inundación continental fangosa, atravesada por canales arenosos y expuesta a la influencia intermitente y sucesiva de aguas dulces y salobres, al encontrarse próxima a la costa en aquella época.

TEMPERATURAS MÁS ELEVADAS

El yacimiento de Lo Hueco, considerado la Atapuerca de los dinosaurios por sus más de 10.000 fósiles de diferentes grupos de flora y fauna, se encontraba en una latitud aproximada de 31° N, en una posición más cercana al Ecuador. En esta época, el clima de la Tierra se caracterizaba por presentar temperaturas más elevadas que ahora, con una alta concentración de CO2 en la atmósfera y ausencia de casquetes polares permanentes.

"Los fósiles de especies con fisiologías y hábitos de vida tan dispares nos han permitido obtener información acerca de la variabilidad térmica estacional, la dieta que tenían estos animales, así como precisar el tipo de hábitat", indica Laura Domingo, investigadora del CSIC en el Instituto de Geociencias (mixto del CSIC y la Universidad Complutense de Madrid).

La proporción de isótopos estables de oxígeno en el tejido óseo de los dinosaurios ha aportado a los investigadores información sobre el agua ingerida a lo largo de un año, así como de las precipitaciones y la temperatura media anual. Han obtenido datos del valor isotópico del agua de ingesta, tanto para los dinosaurios como para los cocodrilos y las tortugas. Posteriormente, han realizado un cálculo de las temperaturas utilizando el valor isotópico de los peces, ya que, al ser de sangre fría y no regular su temperatura corporal, dependen totalmente de la temperatura ambiental.

"La comparación con datos de estaciones meteorológicas costeras actuales situadas en una latitud similar a la de Lo Hueco indica que la amplitud térmica estacional en el Cretácico Superior entra dentro del rango actual. Es decir, las temperaturas no permanecían más constantes a lo largo del año que en la actualidad, como sí se ha observado en épocas previas y más cálidas del Cretácico", asegura Domingo.

La proporción de isótopos de carbono ha dado pistas sobre el tipo de bioma que existía. "El estudio de la materia orgánica fósil presente en el sedimento de Lo Hueco apunta hacia una vegetación dominada por un amplio grupo de especies de árboles, arbustos y hierbas", señala la investigadora del CSIC.

LA DIETA DE LOS DINOSAURIOS

Los saurópodos, los grandes dinosaurios herbívoros de cuello largo como el Diplodocus y el Brachiosaurus, no fueron presa de los dromeosáuridos, a los que pertenece el Velociraptor. Al menos no fue así en la zona que ocuparon hace 70 millones de años en Lo Hueco.

El trabajo -que ha contado con la colaboración de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Alcalá de Henares y la Universidad Autónoma de Madrid- ha permitido por primera vez comparar los valores isotópicos del carbono presente en el esmalte dental de dinosaurios carnívoros y herbívoros.

"Estudios llevados a cabo en mamíferos actuales indican que existe una diferencia entre carnívoros, con valores isotópicos más bajos, y herbívoros, con valores más altos a causa de la distinta posición en la cadena trófica. En el caso de los dinosaurios de Lo Hueco, no existen diferencias sustanciales. Creemos que los saurópodos no fueron presas factibles de los dromeosáuridos por su enorme tamaño corporal", afirma Domingo.

Según los investigadores, se trata de un primer paso, pero las conclusiones abren una nueva vía de investigación hacia el análisis del valor isotópico de carbono en los ornitópodos de Lo Hueco. "Estos dinosaurios herbívoros podrían haber sido presas más probables para los dromeosáuridos dado su menor tamaño", indica la investigadora del CSIC.


Laura Domingo, Fernando Barroso-Barcenilla y Óscar Cambra-Moo. Seasonality and paleoecology of the Late Cretaceous multi-taxa vertebrate assemblage of 'Lo Hueco' (central eastern Spain). PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0119968


