"Novedad. Cosa nueva y no acostumbrada. Suele ser peligrosa por traer consigo mudança de uso antiguo" (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS) 1539-1613

"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

jueves, octubre 10, 2013

Las áreas tropicales sufrirán antes los efectos del cambio climático

Dentro de 35 años, incluso las mayores caídas de temperaturas serán más altas que las experimentadas en los pasados 150 años, según un nuevo y masivo análisis de modelos climáticos que publica la revista Nature. Este trabajo indica, por primera vez, que estos cambios serán más acusados en algunas de las zonas más pobres y con mayor biodiversidad del mundo, los trópicos.

Los trópicos serán los primeros en superar los límites históricos de temperatura. Olas de calor continuas amenazarán la biodiversidad y afectarán a los países más poblados y con menor cantidad de recursos para adaptarse, según un estudio que publica la revista Nature.

Investigadores de la Universidad de Hawái en Manoa (EE UU) han creado un índice que indica el año en el que el clima de un lugar determinado de la Tierra cambiará de forma continua con temperaturas por encima de las registradas en los períodos más extremos de los últimos 150 años.

“Los resultados nos han sorprendido porque serán las áreas de los trópicos, situadas entre 23,5 grados latitud norte y sur del ecuador, las primeras zonas que experimentarán climas sin precedentes en la próxima década”, apunta a SINC Camilo Mora, investigador de la Universidad de Hawái y autor principal del estudio.

Este índice muestra que la Tierra experimentará un clima radicalmente diferente en 2047. En un escenario alternativo, con emisiones de gases de efecto invernadero más estables, la media global para esta diferencia en el clima se produciría en 2069.
 
“Podemos hacer comparaciones de la temperatura usando la tabla de las ciudades del mundo que ofrecemos en la página web de nuestra universidad. Lo que hemos hecho es recopilar los datos de todos los modelos y mostrar sus resultados. Estamos mostrando datos de todo el mundo”, añade Mora.
Asimismo, el científico asegura que los resultados les han sorprendido. “Independientemente del escenario, los cambios se producirán pronto", asegura Mora. "Para mi generación, cualquiera que fuera el clima al que estuviéramos acostumbrados, será cosa del pasado".

Los científicos calcularon el índice para variables adicionales incluidas la evaporación, la precipitación y la temperatura de la superficie del océano y el pH. “Al mirar el pH de la superficie del mar, el índice indica que se han superado los límites extremos históricos del año 2008”, señala el estudio.
Esto concuerda con trabajos recientes, y se explica por el hecho de que el pH del océano tiene un estrecho rango de variabilidad histórica y porque el  océano ha absorbido una fracción considerable de las emisiones de CO2 de origen humano.

Pérdida de biodiversidad

Los trópicos mantienen la mayor diversidad mundial de especies marinas y terrestres. El estudio concluyó que el efecto general del cambio climático mundial sobre la biodiversidad se producirá, no solo como resultado de los mayores cambios absolutos en los polos, sino también –y de forma más urgente– por los cambios pequeños pero rápidos en los trópicos.  

“Las especies tropicales no están acostumbradas a la variabilidad del clima y son más vulnerables a los cambios relativamente pequeños”, subrayan los expertos. Estudios previos ya han demostrado que los corales y otras especies tropicales viven actualmente en zonas cercanas a sus límites fisiológicos.

El estudio sugiere que la planificación de la conservación podría verse afectada. La mayoría de los lugares de alta diversidad de especies se encuentran en los países en desarrollo y un cambio climático rápido podrá alterar el funcionamiento de los sistemas biológicos de la Tierra, obligando a las especies que traten de adaptarse y sobrevivir se desplacen para localizar el clima adecuado o se extingan.

"Este trabajo demuestra que estamos empujando a los ecosistemas del mundo fuera del entorno en el que se desarrollaron, hacia condiciones completamente nuevas a las que puede que no sean capaces de hacer frente. Se producirán extinciones como resultado", afirmó Ken Caldeira de la Institución Carnegie para la Ciencia. "Algunos ecosistemas pueden ser capaces de adaptarse, pero para otros, como los arrecifes de coral, se perderán completamente”.

Ryan Longman, coautor del estudio, apunta: “Nuestros resultados sugieren que los países afectados por los primeros cambios en el clima sin precedentes serán los que tienen la menor capacidad de respuesta. Irónicamente son los menos responsables del cambio climático”.

Referencia bibliográfica:
Camilo Mora et al. “The projected timing of climate departure from recent variability”. Nature doi:10.1038/nature12540.

