"Novedad. Cosa nueva y no acostumbrada. Suele ser peligrosa por traer consigo mudança de uso antiguo" (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS) 1539-1613

"No se desea lo que no se conoce" (NASÓN, PUBLIO OVIDIO) 43 AC-17 DC

jueves, febrero 25, 2010

Un iceberg gigante choca contra la Antártida

Un iceberg gigante de 54 kilómetros de largo y 5 de ancho ha colisionado con la plataforma de hielo costera de la Antártida cerca de la estación polar alemana «Neumayer III», según ha anunciado una portavoz del Instituto Alfred Wegener de Investigaciones Polares y Marinas (AWI) en Bremerhaven.

La portavoz del instituto situado en la costa alemana del mar del Norte destacó que el iceberg, con un espesor de unos 200 metros, causó una grieta de dos kilómetros de largo en la plataforma de hielo de la Antártida.

La colisión, que se produjo el pasado 11 de febrero, hizo desprenderse un trozo de hielo de 300 metros de largo y 700 metros de ancho de la plataforma helada en la costa de la Antártida, añadió el AWI.

El instituto de Bremerhaven calificó la colisión del iceberg, con un peso de unos 400 millones de toneladas de hielo, de «sensación científica» y reveló que el gigante helado se movía a una velocidad de unos 15 kilómetros diarios cuando se produjo el choque.

Los científicos alemanes de la estación «Neumayer III», situada a unos diez kilómetros del lugar en el que se produjo la colisión, tuvieron oportunidad de observar el fenómeno directamente y calcularon que la energía liberada en el momento del choque equivale a la de cinco a diez toneladas de explosivo convencional. El equipo germano pudo registrar todo el fenómeno con ayuda de sismógrafos y micrófonos, así como con imágenes tomadas vía satélite, lo que permitirá avanzar en las investigaciones sobre el comportamiento de las masas de hielo en la Antártida.

Rápido movimientoEl iceberg gigante recibió el nombre científico de B-15-K y se encontraba en observación desde hace tiempo. Los expertos alemanes expresaron su sorpresa por su rápido movimiento, ya que calcularon que tocaría la costa a una velocidad de unos cuatro kilómetros por día, velocidad que finalmente casi cuadruplicó.

El B-15-K es un fragmento de un iceberg aun mayor, el B-15, que con una superficie de 11.000 kilómetros cuadrados se desprendió en marzo de 2000 de la plataforma de hielo de Ross, en la costa de la Antártida, a 9.000 kilómetros de distancia de la base alemana. Otro fragmento del iceberg gigante, el C-19-C, colisionó tambiéncon la plataforma de hielo cerca de la base alemana en octubre de 2009.

Esta última masa flotante de hielo tenía una superficie de 891 kilómetros cuadrados, similar a la de Berlín, y causó un desprendimiento en la plataforma de hielo de 30 kilómetros de largo y siete kilómetros de ancho.

Vía: ABC, 22/02/2010
F:http://www.abc.es/20100222/ciencia-tecnologia-ciencias-tierra/iceberg-gigante-choca-contra-201002221633.html

Descubren una gigantesca isla de basura que flota en el Atlántico

Un grupo de científicos ha encontrado en el norte del Océano Atlántico un área donde se acumulan los desperdicios formando una isla de basura de dimensiones colosales.

Por el momento, los investigadores no son capaces de identificar sus dimensiones reales, pero aseguran que se parece mucho al famoso gran parche de desperdicios del Pacífico, un fenómeno bien documentado que duplica el tamaño del estado de Texas. Lo que sí pueden confirmar es que la asquerosa isla del Atlántico contiene 200.000 piezas de desechos por kilómetro cuadrado. La mayoría son pequeños trozos de plástico de un centímetro de diámetro.