Vía: Madri+d, 26/03/2015
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=63295&origen=notiweb&dia_suplemento=jueves

lunes, marzo 09, 2015

Los satélites revelan que la vegetación de todo el planeta se está transformando

Según un estudio de la Universidad Johann Wolfgang Goethe (Alemania) basado en datos de satélite recogidos durante 30 años, en décadas recientes, las llamadas 'estaciones de crecimiento' de las plantas han cambiado por todo el mundo. Investigaciones previas han demostrado que, al menos en el hemisferio norte, la causa de esta transformación es el cambio climático. 
Se espera que esto tenga consecuencias para la agricultura, las interacciones entre especies, el funcionamiento de los ecosistemas y el intercambio de dióxido de carbono y energía entre la superficie terrestre y la atmósfera. ¿Están las hojas y los brotes primaverales desarrollándose antes de tiempo? ¿En otoño, tardan más en caer las hojas de los árboles? ¿Se están manteniendo verdes los ecosistemas esteparios, y las sabanas convirtiéndose en zonas áridas y secas? Según un estudio de la Universidad Johann Wolfgang Goethe (Alemania) basado en datos de satélite, en décadas recientes, las llamadas 'estaciones de crecimiento' de las plantas han cambiado por todo el mundo.

Se espera que esto tenga consecuencias para la agricultura, las interacciones entre especies, el funcionamiento de los ecosistemas y el intercambio de dióxido de carbono y energía entre la superficie terrestre y la atmósfera, informa la Universidad Goethe en un comunicado.

TODAS LAS REGIONES ESTÁN AFECTADAS
"Prácticamente no queda una sola parte de la Tierra que no se haya visto afectada por estos cambios", explica Robert Buitenwerf, autor del estudio e investigador del Instituto de Geografía Física de dicha Universidad. Buitenwerf ha llegado a esta conclusión tras evaluar datos de satélite recogidos entre 1981 y 2012. En concreto, tras analizar 21 parámetros de actividad vegetal en esos datos, con el fin de determinar el momento, la duración y la intensidad del crecimiento de desde bosques septentrionales de coníferas hasta selvas tropicales.

Su conclusión: en el 54% de la superficie de la Tierra al menos un parámetro de la actividad vegetal se ha alejado del valor medio, por más de dos desviaciones estándar. Así, tal y como se informa al respecto en Nature Climate Change, en la actualidad, las hojas brotan antes en la mayoría de las zonas climáticas del norte. Y, aunque también están cayendo un poco antes en otoño, el periodo de vegetación general se ha hecho más largo. Por otra parte, en nuestras latitudes, árboles y arbustos están perdiendo sus hojas más tarde de lo que pasaba hasta ahora.

CAMBIOS EN EL SUR
En cuanto al hemisferio sur, los científicos alemanes han descubierto que en varias sabanas de América del sur, África del sur y Australia, la actividad de la vegetación se ha reducido durante las estaciones secas. "Aunque las sabanas presentan una vegetación similar y climas comparables, si ha habido cambios en su actividad vegetal. Esto puede atribuirse a diferencias en el funcionamiento de sus ecosistemas respectivos", explica Buitenwerf.

La distribución estacional del crecimiento de las hojas constituye un indicador importante para conocer este punto, pues indica cómo diversos ecosistemas reaccionan a los cambios de su entorno. Sobre las causas de dichos cambios, el científico señala que: "A pesar de que los cambios en la vegetación en el hemisferio norte han sido atribuidos de manera concluyente al cambio climático por otros estudios, la atribución de las transformaciones halladas en el sur en nuestra investigación requerirá un análisis más complejo".

CONSECUENCIAS PARA LA ESPECIES

En el hemisferio norte se ha demostrado ya que las especies cuyos ciclos de vida dependen de los periodos de la vegetación están amenazadas por cambios severos. Las consecuencias para las especies del hemisferio sur, en cambio, aún no están claras. Los satélites se están convirtiendo en una valiosa herramienta para el análisis del estado de la vegetación terrestre. También han servido para conocer cómo las plantas absorben y liberan el carbono atmosférico según las estaciones; y para elaborar mapas de la Tierra en los que se refleja la fluorescencia que emiten las plantas terrestres durante su fotosíntesis. Esta información permitirá, por ejemplo, ayudar a los agricultores a responder a tiempo a situaciones climáticas extremas e incluso evitar hambrunas.

Referencia bibliográfica:

Robert Buitenwerf, Laura Rose, Steven I. Higgins. Three decades of multi-dimensional change in global leaf phenology. Nature Climate Change (2015). DOI: 10.1038/nclimate2533.
DOI: 10.1038/NCLIMATE2533.


Vía: Tendencias 21, 09/03/2015
F:http://www.tendencias21.net/Los-satelites-revelan-que-la-vegetacion-de-todo-el-planeta-se-esta-transformando_a39897.html