Vía: SINC,  09/10/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-areas-tropicales-sufriran-antes-los-efectos-del-cambio-climatico

Descubren en la costa mediterránea a la madre de los perfumes romanos

 Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla han descrito una nueva planta en el Mediterráneo oriental, que crece principalmente cerca de la costa. La importancia de este hallazgo radica en que es el ancestro materno de una especie de origen híbrido, Reseda odorata, utilizada desde la época romana por la fragancia de sus flores y cuya esencia se empleó antiguamente en la industria cosmética.
 
Un artículo que publica la revista Annales Botanici Fennici describe una nueva especie de planta con flores, Reseda minoica, de la región Mediterránea oriental, concretamente de Creta (isla de Gavdos, la isla más meridional de Grecia), Chipre y el sur de Turquía.
 
“Esta especie pertenece al género Reseda de la familia Resedáceas, próxima a las crucíferas –que incluye plantas como la col, la mostaza y el rábano– y crece sobre sustratos calizos en formaciones de matorral cercanas a la costa”, explica a SINC Santiago Martín Bravo, coautor del estudio e investigador del área de Botánica de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (UPO).
 
La planta se encuadra en la sección Phyteuma del género Reseda, un grupo de taxonomía compleja formado sobre todo por endemismos de distribución restringida a áreas del oeste o del este del Mediterráneo, lugares considerados de importancia crítica en la diversificación de la flora mediterránea.
 
“Hasta ahora esta planta se había venido confundiendo con especies próximas como R. odorata, R. orientalis y R. balansae”, añade el investigador. Reseda minoica se distingue de estas otras especies por su menor número de estambres, el tamaño de las semillas y el color de los pétalos.
 
Según Pedro Jiménez Mejías, el otro coautor del estudio e investigador también de la UPO, “la importancia de este hallazgo radica en que Reseda minoica es el ancestro materno de una especie cultivada de origen híbrido, Reseda odorata, utilizada desde la época romana por la fragancia de sus flores y cuya esencia se empleó antiguamente en la industria cosmética. La localización de una de las piezas de su origen (la especie madre), da información de los mecanismos evolutivos que producen especies que luego son útiles para el hombre”.
Además, los científicos consideran que es una planta “por el momento rara”, que podría merecer protección para que no desapareciera. “Si ello ocurriera, perderíamos parte del patrimonio genético vegetal del Mediterráneo, con la consiguiente pérdida que en uso y oportunidad puede suponer para el ser humano”, asegura Jiménez.

En cualquier caso, dado que la especie es de reciente descubrimiento, no se descarta que los botánicos de las zonas donde crece la empiecen a buscar y aparezca en más lugares.

Otras dos nuevas especies en África
Estos dos investigadores han participado además recientemente en el hallazgo de otras dos nuevas especies de África pertenecientes al género Carex de la familia de las Ciperáceas –que incluye especies como la chufa o el papiro–. Una de ellas, Carex rainbowii, se ha encontrado en bosques de la cordillera de los Drakensbergs, en la región de KwaZulu-Natal, en el este de Sudáfrica. La segunda, Carex modesti, solo se conoce en bordes de arroyo y turberas de una zona muy localizada de las montañas del sur de Tanzania.

La descripción de ambas especies constituye un buen ejemplo de la importante proporción de biodiversidad que aún puede quedar por descubrir, especialmente en zonas remotas del planeta, incluso en grupos de seres vivos a priori bien conocidos como son las plantas con flores.

Referencias bibliográficas:
Martín-Bravo, S., Jiménez-Mejías, P. “Reseda minoica (Resedaceae), a New Species from the Eastern Mediterranean Region”, Annales Botanici Fennici 50 (1-2): 55-60, 2013. http://dx.doi.org/10.5735/085.050.0108
S. Martín-Bravo, M. Escudero, M. Miguez, P. Jiménez-Mejías, M. Luceño, “Molecular and morphological evidence for a new species from South Africa:
Carex rainbowii (Cyperaceae)”. South African Journal of Botany 87 85–91, 2013.
Martín-Bravo, S., Escudero, M., Jiménez-Mejías, P. “Carex modesti, a new species from southern Tanzania”. Blumea 57: 143-146, 2012.

 Vía: SINC, 08/10/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Descubren-en-la-costa-mediterranea-a-la-madre-de-los-perfumes-romanos

jueves, octubre 03, 2013

La clasificación morfológica de especies subestima los niveles reales de riqueza biológica

Se suele definir una especie biológica como un grupo de organismos capaces de reproducirse entre sí y de producir descendencia fértil. Las especies son linajes evolutivos independientes y, con frecuencia, poseen rasgos físicos y comportamientos diferentes, que tradicionalmente se han empleado para clasificar los organismos en uno u otro grupo. 