Según explica a la BBC Karen Lavanda, de la Sea Education Association, una organización sin ánimo de lucro que lucha por el cuidado de los océanos, el equipo encontró el gran cúmulo de desperdicios cuando navegaba en un buque de investigación. Los científicos realizaron más de 6.100 arrastres desde el barco en las zonas del Caribe y el Atlántico Norte, frente a las costas de EE.UU. Más de la mitad de estas expediciones revelaron la existencia de piezas flotantes sobre la superficie del agua, la mayoría diminutos trozos de plástico de objetos cotidianos, como botellas de agua. Sin embargo, una zona concreta en el norte del océano llamó la atención de los naturalistas. Allí «los restos parecen concentrarse y se mantienen durante largos períodos de tiempo», asegura Lavanda. «La máxima densidad de plástico fue de 200.000 piezas de desechos por kilómetro cuadrado, comparable al Gran Parche de Basura del Pacífico», apunta. En este caso, los científicos creen que las piezas están más dispersas.

Lavanda ha advertido sobre el efecto pernicioso que puede tener el plástico sobre los peces y las aves marinas, que se convierten, sin quererlo, en víctimas consumidoras de estas sustancias.

Vía: ABC, 25/02/2010
F:http://www.abc.es/20100224/ciencia-tecnologia-ciencias-tierra-oceanografia/hallan-gigantesca-isla-basura-201002241715.html

lunes, febrero 22, 2010

Olas lejanas que rompen el hielo antártico

Las enormes olas procedentes del Pacífico que chocan contra las costas de América, a miles de kilómetros de la Antártida, pueden estar influyendo en el deshielo y provocando que enormes trozos se separen de las plataformas de hielo que bordean el continente blanco.

Un estudio de Peter Bromirski del Instituto Scripps de Oceanografía (Universidad de California-San Diego) plantea la relación causa-efecto entre ambos fenómenos. El trabajo ha sido publicado por la revista Geophysical Research Letters y describe cómo las tormentas que se producen en el océano Pacífico Norte provocan un oleaje que transfiere una energía suficiente para desestabilizar las plataformas de hielo antártico.

Pero la cuestión no es tan simple. Las olas que alcanzan la costa oeste de América producen además al romper una vibración de la tierra sólida costera que se manifiesta en forma de zumbido sonoro subsónico, inaudible para el oído humano. En el mar esta energía se transmitiría hacia el sur generando las llamadas ondas u olas "infragravitatorias", de periodo muy largo, hasta llegar al continente helado.

"Esto nos da una indicación de la cantidad de energía de las olas que están impactando contra las costas. Es posible que cuando se entienda mejor este proceso se pueda aplicar a la investigación de la estructura del manto superior y la corteza terrestres", según Bromirski.

Existen sismogramas archivados durante décadas que conforman un historial de microseísmos generados por las olas a lo largo de la costa oeste americana. El registro de la energía de estas olas sirve como un indicador retrospectivo del cambio climático y la aparición de tormentas violentas desde 1930.

En el estudio publicado por Bromirski y sus colaboradores (Olga Sergienko de la Universidad de Princeton y Douglas MacAyeal de la Universidad de Chicago) se propone que "el viaje al sur de las ondas infragravitatorias puede ser un agente mecánico clave que contribuye a la producción y/o ampliación de las zonas de grietas en las plataformas de hielo antárticas", y que las ondas infragravitatorias también pueden producir el impacto necesario para iniciar por sí mismas el proceso de desprendimiento de grandes pedazos de hielo de las plataformas.

Los investigadores utilizaron datos sísmicos recogidos en la plataforma de hielo de Ross para identificar las señales generadas por las ondas infragravitatorias que se originaron a lo largo de las costas del norte de California y de Columbia Británica, y analizaron el modelo de la cantidad de estrés que sufrió la plataforma de hielo de Ross como respuesta a estos impactos.

Bromirski afirma que es muy reciente la tecnología que se está usando y que es necesario desplegar sismómetros en el hielo durante largos períodos de tiempo para capturar estas señales y sacar conclusiones fiables.

Sin embargo, el estudio también determinó que cada uno de los desprendimientos producidos en la plataforma de Wilkins en 2008 coincidió con estimaciones de la llegada de las ondas infragravitatorias. Por ello los autores señalan que esas ondas pueden afectar a la estabilidad de la plataforma de hielo provocando la aparición de grietas, la reducción de la integridad de hielo a través de fracturas y el inicio de un colapso de desprendimiento, todo ello favorecido por el fuerte derretimiento de la superficie".