Ahora, un estudio elaborado por un equipo internacional de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sugiere que en algunos grupos dicho supuesto subestima los niveles reales de riqueza de especies y la biodiversidad mundial. 

El estudio ha analizado el ADN de 99 individuos pertenecientes a cinco especies de colémbolos definidas según su morfología en Panamá. Los colémbolos son un tipo de invertebrados con cierto parecido a los insectos, incapaz de volar y frecuentemente asociado a los ambientes de suelo. "Nuestro trabajo genético revela que individuos que hasta ahora se habían clasificado dentro de una misma especie por ser indistinguibles físicamente, en realidad pertenecen a distintos linajes evolutivos. En concreto, en las 5 especies analizadas hemos identificado 58 linajes evolutivos", explica el investigador del CSIC Brent Emerson, del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología. 

Los resultados, en combinación con estudios previos, sugieren que podrían existir al menos 10 veces más especies de colémbolos de lo que se creía. "Hasta ahora se pensaba que había unas pocas especies con distribuciones geográficas muy amplias, a veces con presencia en más de un continente, a pesar de que los colémbolos no pueden volar. Ahora vemos que en realidad hay muchas más especies, con distribuciones muy localizadas", añade el investigador. 

Además, las secuencias de ADN han permitido estimar que esta diferenciación biológica no es reciente, sino que se remonta millones de años, y estuvo probablemente ocasionada por los cambios climáticos del pasado y los acontecimientos geológicos.

Francesco Cicconardi, Pietro P. Fanciulli, Brent Emerson. Collembola, the biological species concept and the underestimation of global species richness. Molecular Ecology. DOI: 10.1111/mec.12472 

Vía: Madri+d, 03/10/2013
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=58125&origen=notiweb&dia_suplemento=jueves

martes, octubre 01, 2013

Por una justicia medioambiental mundial

El metabolismo social de la economía mundial y la competencia por los recursos, cada vez más intensos, ejercen una presión sin parangón sobre el medio ambiente y las comunidades vulnerables. Esta tendencia no tiene visos de cambiar, por lo que cabe la posibilidad de que aumenten los conflictos motivados por el choque entre la escasez de recursos y la protección medioambiental.

Las organizaciones en favor de la justicia medioambiental son grupos sociales dedicados a intermediar entre comunidades, países y empresas cuando se producen conflictos relacionados con la extracción de recursos o la eliminación de residuos. Su labor resulta fundamental a la hora de dirigir la atención hacia el hecho de que la seguridad medioambiental es un derecho humano básico.

Sin embargo, a menudo carecen de los recursos necesarios para resultar completamente efectivas. El proyecto financiado con fondos europeos EJOLT, Environmental Justice Organisations, Liabilities and Trade, se puso en marcha en 2011 con la intención de realizar un estudio sobre conflictos medioambientales de todo el planeta y prestar apoyo a organizaciones y comunidades que luchan por la justicia medioambiental.

Su coordinador, Joan Martínez Alier, perteneciente al Instituto de Ciencia y Tecnologías Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (España), afirmó que estos objetivos son más sencillos de alcanzar si se fomenta la colaboración en materia de vigilancia de la salud medioambiental, estrategias jurídicas y evaluación de servicios medioambientales. "En términos académicos, este proyecto está logrando progresos en el campo de la ecología política estadística", explicó Alier. "En términos sociales, aumenta el perfil de los conflictos medioambientales. La justicia medioambiental es una fuerza trascendental hacia una mayor sostenibilidad económica mundial".

El equipo al cargo confía en capacitar a las organizaciones y las comunidades a las que apoya para que estas puedan reivindicar y defender sus derechos en mejores condiciones. Según Alier, las comunidades vulnerables suelen padecer una parte desproporcionada de las desventajas de la contaminación y los daños al medio ambiente generados por la cadena de producción al completo, desde la extracción hasta la eliminación pasando por el procesamiento. Aquellos más afectados son los sectores marginados de la población como los pobres, las mujeres, las minorías y los indígenas que dependen de forma mucho más directa de los recursos naturales para su subsistencia.

Leah Temper, la vicecoordinadora de EJOLT, añadió: "A menudo, estas comunidades, como los grupos de indígenas o los campesinos, hacen un aprovechamiento sostenible de la economía. Los conflictos surgen cuando la industria trata de apropiarse de recursos medioambientales de este tipo de comunidades y se genera desposesión y contaminación. Estos conflictos son cada vez más frecuentes en las 'fronteras de las mercancías', lugares remotos pero que poseen los últimos ecosistemas puros del planeta". El equipo del proyecto ya ha logrado progresos notables. Los dos primeros años de investigación de EJOLT han dado lugar, tal y como estaba planteado, a ocho informes de relevancia. En ellos se trata sobre combustibles fósiles, conflictos sobre minería y sobre el impacto de las plantaciones industriales de árboles.

Los artífices del proyecto redactaron recomendaciones en torno a los medios jurídicos que organizaciones y comunidades podrían emplear para obtener compensaciones por daños medioambientales. Actualmente trabajan en la preparación de un inventario de conflictos medioambientales en todo el mundo en el que figuran dos mil emplazamientos. El primer mapa a completar trata sobre los conflictos medioambientales en Turquía. Un periódico de gran tirada nacional se hizo eco de su trabajo tras las manifestaciones recientes contra el plan gubernamental de demolición del parque Gezi de Estambul (Turquía). El segundo y tercer mapa reflejan la situación en Ecuador y Colombia.

El proyecto difunde sus resultados en Internet y ha producido varios documentales sobre justicia medioambiental en los que se han tratado temas como los derechos de aquellos dedicados al reciclaje urbano y la resistencia de los indígenas a la extracción de petróleo y uranio. Su objetivo es facilitar el acceso a la justicia medioambiental y a otros conceptos relacionados como la deuda ecológica y el intercambio ecológicamente desigual.

"EJOLT confía en desbaratar lo que denominados la ceguera consumidora", explicó Temper. "Al repostar en la gasolinera no se plantea uno si el combustible procede de comunidades contaminadas en el Delta del Níger o de una catástrofe medioambiental como la que suponen las areniscas bituminosas de Canadá. Nuestra intención es por tanto hacer más patente el metabolismo de la sociedad y poner de relieve los conflictos relacionados que se producen al otro extremo del consumo".

EJOLT estará en marcha hasta 2015 y en él participan veintitrés organizaciones académicas, gabinetes estratégicos y grupos de activistas involucrados en la justicia medioambiental. Este proyecto recibió de la Unión Europea una financiación de 3,7 millones de euros. 

Vía: Madri+d, 01/10/2013
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=58097&origen=notiweb&dia_suplemento=martes







miércoles, septiembre 18, 2013

Toda la Tierra al alcance del usuario desde el espacio

Que la única perspectiva de toda la Tierra es la que se tiene desde el espacio es obvio. También lo es que los satélites en órbita ven el suelo, el hielo, el agua y los océanos a escala global y miden múltiples parámetros, como las temperaturas, los vientos, los contaminantes, la salinidad de los mares... Los científicos explotan intensamente desde hace años los datos para conocer el planeta. Pero ha llegado la hora de que esa información sea también ampliamente social y económica, que ayude a afrontar los retos y problemas de la población mundial, tal y como se puso de manifiesto en el congreso Planeta Vivo 2013, celebrado la semana pasada en Edimburgo (Reino Unido) con participación de casi 2.000 expertos internacionales.
 
El 71% de la superficie del planeta está cubierto por los océanos y el 29% es tierra firme; de esta, excluyendo la Antártida, el 22% son desiertos, hielo y nieve; el 28%, bosques y selvas; el 25%, tierras de pastoreo; el 13%, zonas urbanizadas, y el 12% está dedicado a las cosechas, detalló Volker Liebig, director de los programas de observación de la Tierra de la Agencia Europea del Espacio (ESA), en Edimburgo. Y más datos: de dos megaciudades en 1979 (Tokio y Nueva York), se ha pasado a 23 en 2011 y serán 37 en 2025; para mediados de siglo habrá que aumentar la producción de alimentos en un 70% respecto a 2005-2007, con una población mundial de 9.000 millones de personas (hacia 2040). Y no solo alimentos. Habrá que optimizar también el suministro de agua y de energía, manteniendo, además, la biodiversidad y los ecosistemas, recordó Volker.  Así, argumentó, la imprescindible perspectiva global necesita la información detallada de la situación y evolución continua del uso del planeta que solo los satélites pueden proporcionar.
 
Igual que la predicción meteorológica basada en información de satélites es un servicio constante, de indudable impacto económico e imprescindible para múltiples actividades, la información detallada y precisa de la humedad del suelo, de las corrientes, mareas y oleajes costeros, de la productividad marina etcetera, debe llegar dentro de poco a planificadores, agricultores, ingenieros de infraestructuras... como servicio imprescindible. Por no hablar de la gestión de desastres naturales o de los delitos medioambientales.
 