De acuerdo con esta teoría, si se incrementasen tanto la frecuencia como la energía de estas ondas infragravitatorias debido a un aumento en la intensidad de las tormentas de origen climático, esto podría contribuir o favorecer el colapso de la plataforma de hielo en la Antártida.

Sin embargo, ésta es una cuestión que todavía no está lo suficientemente contrastada y para hacerlo se necesitarían más datos instrumentales. Según esta teoría, al aumentar la frecuencia de onda de las ondas infragravitatorias y, por tanto, su energía inducida, debido a la mayor intensidad de las tormentas asociadas al cambio climático, esto contribuiría a desencadenar el colapso de la plataforma de hielo. Pero esta posibilidad debe comprobarse más. Según Bromirski, "es necesario obtener más datos de la Antártida para hacer esa conexión con seguridad".
Sofía Menéndez

Vía: El Pais, 17/02/2010
F:http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Olas/lejanas/rompen/hielo/antartico/elpepusoc/20100216elpepusoc_24/Tes

La diversidad química del Cosmos en un meteorito

El famoso meteorito de Murchison, encontrado hace 40 años en Australia, contiene un impresionante arsenal de millones de componentes orgánicos, muchos más de los que se habían identificado hasta ahora, según han demostrado los últimos análisis de un grupo de químicos europeos.

El hallazgo pone de manifiesto que el Sistema Solar que acoge nuestro planeta contiene una variedad de química orgánica que sobrepasa la diversidad molecular que se encuentra en la Tierra. En concreto, se han localizado más de 14.000 diferentes elementos en la composición de la roca espacial.

El meteorito Murchison es uno de los tres más famosos localizados hasta ahora (los otros son el Allende, que cayó en México, y el Orgueil, en Francia) debido a su riqueza química. Cayó cerca de una localidad australiana, a la que debe su nombre, un 28 de septiembre de 1969. "Estos meteoritos son fundamentales para investigar la Tierra primitiva y entender las interacciones químicas y mineralógicas primigenias que contribuyeron al origen de la vida", explica el investigador del Centro de Astrobiología del CSIC-INTA Jesús Martínez Frías.

Los estudios que a lo largo de los años han hecho los investigadores en esta condrita (roca) carbonácea demostraron que contenía muchos aminoácidos fundamentales para la vida, si bien también dieron lugar a un intenso debate entre quienes defendían que se trataba de contaminación de origen terrestre y quienes aseguraban que habían venido del espacio exterior.

POSIBLE CONTAMINACIÓN

En este nuevo trabajo, publicado en Proceedings of National Academy of Science (PNAS), los autores, dirigidos por Philipe Schmitt-Kopplin, del Instituto alemán de Química Ecológica, han estudiado tres fragmentos del Murchison obtenidos en tres colecciones para diferenciar la posible contaminación del contenido original (estaban en Alaska, Japón y Luxemburgo).

Para analizarlos, utilizaron un espectrómetro de masa muy sofisticado que identificó 14.197 elementos en su composición, que podrían dar lugar a varios millones de estructuras moleculares. "Esta complejidad sugiere que la diversidad química extraterrestre es muy alta cuando se la compara con la bioquímica terrestre", aseguran los investigadores.

Además, han logrado determinar las interacciones que se han producido en el meteorito entre compuestos orgánicos (carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno) e inorgánicos (sulfuro de hierro y níquel).

Para Martínez Frías este hallazgo es especialmente importante porque "relaciona los meteoritos con las komatiitas, que son las lavas primitivas de la Tierra, las rocas más antiguas, y que también se han encontrado asociadas a sulfuros de hierro, lo que confirmaría su relación con los meteoritos que formaron nuestro planeta y que dieron lugar a la vida".

Se cree que el Murchison se formó en los primeros días del Sistema Solar, quizás antes que el Sol, y que atravesó las nubes de ese primitivo sistema recogiendo elementos orgánicos. Por ello, los autores sugieren que trazando la secuencia de las moléculas orgánicas se puede conocer la cronología de la formación y alteración de esas moléculas. En definitiva, un viaje al pasado para entender qué ocurrió.
Rosa M. Tristán

Vía: Madri+d, 17/02/2010
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=42704&origen=notiweb

La falta de barreras naturales contribuyó al deshielo máximo del Ártico

En 2007 se registró en el ártico un récord histórico de pérdida de hielo. Los expertos afirman que el proceso de deshielo que se registra desde hace años se debe al cambio climático, pero aún hay muchas incógnitas acerca de los detalles implicados.

Un equipo de científicos de la NASA ha estado estudiando las imágenes de radar tomadas durante 13 años con alta resolución por satélites y concluyen que la pérdida masiva de hielo de 2007 se debió, en parte, a la ausencia aquel año de los llamados arcos de hielo, estructuras curvas que se forman naturalmente en el mar entre territorios. Estos arcos bloquean la salida de los hielos que son empujados por los vientos y las corrientes hacia fuera del océano Ártico, donde se derriten por las temperaturas más altas. Esas estructuras se forman normalmente a principios del otoño.

"El hielo del Ártico de pierde de dos formas: cuando se desplaza hacia fuera del mismo y cuando se derrite; lo que estamos haciendo es intentar cuantificar la pérdida por una y otra causa", explica Ron Kwok, científico del Jet Propulsion Laboratory (California) y líder de la investigación, cuyos resultados se publican en la revista Geophysical ResearchLetters.

Los científicos han estudiado los registros tomados con radar desde satélites y han descubierto que, en 2007, desaparecieron los arcos del estrecho de Nares, de manera que enormes bloques de hielo salieron del Ártico por allí. Se trata de un estrecho relativamente angosto (de 30 a 40 kilómetros de ancho) Groenlandia occidental y la isla canadiense de Ellesmere, a 80 grados de latitud norte. Por él se adentraron varias expediciones, hace más de un siglo, hacia la conquista del Polo Norte y en los relatos de aquellas empresas abundan las descripciones de las colosales barreras de hielo que encontraron. Al este de Groenlandia, y con el archipiélago de Svalbard (Noruega) al otro lado, está el estrecho de Fram, de unos 400 kilómetros de ancho, que es por donde sale del Ártico la mayor parte de sus hielos.

Los científicos han calculado que, en 2007, se perdió por el estrecho de Nares una cantidad de hielo superior al 10% de la que normalmente sale por el estrecho de Fram. Ese año no se formaron los arcos helados, lo que permitió la liberación hacia el sur de masas heladas durante la primavera y el invierno. Sólo ese año, de los 13 estudiados, faltaron las barreras, recalcan los científicos. "Hasta hace poco no sabíamos que los pequeños estrechos fueran importantes en estos procesos", afirma el Kwok.

Los arcos se forman normalmente en puntos del estrecho de Nares formando una barrera en la que se quedan atascaos los grandes bloques de hielo que intentan salir del ártico por ahí. "Sabemos que esos arcos dependen de la temperatura porque sólo se forman en la temporada invernal, por lo que tememos que si el clima es más templado en la zona, dejarán de formarse", dice Kwok, pero recalca que no se entiende completamente las condiciones de formación de esas estructuras.

Los datos tomados por los satélites Radarsat canadiense y el Envisat de la Agencia Europea del Espacio (ESA) han permitido a los científicos del JPL estudiar el desplazamiento de los hielos durante 13 años y calcular la superficie helada que pasó por determinados puntos geográficos del estrecho considerados puertas. Luego han combinado estas estimaciones con la información sobre el grosor del hielo, tomada con el satélite de la NASA Icesat, para calcular el volumen de agua helada que pasa por el Nares, según explica un comunicado del JPL.