“Con el satélite Sentinel 1, que se lanzará el año próximo, vamos a proporcionar, por ejemplo, los datos tomados con radar del hundimiento o elevación del suelo con precisión de un milímetro. Ya se ha hecho para París y para Venecia, y ahora lo haremos para todas las ciudades”, explica el ingeniero español Ramón Torres, jefe del proyecto de ese satélite, el primero de la serie de los Sentinel que formarán el sistema europeo Copérnico. “Esos datos precisos de movimiento del suelo serán de gran utilidad en urbanismo y construcción, por ejemplo, influirán en los materiales y estructuras a utilizar y permitirán que accidentes como el socavón de El Carmelo, en Barcelona, en 2005, no se repitan”, añade Torres. “Es la hora de las aplicaciones comerciales”, subraya Torres. “Y no puedes tener usuarios si no ofreces continuidad y calidad de los datos”, añade. Todo esto va combinado con la revolución de Internet, las redes de datos en banda ancha, los avances en computación, las nuevas herramientas de generación de mapas, etcétera, apunta Volker.
 Copérnico proporcionará datos globales, normalizados y constantes para que se puedan desarrollar aplicaciones que faciliten su uso masivo, han destacado los expertos en Edimburgo. El efecto podría ser algo similar al del sistema GPS que, tomando los datos de los satélites, ha permitido desarrollar múltiples usos. En Copérnico (antes GMES) y sus satélites, la ESA ha invertido 1.600 millones de euros desde 2005, y la UE, 600 millones. Ahora, para su operación, la UE se hace cargo del coste, que asciende a 3.800 millones desde 2014 a 2020. Según los cálculos de la Comisión Europea, Copérnico generará 30.000 millones de beneficios económicos. 
Pero a la vez, las misiones científicas tienen que seguir abriendo camino. “Cara al futuro se planean satélites para la observación, cuantificación y vigilancia de las nieves en el planeta, para obtener la información global sobre la biomasa, midiendo cobertura forestal y altura de los árboles y para conocer con detalle, por ejemplo, las corrientes y otros fenómenos costeros, porque el océano abierto lo conocemos ya bien, pero a muchos efectos es un desierto, ya que la gente vive en la costa, y en ella se desarrollan las actividades económicas principales”, argumenta Alan O’Neill, profesor de la Universidad de Reading (Reino Unido).
 
La misión Biomass revolucionará la gestión y explotación de recursos forestales, pero también tomará información esencial para los científicos del clima, para cuantificar el ciclo del carbono e incluso para verificar los acuerdos internacionales sobre cambio climático, explicó en Edimburgo el experto Shaun Quegal, de la Universidad de Sheffield. El satélite se lanzará en 2020.

España se descuelga
España ha pasado de comprometer una inversión de 670 millones en programas de la Agencia Europea del Espacio (ESA), en los presupuestos plurianuales que se acuerdan en las conferencias de ministros de la organización, a 85 millones en la última reunión, celebrada a finales del año pasado en Nápoles. “Estamos trabajando con la delegación española y con la industria para ver cómo podemos ayudar a las empresas”, señaló, muy diplomáticamente, Jean-Jacques Dordain, director general de la ESA en el congreso de Edimburgo. Puntualizó que se tarda décadas en desarrollar la capacidad industrial en el sector espacial y que se destruye muy rápido lo logrado cuando se interrumpe la inversión.
 
En los programas de observación de la Tierra, que suponen un 22% del presupuesto total de la ESA en 2013 y a los que se asignaron casi 2.000 millones de euros para los próximos años en la conferencia de Nápoles, España se comprometió exclusivamente en dos proyectos, con 59 millones: 52 millones para el programa METOP (con directo interés de la empresa CASA-Espacio Astrium) y siete millones van a SMOS (para cubrir la operación del satélite este año desde la estación de Maspalomas, en Canarias). Ni un euro más. La consecuencia es que, desde principios de 2013, los concursos de la ESA para contratos industriales de todos los demás proyectos de observación de la Tierra llevan una cláusula especificando que no pueden presentarse las empresas españolas, ya que el país no contribuye a la financiación.
 
Vía: El País, 18/09/2013
F:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/17/actualidad/1379448631_611059.html

lunes, septiembre 09, 2013

El Mediterráneo y el Caribe, entre las regiones que necesitan más protección de su biodiversidad

Instituciones estadounidenses e inglesas han identificado las regiones del mundo donde es necesario aumentar las áreas de protección de la biodiversidad para cumplir con los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Para el 2020, una de sus metas es que el 17% de la superficie de la Tierra sea zona protegida y se conserve el 60% de las plantas endémicas.

Las regiones del Mediterráneo y el Caribe son unas de las áreas que necesitan una mayor protección sobre la biodiversidad para mantener las especies endémicas y reducir el ritmo de su extinción, según un estudio elaborado por investigadores de EE UU y Reunido Unido publicado en la revista Science. Los científicos destacan que estos territorios no coinciden exactamente con los parques naturales y zonas de especial conservación.

“Los ecosistemas mediterráneos suele tener muchas especies únicas y un impacto humano excepcional ya que a la gente le gusta vivir con este clima. Esa combinación ha dado lugar a que muchas especies mediterráneas estén bajo amenaza”, asegura a SINC Clinton Jenkins, investigador del departamento de biología de la Universidad de Carolina del Norte, EE UU, y coautor del artículo.
El estudio se ha elaborado con la información recogida por la base de datos sobre especies vegetales más grande del mundo, realizada por El Real Jardín Botánico de Kew, Inglaterra, con cerca de 110.000 plantas distintas, y utilizando modelos computacionales.

Las regiones identificadas como particularmente ricas en especies incluyen hasta el 75% de todas las de plantas del planeta, así como la mayoría de las especies de aves, mamíferos y anfibios. Esta área está formada por varias islas tropicales y subtropicales, al igual que por las montañas del norte de los Andes el Caribe, América Central, partes de África, Asia y el Mediterráneo. “La mayoría de estas zonas necesitan todavía mayor protección, aunque Costa Rica es líder mundial en mantenimiento de la biodiversidad”, explica el investigador.

Respecto a España, Lucas Joppa, uno de los autores del trabajo y miembro del Laboratorio Computacional de Microsoft en Cambridge, Inglaterra destaca a SINC: “Las Islas Canarias, son importantes porque tienen densidades excepcionalmente altas de especies endémicas, que solo se encuentran en el archipiélago”.
El estudio se ha elaborado con la base de datos sobre plantas más grande del mundo, con más de 110.000 especies distintas

Los investigadores señalan que menos de la sexta parte del planeta está protegida y que el 67% de todas las plantas endémicas del mundo se encuentran solamente en el 17% del territorio. “Actualmente nos encontramos en un 13%, por lo que es necesario un aumento de las áreas protegidas que asegure que el número de especies de plantas a preservar se maximice”, señala Joppa.

"El mundo ha protegido un amplio territorio, algo muy positivo", dice Stuart Pimm de la Universidad de Duke, en EE UU, otro de los investigadores. “La mejor noticia es que estas áreas protegidas funcionan, y sus fronteras tienden a permanecer intactas y retrasan la pérdida de biodiversidad". Las áreas que no están protegidas tienen una tasa de extinción que es de 100 a 1000 veces más rápida que la natural.

Objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica
El artículo concluye que para cumplir los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica de preservar el 17% de la superficie de la Tierra y conservar el 60% de las plantas para el año 2020, solo se alcanzarán si se aumentan las áreas de especial protección. “Es posible cumplir pero se requerirá mucha voluntad política y el compromiso de proteger el futuro de la vida del planeta”, asegura Jenkins. “Nos estamos quedando sin tiempo para tomar decisiones importantes sobre el futuro”.

Pimm concluye que aunque la situación actual es buena "necesitamos hacer más para alcanzar las metas establecidas y centrar nuestra atención en estas áreas importantes para proteger los archipiélagos e involucrar a la gente indígena alrededor del mundo".

Este trabajo nació tras la celebración de dos tratados internacionales: las Metas de  Aichi de la Convención sobre Diversidad Biológica, acordada en octubre 2010, y la Estrategia Global para la Conservación de Plantas de la Convención. Las conclusiones del estudio llegan semanas antes de que se produzcan las reuniones de la Convención en Montreal, Canadá, del próximo octubre.

Referencia bibliográfica:
L. Joppa; P. Visconti at Microsoft Research in Cambridge, UK; C.N. Jenkins at North Carolina State University in Raleigh, NC; S.L. Pimm at Duke University in Durham, NC. "Achieving the Convention on Biological Diversity’s Goals for Plant Conservation," Science 6 de Septiembre 2013.

Vía: SINC, 05/09/2013
F.http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-Mediterraneo-y-el-Caribe-entre-las-regiones-que-necesitan-mas-proteccion-de-su-biodiversidad

El lago Arreo, una ventana al clima de los últimos 2.500 años

Un estudio liderado por investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el lago Arreo, en Álava, ha permitido reconstruir el clima y la actividad humana en la región de los últimos 2.500 años. 

El análisis de los sedimentos del lago ha revelado las huellas de la denominada Anomalía Climática Medieval (890-1300 d.C.), una etapa con predominio de temperaturas altas y una marcada aridez. Los resultados se han publicado en la revista Paleogeography, Paleoclimatology, Palaeoecology.

La Anomalía Climática Medieval coincidió con el inicio de la Edad Media en la Península Ibérica. El aumento de la temperatura registrado en todo el hemisferio norte tuvo como consecuencia el descenso del nivel del lago, lo que se tradujo en un incremento de la salinidad en Arreo.