Sus cálculos indican que en 2007 salieron 88.000 kilómetros cuadrados de hielo marino ártico por el estrecho de Nares, más del doble que la media entre 1997 y 2009. El estudio es importante para realizar modelos dinámicos de evolución del Ártico, explican los investigadores.
Alicia Rivera

Vía: El Pais, 22/02/2010
F:http://www.elpais.com/articulo/sociedad/falta/barreras/naturales/contribuyo/deshielo/maximo/Artico/elpepusoc/20100219elpepusoc_5/Tes

Los pesticidas siguen limitando la recuperación de la biodiversidad

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en colaboración con otras 8 universidades europeas, han estudiado los efectos de los pesticidas utilizados en agricultura en la pérdida de biodiversidad y su interferencia en una posible recuperación.

La Unión Europea (UE) viene aplicando desde los años noventa políticas para reducir los dramáticos efectos sobre la biodiversidad que genera el uso de productos fitosanitarios en la agricultura. A pesar de ello, un reciente estudio de ámbito europeo ha demostrado que los insecticidas y fungicidas aplicados en tierras de labor todavía ejercen un efecto devastador sobre las especies silvestres de plantas y animales que pueblan nuestros campos.

Investigadores del Grupo de Ecología Terrestre de la Universidad Autónoma de Madrid han estudiado, junto a otras 8 universidades europeas, los efectos de la agricultura intensiva sobre las especies silvestres y sobre el potencial de control biológico de plagas en cultivos de cereal. La investigación ha mostrado que una duplicación de los rendimientos en cosecha se asocia con la pérdida de la mitad de las especies de plantas y de un tercio de las especies de escarabajos y de aves. Además, se detectaron efectos significativamente negativos en la capacidad de control biológico de plagas en los campos estudiados, medida como la proporción de pulgones experimentalmente introducidos que fueron eliminados por los depredadores naturales.


La intensificación de la agricultura comprende distintos componentes a variadas escalas espaciales. Al nivel de cada campo de cultivo, se ha incrementado la aplicación de fertilizantes químicos y productos fitosanitarios, así como la intensidad de laboreo. Al nivel del paisaje agrario, la intensificación ha provocado en muchas zonas una pérdida de diversidad, ligada a la desaparición de setos, linderos, ribazos y otros elementos paisajísticos no productivos.

En 9 zonas de estudio distribuidas por toda Europa, los investigadores midieron 8 variables paisajísticas y 13 variables relativas a la gestión de las explotaciones agrarias y sus parcelas. Un completo análisis estadístico identificó las dosis de productos insecticidas y fungicidas aplicados como las variables más negativas para la diversidad de especies de plantas, escarabajos y aves, y para el potencial de control biológico de plagas de pulgón.

Las explotaciones en agricultura ecológica y aquellas que aplican medidas agroambientales, en las que no se usan pesticidas dañinos o se aplican en menor cantidad, mostraron un mayor número de especies de plantas y de escarabajos que las explotaciones convencionales. Sin embargo, este efecto positivo no se detectó sobre las especies de aves, que al igual que las de mamíferos, mariposas y otros insectos polinizadores, utilizan grandes áreas de campeo. Ello sugiere que los efectos negativos de la aplicación convencional de pesticidas pueden extenderse a los campos vecinos, aunque éstos se gestionen de un modo ambientalmente más respetuoso.

El estudio, publicado en Basic and Applied Ecology, concluye que a pesar de la aplicación desde hace décadas por parte de la UE de políticas para la erradicación de los pesticidas más perjudiciales, persisten sus efectos negativos sobre la biodiversidad y las oportunidades para el control biológico de plagas. Los objetivos de preservación y restauración de la diversidad biológica asociada a la agricultura europea, y de los servicios ambientales que la misma ofrece, sólo podrán alcanzarse por medio de la extensión a gran escala de métodos de gestión agrícola que impliquen un uso mínimo de productos fitosanitarios.

Vía: Madri+d, 22/02/2010
F:http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=42746&tipo=g

5.000 nuevas especies en el abismo

El equipo internacional de científicos del «Censo de Vida Marina» anunciaba hace unos meses el hallazgo de miles de nuevas especies que sobreviven en el fondo de los océanos, en un mundo obscuro entre los 200 y 5.000 metros de profundidad. Ahora, estos especialistas han ofrecido un avance de sus investigaciones.