Los estudios, llevados a cabo en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Minnesota y la Fundación Valle Salado de Añana, ponen de manifiesto la transición que sufrió el lago, que se caracterizó por una salinidad muy elevada durante la Anomalía Climática Medieval y más baja durante el siglo VII y la 'pequeña edad de hielo', entre los siglos XIV y XIX.

LA HUELLA DEL HOMBRE
"Un tipo de algas microscópicas, las diatomeas, nos han aportado información sobre los cambios en el ecosistema lacustre, muy sensible al impacto del clima y la actividad humana. Durante etapas más húmedas, el número de diatomeas de origen planctónico se incrementó. Otras especies de diatomeas que viven en condiciones de mayor eutrofia, con altas cantidades de nutrientes, aumentaron en periodos con una mayor presencia del hombre y de tierras cultivadas", señala Juan Pablo Corella, investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

El estudio detallado del polen ha revelado los cambios sufridos por la vegetación del sur de Álava durante los últimos dos milenios. "El polen acumulado en el sedimento es como un sensor de la vegetación local y regional. Hemos observado que la evolución de los bosques está fuertemente determinada por las diferentes fases climáticas, así como por la deforestación y los incendios asociados a las actividades humanas en la zona desde época romana", señala el investigador del CSIC.

Además de la información climática, los investigadores han aportado por primera vez datos científicos a la evolución histórica del Valle Salado de Añana, una de las salinas mejor conservadas del mundo y candidata a Patrimonio Mundial de la UNESCO.

"Hemos observado cómo la explotación de estas salinas desde época romana afectó al ecosistema lacustre y a la vegetación. La región sufrió varias deforestaciones asociadas a las fases de construcción de la explotación y el polen nos muestra el aumento de las zonas de pasto y de cultivo, sobre todo durante la Edad Media. Además, las recientes prácticas agrícolas han alterado notablemente el funcionamiento del lago durante las últimas décadas", agrega Corella.


Juan Pablo Corella, Vania Stefanova, Adel El Anjoumi, Eugenio Rico, Santiago Giralt, Ana Moreno, Alberto Plata-Montero, Blas L. Valero-Garcés. A 2,500-year multi-proxy reconstruction of climate change and human activities in northern Spain: the Lake Arreo record. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. DOI: 10.1016/j.palaeo.2013.06.022.
 
Vía: Madri+d, 09/09/2013
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=57874&origen=notiweb&dia_suplemento=lunes

domingo, agosto 25, 2013

El medio ambiente en la crisis de finales de la Edad de Bronce

Foto: Mapa de Chipre con una visión general del Lago salado de Larnaca (Hala Sultan Tekke) en la bahía de Larnaca.

La desaparición de civilizaciones en el este del Mediterráneo hace 3.200 años habría sido el producto de una larga sequía, según investigadores franceses que subrayan la incidencia clave que tuvo el clima en las sociedades humanas.

Artículo de referencia: "Environmental Roots of the Late Bronze Age Crisis". Aquí.

El derrumbe político y económico de algunas civilizaciones avanzadas, como la micénica, minoica, o del vasto imperio hitita al final de edad de bronce, había sido sobre todo hasta ahora atribuido a destrucciones humanas en parte debido a las invasiones en el Delta del Nilo, las costas turcas o en Siria y en Palestina.


Los autores del trabajo, publicado en la revista estadounidense PLOS ONE, analizaron el polen encontrado en los sedimentos del lago salado de Larnaca en la isla de Chipre (en la foto).
El cambio de los isotopos de carbono, la "estructura química" de las plantas locales y de la región muestra que el lago tuvo una época húmeda antes de secarse paulatinamente. Este período corresponde a una sequía de cuatro siglos que originó la aniquilación de las civilizaciones.

Al combinar estos datos con índices arqueológicos como tabletas cuneiformes y la correspondencia epistolar entre monarcas, los investigadores concluyeron que la crisis del fin de la edad del bronce en el Mediterráneo oriental fue "un episodio complejo que se produjo por una sequía provocada por un cambio climático. Éste desató hambrunas, invasiones extranjeras y conflictos políticos".
Según estos investigadores, como David Laniewski de la universidad Paul Sabatier de Tolosa, el principal autor, el derrumbe de estas civilizaciones mediterráneas evidencia la vulnerabilidad climática de las sociedades que dependen de la agricultura.

Revolución francesa y civilización Maya
"Es uno de los mejores ejemplos que demuestran cómo una entidad económica y comercial internacional, compuesta de varios Estados, puede derrumbarse debido al cambio climático", estima Lee Drake, profesor de Arqueología en la universidad de Nuevo México en el suroeste de Estados Unidos. "Esto nos da una idea de la manera en que se produce", agregó el arqueólogo, que no participó del estudio.

El fin de la civilización Maya también se atribuye a una larga sequía (Ver artículo). Los historiadores estiman asimismo que un acontecimiento climático podría haber sido uno de los detonantes de la Revolución Francesa en 1789.

Pero en el caso de la sequía en el este de la cuenca del Mediterráneo a fines de la edad de bronce, las causas no están del todo definidas.

Las temperaturas de la superficie del Mediterráneo se enfriaron rápidamente durante esta época reduciendo la evaporación y las precipitaciones tierra adentro, según Lee Drake.

Esto coincidió con un enfriamiento general de dos grados en el hemisferio norte, precisa.

"La gran pregunta es saber por qué un cambio importante de la temperatura global pudo provocar una reacción tan rápida en el Mediterráneo", apunta el investigador.

"Pienso que es muy importante entender este mecanismo porque no es descabellado pensar que semejante fenómeno se vuelva a producir", dijo a la AFP.

"El mayor peligro en Medio Oriente no está necesariamente en un Estado o un dictador sino más bien en el cambio climático", estimó.

Vía: Terraeantiqvae, 21/08/2013
F:http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/el-medio-ambiente-en-la-crisis-de-finales-de-la-edad-de-bronce#.UhoVvz8Qd1k

martes, agosto 13, 2013

Un equipo de científicos sienta las bases para crear la Lista Roja de Ecosistemas en peligro

Del mismo modo que existe una Lista Roja de Especies Amenazadas que gestiona la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y que contempla el riesgo de cada especie frente a la extinción, esta organización ha propuesto la creación de su equivalente para los ecosistemas.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha participado en el desarrollo de una metodología para la creación de una Lista Roja que contemple el riesgo de extinción de los ecosistema, que ha sido publicada en la revista PLOS ONE. Su objetivo es evaluar el peligro que tienen estos ecosistemas de sufrir un colapso, lo que implicaría la pérdida de sus características abióticas y bióticas esenciales.

El investigador del Instituto Pirenaico de Ecología Francisco Comín, que ha participado en este trabajo, explica que la iniciativa es una respuesta a la larga discusión científica sobre conservar y proteger especies frente a conservar y proteger espacios.


"Este protocolo está pensado para ser aplicable en ecosistemas terrestres, subterráneos, acuáticos y de transición, así como para ambientes seminaturales y antropizados. Una comisión creada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estudiará cada propuesta e integrará las ideas que considere oportunas", asegura Comín.

La metodología propone cinco criterios para evaluar el riesgo de colapso de cada ecosistema: la reducción en la distribución geográfica del ecosistema, la reducción de su tamaño o área de ocupación, la tasa de degradación ambiental abiótica, la tasa de perturbaciones sobre los procesos bióticos y la cuantificación del riesgo de colapso.

Colapso vs extinción
El análisis pormenorizado de cada uno de ellos da lugar a una clasificación global final dentro de las diferentes categorías de riesgo: no evaluado, datos insuficientes, de preocupación menor, cerca de la amenaza, vulnerable, en peligro, en peligro crítico y colapsado. La categoría de colapso equivale a la extinción para animales.

Según el artículo, “el desafío científico de desarrollar un marco unificado de riesgo para ecosistemas es mayor que en el caso de las especies”, ya que la Lista Roja está pensada para poder identificar el riesgo de los ecosistemas de perder su biodiversidad, sus funciones ecológicas y los servicios que el ecosistema produce. No obstante, el detrimento de algunas de estas características puede actuar en beneficio de algunas otras, por lo que “es complejo establecer las relaciones entre todas ellas”.

Para conseguirlo, Comín explica: “Primero construimos un marco de conceptos genéricos y modelos derivados de diferentes teorías ecológicas y, en segundo lugar, propusimos los requisitos o mínimos para trasladar estos conceptos en estimaciones prácticas”. Según el investigador del CSIC, “el equipo ha decidido resaltar los riesgos sobre la biodiversidad como objetivo principal de la Lista Roja de Ecosistemas, ya que es el componente vital para ellos”.

Asimismo, la metodología propuesta está acompañada de 20 casos de estudio donde ha sido aplicada. Los investigadores han utilizado este protocolo para evaluar, por tanto, 20 ecosistemas diferentes del mundo.

Vía: SINC, 12/08/2013
F:http://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-equipo-de-cientificos-sienta-las-bases-para-crear-la-Lista-Roja-de-Ecosistemas-en-peligro