Aseguran que este nuevo catálogo incluye 5.000 nuevas especies en la que se incluyen criaturas extrañas y llenas de colorido, pero la lista puede no cerrarse aquí, ya que todavía queda mucho por estudiar. El censo completo será hecho público el próximo mes de octubre.

Los primeros resultados del proyecto, que ha implicado a más de 344 científicos de 34 países, han sido dados a conocer en la reunión anual en San Diego (EE.UU.) de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Entre las nuevas criaturas hay animales tan curiosos como el cangrejo Kiwa hirsuta, de aspecto afelpado, hallado en la isla de Pascua, tan único que ha dado nombre a una nueva familia de cangrejos; o una nueva especie de esponja de los cayos de Florida con una sustancia química con propiedades anticancerígenas que está siendo investigado como potencial terapéutico. También hay exóticos gusanos, corales y erizos de mar.

Los investigadores utilizaron cámaras de inmersión profunda, sónares y otras tecnologías de vanguardia para observar a estas criaturas en su medio natural, zonas marinas donde ni siquiera llega el sol, la llamada «zona de crepúsculo», el lugar donde la ausencia de luz impide el proceso de fotosíntesis y, por lo tanto, la existencia de flora activa.

«Aunque el barro de los fondos profundos parecer ser monótono y pobre en alimentos, en realidad tiene la máxima diversidad de especies posible», señalaron en su día los científicos.

Los investigadores creen que este nuevo censo sentará las bases científicas para que los gobiernos puedan crear políticas de protección para los hábitats marinos vulnerables, especialmente las delicadas barreras de coral, tristemente dañadas por la actividad humana y la falta de protección.

Vía: ABC, 22/02/2010
F:http://www.abc.es/20100219/ciencia-tecnologia-biologia-vida-animal/nuevas-especies-abismo-201002191738.html

El caracol, un termómetro para medir la recuperación de los bosques tras un incendio


La especie 'Cernuella virgata' es una de las que mejor se recupera tras un incendio. | V. Bros

La especie 'Cernuella virgata' es una de las que mejor se recupera tras un incendio. | V. Bros

  • Tiene una capacidad muy limitada para recolonizar áreas dañadas
  • Resulta mucho más afectado por el fuego que otras especies
Hablar de incendios forestales cuando los termómetros bajan de los 0º en media España es poco frecuente. Sin embargo, las medidas para prevenirlos deben llevarse a cabo durante buena parte del año y los meses de otoño y invierno sirven también para comprobar cómo se han recuperado los bosques tras un incendio.
Los gasterópodos tienen una capacidad muy limitada para recolonizar áreas dañadas por el fuego

Y a la hora de valorar si un bosque se está recuperando de los devastadores efectos del fuego, la presencia del caracol es un buen indicador de que las cosas van bien. Así lo asegura un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona, que ha estudiado los cambios en la estructura de la población animal después de un incendio.

Los investigadores realizaron un muestreo en la zona afectada por el incendio que en agosto de 2003 arrasó 3.000 hectáreas del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l´Obac. Tres años después, compararon la situación en el área quemada con la de una zona cercana al parque que no había resultado afectada por el fuego con el objetivo de analizar cómo varía la fauna malacológica (de moluscos).

Difícil supervivencia

"Los gasterópodos -caracoles terrestres- tienen una capacidad muy limitada para reproducirse en áreas dañadas. Son muy lentos a la hora de recolonizar una zona afectada por una perturbación", explica Vicenç Bros, especialista en gasterópodos de la Oficina Técnica de Parques Naturales de la Diputación de Barcelona. "Además, resultan mucho más afectados que otros organismos ya que, a diferencia de otros animales que pueden huir, ellos necesitan que haya pequeños refugios debajo de las piedras o en los troncos de los árboles para poder sobrevivir". Allí conseguirá esconderse una pequeña parte de la población, que en el futuro será la que repoble la zona.

Una de las principales conclusiones de la investigación, publicada en la revista 'Biodiversity and Conservation', es que, tras el incendio, las especies típicas de bosques húmedos europeos (como 'Pomatias elegans' o 'Acanthinula aculeata') resultan muy afectadas. En cambio, las que predominan en ambientes más secos, como el Mediterráneo ('Xerocrassa penchinati' o 'Cernuella virgata') se propagan más fácilmente, según afirma Bros.

Los investigadores observaron que en las zonas cercanas al límite del incendio no ha habido un aumento significativo de especies del bosque. La sequía que afectó a la zona entre 2004 y 2007 podría haber disminuido la capacidad de los caracoles para repoblar el área quemada.

Esta investigación se enmarca dentro de un estudio multidisciplinar que ha analizado la evolución de distintos organismos tras los incendios, como aves, reptiles y diferentes tipos de artrópodos (insectos, arácnidos, etc).

Teresa Guerrero | Madrid

Vía: El Mundo, 16/02/2010

miércoles, febrero 17, 2010

La diversidad química del Cosmos en un meteorito

El famoso meteorito de Murchison, encontrado hace 40 años en Australia, contiene un impresionante arsenal de millones de componentes orgánicos, muchos más de los que se habían identificado hasta ahora, según han demostrado los últimos análisis de un grupo de químicos europeos.

El hallazgo pone de manifiesto que el Sistema Solar que acoge nuestro planeta contiene una variedad de química orgánica que sobrepasa la diversidad molecular que se encuentra en la Tierra. En concreto, se han localizado más de 14.000 diferentes elementos en la composición de la roca espacial.

El meteorito Murchison es uno de los tres más famosos localizados hasta ahora (los otros son el Allende, que cayó en México, y el Orgueil, en Francia) debido a su riqueza química. Cayó cerca de una localidad australiana, a la que debe su nombre, un 28 de septiembre de 1969. "Estos meteoritos son fundamentales para investigar la Tierra primitiva y entender las interacciones químicas y mineralógicas primigenias que contribuyeron al origen de la vida", explica el investigador del Centro de Astrobiología del CSIC-INTA Jesús Martínez Frías.

Los estudios que a lo largo de los años han hecho los investigadores en esta condrita (roca) carbonácea demostraron que contenía muchos aminoácidos fundamentales para la vida, si bien también dieron lugar a un intenso debate entre quienes defendían que se trataba de contaminación de origen terrestre y quienes aseguraban que habían venido del espacio exterior.

POSIBLE CONTAMINACIÓN

En este nuevo trabajo, publicado en Proceedings of National Academy of Science (PNAS), los autores, dirigidos por Philipe Schmitt-Kopplin, del Instituto alemán de Química Ecológica, han estudiado tres fragmentos del Murchison obtenidos en tres colecciones para diferenciar la posible contaminación del contenido original (estaban en Alaska, Japón y Luxemburgo).

Para analizarlos, utilizaron un espectrómetro de masa muy sofisticado que identificó 14.197 elementos en su composición, que podrían dar lugar a varios millones de estructuras moleculares. "Esta complejidad sugiere que la diversidad química extraterrestre es muy alta cuando se la compara con la bioquímica terrestre", aseguran los investigadores.

Además, han logrado determinar las interacciones que se han producido en el meteorito entre compuestos orgánicos (carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno) e inorgánicos (sulfuro de hierro y níquel).

Para Martínez Frías este hallazgo es especialmente importante porque "relaciona los meteoritos con las komatiitas, que son las lavas primitivas de la Tierra, las rocas más antiguas, y que también se han encontrado asociadas a sulfuros de hierro, lo que confirmaría su relación con los meteoritos que formaron nuestro planeta y que dieron lugar a la vida".

Se cree que el Murchison se formó en los primeros días del Sistema Solar, quizás antes que el Sol, y que atravesó las nubes de ese primitivo sistema recogiendo elementos orgánicos. Por ello, los autores sugieren que trazando la secuencia de las moléculas orgánicas se puede conocer la cronología de la formación y alteración de esas moléculas. En definitiva, un viaje al pasado para entender qué ocurrió.
Rosa M. Tristán

Vía: El Mundo, 16/02/2010
F:http://www.elmundo.es/elmundo/2010/02/15/ciencia/1266256616.html